Lo que convierte al Exorcista de Friedkin en un referente del cine de terror va más allá del miedo que pueda generar en las audiencias. El terror permanece subjetivo en cuanto cambian los contextos del medio, de la tecnología y de la propia gente. Hay quienes experimentan en mayor grado lo siniestro leyendo El exorcista de William Blatty (novela en la que se basa la película) o atestiguando cualquier slasher que emule más verosímilmente las posibilidades reales de aquello a lo que en verdad tememos por constitución biológica: la muerte. Por Santiago Jordán Cardona

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