Buñuel contra la fe: el milagro incómodo de Nazarín.

La película cuestiona la fe, la religión, una sociedad convulsa y la fragilidad del papel de las mujeres en una época en la que su lugar era constantemente debatido y definido por otros. El protagonista, el cura Nazario, es el vehículo del cuestionamiento, la redención y la fe puesta a prueba a lo largo de toda la historia.

El escapulario (1968): una joya visual que confirma el genio de Gabriel Figueroa.

El ambiente, filmado casi por completo en Tepotzotlán; la atmósfera totalmente sumergida en el suspenso y enmarcada en la época de la Revolución —haciendo eco con la música de la época y el lenguaje coloquial que usan sus personajes—, me recordó a los Cuentos de la Revolución por el retrato del hombre rural, hosco, curtido a los rayos del sol y las carencias. Varias de las tomas reflejan fielmente la clásica imagen de la época de conmoción social.

La muerte inevitable: ‘Macario’ (1960) de Roberto Gavaldón.

Con un guion del propio Gavaldón y Emilio Carballido, basado en la novela de Bruno Traven, Macario es una reflexiva aproximación onírica a la miseria, las diferencias sociales y sobre todo, a la ineludible muerte que a todos y cada uno trata por igual. El realismo mágico inunda cada fotograma con elementos que rodean tradiciones y costumbres como el día de muertos, donde el misticismo de realidad y fantasía se difumina.

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