Hace unas semanas tuve la oportunidad de visitar el MoMA de San Francisco y uno de los motivos que me invitaron a visitarlo fue explorar la exposición de Brian Donnelly, mejor conocido como Kaws, un artista que desde hace 30 años ha logrado cautivar las miradas de algunos amantes de su trabajo así como otros que no lo son tanto.

De entrada el MoMA es per se un museo reconocido, además de claro la clase de artistas que alberga: Frida Kahlo, Matisse, Rothko y hasta Marcel Duchamp siempre son motivo de visita casi obligada al museo, por lo que las exposiciones que llegan de manera temporal tienen una cierta afluencia garantizada.
Regresando a Kaws, si yo menciono a Companion, BFF o Chum podremos vagamente relacionarlos con esas figuras hechas por el artista, pero al ver sus esculturas vamos a identificar a esas formas y figuras algunas regordetas que asemejan al hombre michelin, otros tantos aluden a personajes de Disney.

En una exposición de más de 100 piezas, podemos ver esculturas, pinturas, algunos montajes en la pared, piezas de joyería o nada más y nada menos que el icónico «moonman» sí la famosa presea entregada en los MTV Video Awards así como una pared llena de bocetos que se encargaron de cautivar las miradas de todos aquellos que estábamos ahí, el área principal del cuarto piso del museo, se volvió completamente un bastión de la cultura pop.

Aunque en muchas ocasiones había visto las figuras de Kaws en algunos restaurantes y en la sala de espera de un estudio de grabación, admito que poco o nada habían logrado mover en mi, pero no sé si tuvo que ver con el tamaño de las figuras (algunas de más de 2 metros) o que el ánimo de los asistentes fue algo que me incentivó a dejar mis prejuicios de lado y apreciar la exposición.

Una de mis piezas favoritas fue una fotografía de Keith Haring intervenida por Kaws, luego me iría sin lugar a duda por esa pared llena de bocetos y ni que hablar sobre la maravilla de la sala con los posters de cajas de cereal, nunca imaginé ver al conde Chocula intervenido y además que algunas esculturas que lograban transmitir emociones como la tristeza o el cansancio.

Kaws ha logrado posicionarse como uno de los artistas, vivos, favoritos para coleccionar. Estando en la exposición pude leer que el motivo que lo llevó a crear a sus icónicos personajes surgió de un viaje a Japón, en dónde se dio cuenta que todos las personas de este país identificaban a Estados Unidos con Los Simpson, fue ahí en dónde decidió intervenirlos y crear una especie de fusión entre su pasión por el arte y los personajes de la televisión.

Para Kaws esto fue una especie de choque cultural, pues nunca imaginó que estos personajes fueran tan importantes, incluso más que en Norteamérica. Definitivamente presenciar esta clase de exposiciones nos invita a replantearnos incluso la percepción de lo que entendemos por arte, hay algunas obras que no han salido de mi mente y otras que se han convertido en mis favoritas, habrá que ver y conocer aún más de todo el trabajo de este artista pop.
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