Love, death and Robots (2019) : Un análisis comparativo de la época actual con los próximos tránsitos de los planetas transaturninos.

Por Aura Metzeri Altamirano Solar.

Es bien sabido que el sci-fi, se ha adelantado en numerosas ocasiones a la realidad, “vaticinando” en función de un oráculo moderno, las diversas problemáticas y avances sociales. Siempre que comento este punto,  lo hago alabando las obras literarias y la genialidad de autores como Mary Shelley o Robert Louis Stevenson, quienes anticiparon problemas éticos y morales de su época, así como el caso específico de la idea anterior presentada en la obra “Dr. Jekyll y Mr. Hyde” sobre el concepto de “id o ello” que fue introducido tiempo después por el psicoanálisis (mismo caso podríamos adjudicar a Frankenstein, quien representa la sombra del mundo científico, el sacrificio que debe ser dado por quienes buscan ponerse sobre las leyes naturales y adquirir más poder sobre la misma naturaleza).

Es indecible que muchos acontecimientos sociales, son visualizados o anticipados por los artistas, quienes se consdieran en términos espirituales, canalizadores de las visiones del mundo superior, pequeños Hermes/Mercurios, mensajeros que logran traducir las fuerzas colectivas en obras tangibles o ideas que se sostienen en el tiempo por la bendición de la escritura.

Love, Death and Robots, es un compilado de episodios, cada uno con una narrativa, animación y tono particular, en el que se traducen las temáticas próximas a aparecer en los acontecimientos mundiales, más aún, que están relacionados con el campo de acción e interacción humana. Recordemos que el amor, cuestión que vendrá a encarnar los intereses Neptunianos, se sostiene en el momento de estreno de esta serie bajo su signo, Piscis, dando una exaltación a las fuerzas naturales, al amor incondicional, la fusión con la fuente, temáticas espirituales profundas, así como la locura, la confusión y demás horrores Neptunianos profundos.

Por otro lado, la muerte, cuestión sumamente Plutoniana, si bien en su estreno se encontraba en Capricornio, adelanta la realidad del paso del señor de la muerte por las tierras de Ganímedes , es decir, el signo de Acuario, mostrando una realidad tecnológica/distópica, donde si bien, temas como la inteligencia artificial, el gran avance tecnológico y capacidades de servicio de las máquinas, muestran peligros y llamadas de atención al humano, también muestran la sombra de la energía de comunidad en sus excesos y peligros, dando un énfasis en los horrores provocados por el libertinaje extremo, la aceptación de absolutamente todo (sin un límite que guarde y proteja, la tradición recordemos, guarda en parte principios universales que sí funcionan adecuadamente aún en estas etapas del desarrollo social).

Finalmente, la palabra Robot:  Urano, regente de aquél Plutón acuariano, se encuentra entrando en el signo de Tauro durante su estreno, este es uno de los guiños que dan más riqueza a la serie, pues exalta el uso de la materia y la estética, dándonos episodios donde tanto la narrativa como la animación pertenecen a variopintas técnicas, estilos y tonos, regalándonos una diversidad invaluable, una belleza visual y elementos narrativos revestidos de una gran creatividad. Sin duda, esta serie como oráculo, no debe ser ignorada.

Apreciando el valor de cada uno de los 35 episodios de esta serie, resaltando que cada uno tiene de base, el componente Uraniano Taurino, la creatividad excéntrica, la proporción de lo extravagante, quiero tomar ejemplo de unos cuantos que me han parecido sobresalientes tanto en su línea narrativa como en su estética para analizar aspectos de los planetas transaturninos muy específicos.

Quiero comenzar con dos capítulos que expresan a la perfección los aspectos de Plutón en Acuario, el primero: Servicio al cliente automatizado , uno de los mayores temores con la creciente capacidad de la tecnología, se encuentra en la violación de la primera Ley de la Robótica de Asimov que dice, “Un robot no hará daño a un ser humano, ni por inacción permitirá que un ser humano sufra daño” , muestra una realidad en la que como parte de una estrategia comercial y un intento sutil de coartar el libre albedrío humano, una mujer es atacada por su aspiradora automatizada, después de una lucha que tiene con ella, donde la máquina, tercamente, desea poner un orden en casa al cual la mujer no cede.

Observamos que muchas tareas humanas son realizadas por máquinas, presentando una dimensión de inutilidad adquirida por los humanos, la pereza llevó al ser a no disfrutar por mano propia de cosas como el deporte y el trabajo. La vida se resume en una cómoda navegación por los placeres sensoriales. Aquella mujer, comienza a cuestionar si está dispuesta a ceder el libre albedrío, que le permita tener su casa en el orden que ella prefiere, o dejar la voluntad del robot sea mandato y de esta manera le “ayude”.

La mujer no cede y comienza una lucha violenta, en la que su perro y un vecino, fuerzas orgánicas y con libre albedrío, le ayudan a destruir la máquina, la mujer renuncia  a las máquinas, quienes ahora, le persiguen reconociendo como una amenaza, el servicio al cliente automatizado, va narrando lo que sucede con la máquina y la venganza que planea después de ser vencida por la mujer. Si bien este capítulo muestra una exageración al amenazar a la mujer con la muerte, observamos que bien retrata el peligro del abuso tecnológico, el ceder el libre albedrío humano al criterio de la máquina y la inutilidad escogida como camino, para sumergirse en un hedonismo sin fin que detenga el alma de creación humana.

