Las Conchitas

Con mi abuelita paterna, también viví grandes momentos, ella llegaba casi todas las mañanas a mi casa, pues le quedaba de camino a la suya, nos llevaba pan dulce y me hacía unas trenzas bien apretadas, y yo llegaba bien peinada a mis clases en la primaria. También me gustaba ir a su casa, solo entrar en ella y el olor a guayabas invadía mi olfato, eso era gracias a que en el patio había un gran árbol, daba unas guayabas gigantes, verdes por fuera, rosas por dentro, muy dulces; nunca he vuelto a probar unas así.