3 películas en 21 años le han bastado al director Todd Field para plasmar en la pantalla la corrupción que resquebraja a la condición humana. Si en Crimen imperdonable (2001) fue la tragedia del amor campirano y en Secretos íntimos (20026) el juego de infidelidad latente, en Tár (2022) se trata de desplegar las complejidades del poder sostenido por la fama y el éxito; el más talentoso y respetado de los seres humanos, siempre puede sucumbir ante los placeres de la carne y la manipulación. Por Armando Navarro.

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