Por Roberto Vudoyra.
En este texto no buscaré dar respuesta a esta gran interrogante literaria, y también estoy dispuesto a declarar y asumir responsabilidad sobre los pensamientos que serán vertidos en las siguientes páginas. Porque la posibilidad de que mi perspectiva sobre el significado del texto vaya transmutándose conforme el tiempo pase y nuevos aprendizajes se acumulen dentro de mi propia perspectiva derivadas de cualquier reflexión.
Considero que se podría separar en dos partes mis sentimientos sobre la novela. La primera parte sería hablar sobre la historia general y la interpretación de esta. La segunda parte, digamos, podría tratarse sobre la forma en la que es presentada.
La historia que se va desarrollando entre sus páginas es difícil de comprender, al menos a primera lectura. Ya que está dividida en dos personajes, que, a su vez, pareciera que se multiplican cada uno con algún tipo de contraparte espectral. Podría considerarlo un libro de terror psicológico. Podría definir qué tal vez uno de los temas centrales es el fetichismo. Podría también pensar que se trata del esclarecimiento de un crimen.
Por partes: los personajes son dos. Y como ya ha he mencionado, pareciera que la línea que separa las identidades de ambos se desvanece conforme avanza la novela y se desarrolla para permitirse esclarecer mediante sus enigmas la historia ocurrida entre ellos. Pienso que posiblemente son cuatro personajes.
El primero: Farabeuf, el médico cirujano apasionado por la fotografía. Él ha cuestionado, a partir de ese gusto, la posibilidad de fotografiar a un hombre en el momento de adrenalina antes de la muerte. Poder mantener ese instante guardado para siempre.
El segundo: La Enfermera. Ella tiene un espectro complejo de situaciones. Pero en este caso, es la que está en espera de la llegada del doctor Farabeuf.
El tercero: El hombre. Difícil de definir, a veces consideré que era una contraparte del doctor Farabeuf, pero pareciera que es solamente una representación ajena a este. Comprendo que el doctor Farabeuf funciona en el pasado y el hombre funciona en el presente.
El cuarto: La mujer. Igual que el anterior, difícil de definir. Pero bajo el parámetro anterior diré lo mismo. Ella es la representación al tiempo presente de la Enfermera.

El juego de la novela se centra en unos pocos espacios: El salón de la casa donde la mujer está a la espera, o la playa donde el hombre y la mujer caminan por la orilla del mar. También se presentan en otros elementos para situar al lector en un lugar común para la comprensión de este: una mosca que golpea la pared, el sonido de las herramientas del doctor Farabeuf dentro de su maletín, el golpe que se da en el pie con la pata de la mesa. Una vez el lector se encuentra con estas piezas rotas del mismo instante, descritas desde diferentes perspectivas es capaz, aunque sea de un modo mínimo, comprender qué es lo que está ocurriendo. El doctor Farabeuf llega a la casa, y la Enfermera está esperándolo.
Conforme se desarrolla y avanza, estos dos personajes se rompen y eventualmente se convierten en reflejos: el hombre y la mujer. Para al final, la gran revelación.
Un monólogo dicho desde los labios del hombre para la mujer nos indica que, están a la espera del doctor Farabeuf, que él va a hacerle aquel tratamiento con las imágenes de desmembramientos y que funciona como algún tipo de revelación espiritual para ella. Pero comprendo que en ningún momento son imágenes estáticas, no hay pantalla que las proyecte: es un espejo y lo que ocurrirá a través de ese reflejo será la situación que la víctima vivirá, verá y será consciente en todo momento. Será capaz de sentir el método de desmembramiento llevado por el doctor y, una vez atravesado o superado cualquier dolor, podrá sentir encima de si el éxtasis.
Esta es mi interpretación, un poco burda y bastante recortada. Sí hay más elementos presentados que buscan profundizar en la incógnita presentada a través de las páginas de la novela. Así es como la describiría yo.
Quisiera mencionar que yo considero esta novela de terror psicológico. Narrada desde un mundo onírico. Me hizo recordar películas de David Cronenberg o David Lynch que he disfrutado con anterioridad. Estas temáticas considero que van más allá del terror básico al que nos presentamos siempre “la bruja, el demonio, el niño maldito…”, que no están mal, pero a mi gusto la profundización sobre la psicología humana es algo que admiro y agradezco en cualquier producto artístico.
Hablando a parte sobre la forma del texto, la voz narrativa del mismo es una separación de voces y diferentes perspectivas de un mismo personaje que nos permite situarnos en diferentes lugares a través del tiempo. Pienso que es sacado de algún sueño. Mientras sueñas estás en un instante o lugar, pero inmediatamente después estás en otro, y a continuación puedes sentir cosas del pasado o preguntarte asuntos del futuro. Bajo este parámetro la consideraría una novela surrealista que intenta tocar algún tipo de comprensión profunda ante la imagen compleja de un deseo sexual diferente: los cortes y las mutilaciones.
Estoy a favor de las narrativas experimentales. Considero que parte del arte literario reside en jugar con las estructuras y buscar llevar a diferentes lugares las historias a ser presentadas. No pienso que solamente funcionen como algo estético: “Ser muy intelectual”, o algo del estilo. Considero que es importante también el juego mental. Es estimulante hacer el esfuerzo por parte del espectador a intentar comprender lo que hizo el autor y entrar en el juego, pensar, reflexionar, seguir buscando. A partir de eso el gusto se va refinando y cada vez más se va ganando este interés por algo complejo que te va a brindar algo para pensar antes de dormir o mientras cocinas o mientras te bañas. Por eso, aunque ha sido una novela confusa, la he disfrutado. Porque pienso que de una manera sigo aprendiendo a concebir la vida de una manera diferente que no sea un pensamiento lineal y cuestionarme a través de este texto cuál es el mensaje que quisiera decirnos Elizondo. Que el ser humano es difícil de descifrar en sus deseos profundos e inconscientes. Que la psicología del humano puede ser transpuesta a un lugar literario y sentirse verosímil pues cualquier sufrimiento interno se puede reflejar en él.
Estoy sacando estas dos ideas como ejemplo a partir de mi propia percepción de la vida.
Como ha quedado claro en mis reseñas literarias, siempre estoy cuestionándome la realidad humana y la termino encontrando en la literatura. Pienso que funciona como una herramienta. Una vez comprendido de dónde viene cualquier problema, poder ser arreglado para el futuro.
Roberto Vudoyra es completo apasionado del cine, la literatura y la música. Estudió Música Popular Contemporánea. Toca el bajo eléctrico. Lleva, con mucho entusiasmo, una pequeña carrera literaria fomentada por la auto-publicación. También ha tomado cursos de cine documental, análisis cinematográfico y guion. Espíritu invencible.
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