La Estética Optimista de ‘Licorice Pizza’ (2021) de Paul Thomas Anderson.

Licorice Pizza es el noveno largometraje de PTA, la inesperada comedia romántica que narra una historia de amor juvenil: Gary (Cooper Hoffman) es un chico de 15 años que se enamora de Alana (Alana Kane), diez años mayor. La película describe las complejidades de su relación, con las dudas y tribulaciones de vidas que comienzan; la acción se desarrolla en el Valle de San Fernando en los años setenta, la época y lugar predilectos del director.

De ‘Sorry, We Missed You’ (2019) y la Precarización laboral

Ken Loach es uno de los directores británicos más consistentes que han logrado seguir filmando historias crudas, pero entrañables bajo la bien merecida etiqueta del realismo social. A sus más de 80 años estrenó Sorry, We Missed You, una ficción que nos sumerge en lo profundo de una familia pequeña, cuyos padres buscan por todos los medios subsistir en una sociedad que ofrece poco a cambio de mucho esfuerzo. El nivel de detalle y de intimidad que alcanza con esta película nos presenta cómo las relaciones de explotación son tan fuertes, que pueden penetrar y dañar directamente los lazos familiares de quienes en realidad están buscando por cualquier vía trabajar de la manera más digna posible. Por Fernanda Rojas.

‘Galveston’ (2010) de Nic Pizzolatto: Redención y Ferocidad en la América Profunda.

El guionista de la serie True Detective (2014), el estadounidense Nic Pizzolatto, publicó algunos años antes de la vorágine televisiva, una novela que se convertiría en su ópera prima: Galveston, la historia de Roy Cady, un perdedor y gánster de medio pelo de la América profunda, que se cruza con una joven prostituta llamada Rocky, iniciando un viaje mezcla de redención y ferocidad impostergable.

Especial: Golden Globes 2025

Nos gusta comenzar el año inmersos en la temporada de premios, que siempre emociona y provoca. Nuestras colaboradoras y colegas en Kinema Books, escogieron algunos de los títulos más relevantes, nominados en diversas categorías de los Golden Globes, evento a celebrarse el próximo domingo 5 de enero.

Mon Oncle Antoine (1971) y el ocaso de la infancia.

Considerada como una de las mejores obras cinematográficas canadienses, Mon Oncle Antoine (1971) del cineasta Claude Jutra dibuja de una manera meditativa el ocaso de la infancia y pérdida de la inocencia un adolescente durante la víspera de navidad, en el que experimenta distintas emociones como la pérdida de la inocencia, el descubrir los secretos que guardan los adultos y la muerte. Por Lily Droeven.

Adieu Philippine (1962) de Jacques Rozier: Realismo y metacine durante la Nueva Ola Francesa.

El debut cinematográfico de Jacques Rozier, Adieu Philippine, sigue a Michel, un aprendiz en un estudio de televisión, durante el verano previo a su alistamiento en el ejército Francés y partida a la guerra de Algeria. Durante estos dos meses, conoce a Lilian y Juliette, un par de amigas y aspirantes a actrices que compiten por su atención. Este filme fue descrito como una obra maestra olvidada de la Nouvelle Vague por la revista británica Sight & Sound en el año 2007. Por Marisol Nava.

Especial 2024: Películas Navideñas en Kinema Books (Segunda Parte)

La magia de la Navidad siempre encuentra su lugar en la pantalla. En esta época del año, el cine se convierte en un puente entre la nostalgia y la imaginación, llevándonos desde clásicos atemporales hasta relatos contemporáneos que reinventan el espíritu navideño. Ya sea a través de risas, lágrimas o momentos de asombro, estas historias nos recuerdan que, en cada fotograma, hay un mensaje de esperanza y calidez esperando ser descubierto. Acompáñanos en esta segunda entrega mientras exploramos más gemas cinematográficas que iluminan la temporada más especial del año.

‘Paprika’ (2006): El reino de los sueños. La recepción entre tecnología y sueños, curación y locura, y la ruptura de esquemas, la globalización sagitariana.

Ver Paprika (2006) constituye una experiencia sumamente curiosa, equiparable a experimentar un mal viaje que debe resolverse, tan solo por el onironauta, que sabe navegar las aguas emocionales del sueño, siendo flexible y versátil, y aceptando su dualidad interna para conciliarla. Por Aura Metzeri Altamirano Solar.

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