La construcción de la maternidad como un estado idealizado de felicidad y plenitud dificulta su diagnóstico, mientras que la exigencia de ser “la madre perfecta” añade una presión sistemática, especialmente sobre las madres primerizas. Es en este contexto donde encaja el drama presentado en Die, My Love (Mátate, amor, 2025), película basada en la novela homónima de Ariana Harwicz, publicada en 2012 dirigida por Lynne Ramsay cuyo trabajo más recordado es la cinta We Need to Talk About Kevin (Tenemos que hablar de Kevin, 2011), además que cuenta con el soporte en la producción de Martin Scorsese.

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