‘Mujer en papel’ (2019): La Pasión de Rita Macedo.

Por Orlando Betancourt.

Recordar es construir. No hay memoria colectiva, en realidad la memoria es siempre una historia individual.

Hay tantas memorias como individuos, tantas historias como pasiones.

El mundo conoce personas que se forjan odiseas particulares, que no solo recorren la senda de un destino manifiesto sino que, como cantó el poeta sevillano, hacen camino al andar.

Mujer en Papel (Trilce Ediciones, 2019) es la recapitulación de los 68 años de vida de Rita Macedo contada por ella misma. Una historia que pudo quedar inconclusa debido a su muerte auto inflingida y que Cecilia Fuentes, hija y cómplice, decidió recuperar para beneficio de ella y del mundo.

Cecilia exorciza sus propios demonios y el mundo hereda un panegírico a la existencia de una mujer adelantada a su tiempo, de una feminista sin más reivindicaciones que su propio periplo. Ejemplo sin estridencias, sin banderas y sin consignas.

¿Por qué quiso Rita escribir sus memorias? ¿Qué la llevó a extraerlas de su mente y a plasmarlas en papel? ¿Por qué decide correr el riesgo de equivocarse, de incurrir en inexactitudes y hasta de injusticias para con terceros señalados?

No es aventurado suponer que su pecho henchido de experiencias se transformó en un grito que buscaba cauce y encontró la hoja en blanco. Los caracteres negros le dieron sosiego porque empezaron a desazolvar vivencias rosas, oscuras y grises; capítulos de dolor, alegrías, amores; encuentros de pieles humedecidas y amaneceres, sensaciones de placer o noches desesperados de hartazgo. Triunfos y fracasos. Glamour e infidelidades. Noches sin luna y días sin sol.

Es válido expulsar del pecho las verdades que escuecen. A Rita nunca le importó lo que la gente pensara de su modo de andar la vida y, sin embargo, antes de partir dejó para el mundo sus memorias escritas. Cecilia pasó entonces a completarlas y a recorrer senderos de obstáculos legales, inhibiciones propias y resistencias obvias de personajes ligados a Rita que, al saberse en papel, percibían el peligro de resucitar pasados enterrados en la gaveta del olvido voluntario.

Todos tenemos el derecho de escribir nuestras memorias, pero es más complicado hurgar y ventilar el pasado ominoso o secreto o prohibido de otras personas sin su autorización.

Esta audacia memoriosa es la clave del libro y le confiere parte de su encanto, pues permite al lector conocer la línea de tiempo que va del primer matrimonio de Rita con Luis Del Llano Palmer y de sus hijos Julissa y Luis, hasta la etapa en que fue novia, amante y también esposa de Carlos Fuentes, el literato promiscuo que, con la venia de una Rita open mind, reclutó en su lecho una colección interminable de féminas. La apertura de Rita no excluía el dolor de los celos que, al llevarlo en silencio, resultaba más devastador.  

Macedo fue hija ignorada, esposa precoz, aventurera del amor en sus primeros veintes, madre desorientada, amante libérrima de actores, políticos, empresarios e intelectuales, actriz de alto vuelo, actriz en decadencia, empresaria teatral, modista de clase, arribista en círculos intelectuales, nuera incómoda, arquitecta de facto y productora de televisión.

En esta línea de tiempo destaca, casi como primicia, el largo amasiato que sostuvo Rita con el secretario de Recursos Hidráulicos en el sexenio alemanista, Adolfo Orive Alva, relación cuya ostentosidad reflejaba el derroche de recursos que hiciera célebre a ese grupo político del México de finales de los 40.

También hay buena dosis de sal y pimienta. Macedo desvela rasgos desconocidos de personajes conspicuos: la prepotencia de Pardavé, la seriedad a ultranza de Armendáriz, las insinuaciones sexuales de Julio Bracho, los varios suicidios de mujeres provocados por el magnetismo de Fuentes, ciertos amores furtivos de Paz, la amistad vaivén de Ernesto Alonso, los excesos machistas de El Indio, los calzones sin elástico de La Félix.

Umberto Eco decía que lo hermoso de haber amado consistía en recordar que se había amado. En sus memorias inconclusas Rita recuerda sus amores, desamores, decepciones, frigideces, placeres y exploraciones sexuales.

Rita lega su pasión en un documento arriesgado y esclarecedor de una etapa histórica de México. Es la historia de una mujer pionera. Suicida.

Orlando Betancourt Escalante. ORBE. Desde 2021, dirijo la editorial Mind Memoria Indeleble. Escribo letras para canciones, pero nomás no encuentro al músico que me ayude a musicalizar. La editorial El Canto de la Alondra me ha incluido en tres antologías poéticas recientemente. Soy licenciado en Comunicación por la unam, con estudios de maestría en administración pública (inap). Rebasé hace rato los cincuenta años… ¡y tengo aún tan­tos proyectos pendientes! Remojar más seguido mis pies en el mar, embelesarme con alguna obra de Donizetti en el Opera House de NY o asistir a un Grand Slam de tenis (bueno, aunque sea a un solo juego). Años atrás sumé tanto que ahora empiezo a despedirme de personas, amores y sueños.


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