El cine compite contra el uso del celular, el scroll, el meme y el video de quince segundos que exige de una atención inmediata por parte del espectador. Donde la sala oscura diseñada para crear un espacio de silencio, contemplación e incomodidad, pasa a segundo término frente a la necesidad de entenderlo todo de forma inmediata y sin esfuerzo. Así nace lo que yo llamo el Cine para Dummies: películas que explican demasiado en lugar de sugerir y proponer, que subrayan en lugar de confiar y que existen para ser comentadas en la segunda pantalla antes de ser verdaderamente experimentadas. La inmersión se sacrifica en el altar de la inmediatez, y con ella, la inteligencia del espectador.

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