Impulsados por complejas taxidermias, habitamos al vacío de nuestros días con los fantasmas disecados de un ayer que forma parte de nuestro árbol de familia; y aunque siempre conocemos sus raíces, ignoramos la apariencia de los frutos que tendrá su germinar.
Por Santiago de Arena.
Copia y pega esta URL en tu sitio WordPress para incrustarlo
Copia y pega este código en tu sitio para incrustarlo