La casa se ha quedado en silencio nuevamente, todo es tranquilidad. Solo quedamos ella y yo, entro a la habitación y sigue dormida, no quiero molestarla, la esperaré en la sala. Paso por el espejo de cuerpo completo que está en el pasillo, y me detengo a observar mi reflejo, mi barba está cada vez más larga, mi pelo negro salpicado de canas. Me han dicho que mi mirada refleja la nobleza de mi alma, yo creo que tengo una mirada juiciosa. Me gusta como luzco, aún tengo buen porte.

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