El título de la película, Sinners, se resignifica: ser un “pecador” aquí no es una condena, sino un acto de resistencia contra normas impuestas que buscan controlar cuerpos y almas. Los personajes son imperfectos, pero su humanidad, su música y su espíritu indómito son celebrados como los verdaderos triunfos frente a la opresión. Por Samuel Bautista.

Debe estar conectado para enviar un comentario.