Enérgico híbrido entre documental, biopic y cine bélico, Salvador (1986), del siempre polémico Oliver Stone, establece los elementos temáticos y estéticos que gobernarán en adelante su filmografía: turbulentos universos políticos donde cuesta distinguir entre héroes y villanos.
De las palabras a las imágenes, Pedro Páramo cobra vida.
El reto no era sencillo y el resultado está a la altura. Ya he dicho muchas veces que me entusiasman las grandes producciones con mexicanos participando y mostrando su talento, y es cierto. Disfruté mucho escuchar las palabras en película. El escenario (San Luis Potosí) me parece que encaja de forma natural al abandono de un pueblo en que los adioses lo sumió en el olvido. Por Ana Saavedra.

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