El ángel exterminador (1962) es un ejercicio surrealista que lleva al límite la tolerancia del espectador, quien permanece ante la promesa de que, en algún momento, algo hará que todo cobre sentido y el viaje haya valido la pena. La realidad no es del todo así.
Manipulación y fantasía infantil: ‘Veneno para las hadas’ (1986) de Carlos Enrique Taboada.
En esta película Taboada se deshace de lo paranormal y nos deja solamente con hechos que surgen en la mente de sus protagonistas y su fantasía encadenada entre hechizos, brujas y pactos con el diablo. La ambivalencia entre la imaginación y la maldad evidente de Verónica hacen de la trama un choque que viaja entre la desaprobación y el ingenio descarado de la pequeña para salirse con la suya.

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