En línea con este primer análisis, quiero traer el Capítulo de Zima Blue , donde esta cesión de desición de la consciencia humana hacia las maquinas, se ve entregada al mundo del arte. El artista Zima Blue, invita a una periodista a observar su última creación artística. Se nos cuenta que Zima comenzó su carrera como retratista, pero no encontró tema suficiente en la figura humana, después, comenzó a retratar la escena del cosmos, la belleza de los grandes planetas y sus matices, sin embargo, su éxito comenzó a crecer en cuanto aparecían simples cuadros de un azul muy particular en las escenas cósmicas.

Con el tiempo, los cuadrados fueron aumentando su tamaño hasta presentarse una pintura en completo azul. Esto sorprendió a los interesados en el arte (quisiera yo reflexionar aquí, sobre la posible crítica que pueda entreverse a algunas obras de arte moderno y posmoderno que, en mi opinión, su simpleza, falta de técnica y simbolismo, denotan una involución en la sensibilidad artística de sus practicantes y consumidores), Zima, siguió con el tono azul, presentando como obras de arte, el simplemente pintar asteroides de dicha tonalidad,  hasta llegar a la última obra, pues ninguna hasta ahora le había satisfecho.

 Se nos revela que Zima Blue  es prácticamente un androide con restos de consciencia humana, su cuerpo, aclimatado a cualquier condición, ya no tiene prácticamente componentes orgánicos. Parte de sus refacciones, se dice, formaban parte de una máquina/robot que limpiaba una piscina, que fue modificada por diferentes generaciones hasta perderse en mil y un funciones. La última obra de Zima Blue, es una suerte de actividad de involución. Deshace su cuerpo en una piscina, para horror de los espectadores, mientras que continúa un proceso de desintegración , dejando solo las piezas necesarias para volver a la función primaria del robot: Limpiar azulejos , pintados con el color llamado “Zima Blue”.

El mensaje en este capítulo es sumamente contundente, nos habla del favor al que nos puede llevar el transhumanismo, por un lado extendiendo las capacidades humanas, sin embargo, retrata también el peligro de una involución de la consciencia, y una crítica donde el arte, función sublime del espíritu humano, puede pasar a ser parte de una función repetitiva y que tiene un fin físico determinado, perdiendo toda su esencia.

Estos dos capítulos han sido tomados como ejemplos, sin embargo, vemos otros capítulos maravillosos donde estas temáticas se exploran, se sugiere revisar Tres Robots y Buena caza (este último tiene, además, una visión maravillosa que critica al colonialismo y la explotación sexual).

Para ilustrar el aspecto de Neptuno en Piscis, he decido analizar dos capítulos, primeramente hablaremos sobre Noche de criaturas marinas. En este episodio, se nos presentan dos vendedores (uno muy joven, primerizo y otro más experimentado) que han tenido la mala suerte de quedarse varados en el desierto, en una zona donde no hay tránsito y deben esperar para salir de aquél lugar. El vendedor más experimentado, cuenta al otro sobre cómo aquél lugar solía ser el fondo del mar, y reflexiona que si en las casas, los espíritus de los humanos que las habitaban están presentes, lo mismo debería pasar con aquél lugar, que fue hábitat de impresionantes criaturas marinas. El vendedor más joven se burla y deciden dormir dentro del coche.

Una luz despierta a los vendedores, salen del coche para descubrir que la noche ha transformado aquél recinto, en un espejo donde aparecen visiones de aquellas criaturas marinas antiguas. Ambos se emocionan ante la belleza del espectáculo, sin embargo, el joven cae en la ilusión neptuniana, se une a las criaturas, nadando con ellas, mientras que el vendedor experimentado le advierte del peligro, sin embargo, éste no escucha y es devorado por lo que parece ser un megalodón. Este capítulo expresa la naturaleza doble de Neptuno, un mar que alberga amorosamente todas las criaturas, pero en el que, si la mente aventurera, no escucha a la mente experimentada, puede acabar devorada por las criaturas de la profundidad, representa muy puramente al patrón de historia de Neptuno en Piscis.

Por otro lado, contamos con el episodio de Enjambre, un episodio donde dos científicos estudian una consciencia colectiva, que es una suerte de comunidad de alienígenas insectos, que vive de manera pacífica aún cuando tiene una enorme cantidad de habitantes. La pareja, hombre y mujer, tratan de utilizar la información del enjambre para ser aplicada a la humanidad, sin embargo, se revela que aún dentro de sus fines, existe la posibilidad de utilizar este conocimiento para crear un nido que satisfaga las crecientes necesidades de la población humana, creando un nido de esclavos. Son descubiertos por uno de los aparatos de protección del enjambre, la consciencia de la mujer es absorbida y se plantea el reto que supone demostrar a la mente enjambre que el humano tiene capacidades más allá que las de un ente parasitario.

