‘Me alegro de que mi madre haya muerto’ (2022) de Jennette McCurdy: Un título crudo pero acertado para una historia real.

En 2022 se creó un gran revuelo por la publicación de la autobiografía de la exactriz de Nickelodeon Jennette McCurdy: 'Me alegro de que mi madre haya muerto' (2022). El libro se centra en la vida de Jennette, su entorno familiar, sus primeros años de vida, la relación con su madre, el ascenso a la fama como actriz infantil, la batalla contra diversos trastornos alimenticios, el abuso del alcohol, sus relaciones de pareja, la muerte de su madre, la verdad sobre su padre biológico, y por último, su reivindicación de construir y seguir su propio camino. Por Jeraldyn Sierra Castro

Vestuario y maquillaje en la historia del cine III

Fue en esta etapa que el maquillador Maurice Seiderman asumió la película Ciudadano Kane —Citizen Kane (1941)— protagonizada y dirigida por Orson Welles. Para este filme creó alrededor de treinta y siete “rostros” diversos para Welles en los procesos tanto de rejuvenecerlo como de envejecerlo. El actor tenía solo veintiséis años cuando realizó el filme pero se encontraba algo “entrado en carnes” y la productora RKO estaba interesada en que se viera atractivo. Incluso la nariz del intérprete fue transformada desde el punto de vista cosmético para el embellecimiento que se propuso en la película. Por Barbarella D´Acevedo.

Análisis de la estética y la representación visual histórica en el cine de Sergei Eisenstein.

El cine, como séptimo arte, se consolidó al definir los distintos parámetros que lo caracterizaban y a su vez lo distinguían de las otras bellas artes, muchos teóricos del cine han escrito sobre estas características que lo separan de las otras disciplinas, uno de ellos fue el cineasta ruso Sergei Eisenstein que planteo uno de los pilares en la construcción del cine como un arte aparte. Por Jair Ponce.

Sor Juana Inés de la Cruz, escritora y religiosa

En la obra toda, de Sor Juana Inés de la Cruz, destaca especialmente aquella que concibe con ascendencia y finalidad religiosa. No es que el resto de los textos literarios de Sor Juana, incluidos sus poemas de amor o su ensayística que deja entrever en su Carta Respuesta a Sor Filotea de la Cruz, no alcancen loable maestría e ingenio, sino que es en la obra religiosa de la autora dónde se manifiesta, a la par de la fe, una notable maestría y encanto. Por Barbarella D´Acevedo.

‘Arráncame La Vida’ (1985 y 2008) Amor y Ambición: Crónica de un México Post-Revolucionario.

La novela tomaría un legado como de vino tinto, un envejecimiento con cautela y precisión, los que demostrarían que la obra de Mastretta es un retrato histórico irónicamente atemporal, que nos enseña el mundo moderno con el que el México del siglo XX iría cambiando. Fue hasta septiembre del 2008, que la película vería los cines de la nación para demostrar ser una adaptación fiel, hecha con pasión y convirtiéndose en la producción nacional más cara de la historia hasta ese momento, el equivalente a 6.5 millones de dólares fueron invertidos entre la ambientación de vestuarios, carros, locaciones e interiores los cuales enriquecen cada plano del largometraje.

Vestuario y maquillaje en la historia del cine II

Desde el punto de vista de la imagen fílmica en general, entre 1930 y 1940, es algo a destacar que ya en algunas películas en los Estados Unidos, se buscó lograr una mayor verosimilitud epocal, particularmente en lo referido al vestuario, en filmes como Mujercitas o Little Women (1933), y Lo que el viento se llevó o Gone with the Wind (1939). No obstante el maquillaje —Monte Westmore, realizó el de Lo que el viento se llevó— no siempre respondió a un sentido historicista sino que se ajustó a los presupuestos de los períodos de realización de los filmes y en particular a la noción de embellecimiento de las estrellas propia del Star System. Por Barbarella D´Acevedo.

‘House: retratos desarmables’ (2011) de Sergio Loo: un gran rompecabezas.

Nunca he sido gran fan de los juegos de mesa: mi novia y mis amistades podrán afirmarlo con recelo. Entre todos los juegos de este tipo que existen, los rompecabezas tampoco me entusiasman mucho, en caso de dudarlo, preguntárselo a mi rompecabezas de Edward Hopper que no ha visto la luz en los últimos dos años. Con todo ello, House: retratos desarmables (2011), hizo posible que reconsiderara pasar mi próxima tarde armando uno. Por Gustavo Patlán.

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