LA PALABRA Y LA MÚSICA

Me gusta Robert Schumman, Schumman es profundo, es decir de sentimientos profundos, intensos y serenos, es fantasioso, su música está llena de altibajos. No sé si tenga que ver con que estaba casi todo el tiempo medicado; y que murió prácticamente loco; pero me gusta, y mucho.

Dicen que Schumman fue un músico cuya producción estuvo muy ligada a la literatura. Dicen también que tiene obras inspiradas en la poesía de Heine y Rückert quien inspiró la Primavera del amor, obra que compuso con su esposa, la pianista prodigio, Clara Schumman.

Aunque fuera con Andersen, sí, Hans Christian Andersen, con quien hiciera esa cosa tan hermosa que es compartir veladas de música y lectura; y aunque fuera Shakespeare quien inspirara su genio hacia proyectos de musicalización de obras literarias, hacia el final de su vida de composición .

Dicen de él que aunque haya acabado en un hospital psiquiátrico su obra queda como “Una labor de amor, y el testamento final, no solo de su pasión por la literatura sino de su constante interés en la relación entre la palabra y la música”. Fue un músico que siempre quiso ser escritor, fue un escritor a quien la música -esa musa tan celosa- lo sedujo y lo atrapó para siempre. De una y otra manera, nosotros, simples mortales, le agradecemos.


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