Es necesario mencionar, que Neptuno es también la gran madre ordenadora, la fuerza maternal que, cuando se ve amenazada, puede reaccionar de manera violenta, tratando de proteger a sus hijos, se hace una especie de llamada de atención ante los intereses humanos que no respondan a la petición de este planeta por el amor incondicional y la cooperación como principios indispensables para que una especie se mantenga sobre el tiempo.

Quisiera mencionar aquí, como otro ejemplo, un episodio que expresa las fuerzas naturales y su capacidad destructiva, al episodio de Jíbaro (Además de ser alucinante a nivel visual y contar con elementos narrativos muy interesantes) . Si bien no son tratados en este artículo, se recomienda mucho su análisis.

Finalmente, quisiera mencionar un episodio que, para mi, une a las tres partes del análisis, hemos hablado ya de la riqueza proporcionada por Urano en Tauro, que adquiere, además, una dimensión de atención a las fuerzas naturales, es una suerte de punto medio entre el misticismo de Neptuno en Piscis y la fuerza destructora tecnológica/colectiva de Plutón en Acuario, este episodio es el de El pulso propio de la máquina.

Esta obra, resume maravillosamente las posibilidades que se abren con la nueva era tecnológica, y el cómo ésta podría reconciliarse con los intereses místicos, vemos la historia de Martha Kievelson y Juliet Burton, dos astronautas que sufren un accidente en Io, la Luna más cercana a Júpiter. Mientras Burton muere, Martha despierta y nota que tiene una oportunidad de salvarse caminando varios kilómetros, para esto, debe conectar su oxígeno a la fuente de Burton, pues su tanque ya no tiene reservas, por esto, debe cargar con su cuerpo, generando un guiño al mito Pisciano, donde Afrodita se ata a su hijo eros, en el mar, para no perderse el uno al otro.

Es esta suerte de conexión o fusión, un símbolo pisciano por excelencia, el amor incondicional (que trasciende incluso, la muerte física de Burton) se transmite por medio del tubo de oxígeno. Otro elemento Neptuniano surge entonces, Martha, debe suministrarse un tipo de morfina que, como advierte su traje (el traje, la nave y toda tecnología pasa a ser aquí, un elemento acuariano/uraniano) , le hará sufrir de alucinaciones. Observamos que entonces, Martha empieza a escuchar la voz de Burton, la cuestiona y trata de racionalizar, manteniéndose en la realidad, sabiendo que el fallo le puede llevar a la muerte (lo plutoniano), Burton empieza a recitar pasajes poéticos, que descubren la naturaleza de la Luna en la que transitan, se menciona que, en realidad, la consciencia de Burton está parcialmente intacta, ha sido absorbida por la Luna Io.

Posteriormente, Martha se entrega a la alucinación, se le menciona que Io es una máquina que le estuvo llamando, y se ve así misma siendo cargada por el cuerpo inerte de Burton, se sabe bien que, los estados de alucinación, son propios de Neptuno, similares a los viajes psicodélicos, fusionan el mundo de la vida y de la muerte. Finalmente, Martha despierta con únicamente dos minutos de oxígeno, habla con Io/Burton, quien le describe que el cuerpo de Burton fue arrojado al lago de azufre hirviente que tiene en frente, así mismo, Martha dialoga con la Luna, preguntando cúal era su función, se le revela que era conocerle, dandonos la idea de que, el objetivo final y la resolución de los intereses Uranianos y Neptunianos, puede ser la fusión con la consciencia de los grandes cuerpos celestes. Io le menciona que, si decide saltar al lago, su cuerpo será destruido, pero su consciencia podría permanecer intacta y volverse así, inmortal.

Aquí entra en juego el elemento plutoniano, la resurrección después de la muerte. El capítulo concluye con la voz de Martha llamando a la estación orbital, lo cual nos sugiere que su consciencia fue fusionada con la consciencia de Io y Burton.

Este capítulo representa la cumbre de estos intereses, ilustrandonos de manera muy poética, extravagante y uniendo los polos de lo científico y lo místico, dandonos a entender que, sin duda, el ser humano se acerca a un grado de evolución y/o involución de la consciencia, en medida que sepa utilizar la tecnología y gestione a qué misterios y fusiones entregarse.

La serie es sin duda, una de los mayores aportes que Netflix ha tenido al medio de las series, siendo una suerte de oráculo muy importante para la humanidad. Sus advertencias deben ser apropiadamente escuchadas e interpretadas, una serie cuyos episodios, sin duda, merecen un análisis y aclamación extensos.

Aura Metzeri Altamirano Solar es estudiante eterna del arte de la vida. Se especializa en astrología y filosofía hermética. Nacida en México, hija de dos patrias y ciudadana del mundo. Amante de los libros, la astrología, el arte y los animales, disfruta mucho de estudiar y pasar un buen tiempo en la naturaleza. Puedes seguirla en: @aura_metzeriana


Descubre más desde

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Un comentario sobre “Love, death and Robots (2019) : Un análisis comparativo de la época actual con los próximos tránsitos de los planetas transaturninos.

Los comentarios están cerrados.

Crea una web o blog en WordPress.com

Subir ↑