‘Kinds of Kindness’ (2024): Yorgos Lanthimos is Flying

Por Fernanda Rojas.

Yorgos Lanthimos is flying… de nuevo, en la dinámica de ese mundo medio abstracto llamado las más de las veces, Hollywood. 

La buena, Kinds of Kindness (2024) es su intento de redención ante un público que lo quiso mucho en el pasado y al que en los últimos años quedó a deber. Es quizá también la búsqueda por reencontrarse a sí mismo, dándonos de nuevo ese humor negro, elementos sexualizados y el ambiente de intriga con excesos de travelling in/out que lo caracterizaban. La mala: no lo logró. Al menos no por completo. 

La película narra en 3 actos historias más o menos distintas cuya premisa fundamental son los vínculos humanos llevados al extremo, que desembocarán en la destrucción de sus portadores. Es decir, cuando las relaciones que tenemos con otros (puede ser con tu jefe, tu novix, esposx, la religión o movimientos fanáticos) nos arrojan a la inevitable pérdida de nosotros mismos por aquel deseo del «siempre querer ser o pertenecer» y que en la actualidad, a pesar de ser tan obviado, sigue siendo el tema al que siempre se quiere regresar. 

De forma inteligente, aunque no innovadora, Yorgos une sus historias con un personaje que nos entregará muerto en el primer episodio para renacerlo de forma bella, eso sí, en el tercero. Tendrá, en palabras de él mismo, el simbolismo que cada quién pueda darle. Bien podríamos pensar en éste sólo como el hombre que le da posibilidad a toda la película con sus diferentes universos creados por los mismos actores haciendo distintos roles o, quizá, como aquel personaje misterioso omnipresente que, como en el caso del gran Kieslowski usaba para romper la cuarta pared y conectar reflexivamente con el espectador o destantearlo al cuestionar su propia presencia en historias que parecen estar conectadas aunque no de forma tan clara. 

Como sea, sigue existiendo un problema con Yorgos y ese problema se llama: tener más presupuesto que antes. Y hagamos una aclaración importante, no se critica el hecho de escalar a la industria que proporciona mucho más facilidades, sino que eso no se vea más bien traducido en nutrir y crear películas bien hechas, que tengan posibilidades y alcances que antaño no tenían. Que las exageraciones salgan en retraimiento del talento y que resten por ser insustanciales. 

Quizá quienes hemos disfrutado de las películas que lo llevaron al éxito no podemos pasarle el hecho de haber descuidado algo tan importante como el guión y la precisión en su narrativa, de ver cómo se preocupa más por asegurarse un elenco de lujo, un diseño de arte precioso y caro que, aunque quieran, no van a levantar historias que tienen errores e inconsistencias desde el momento en que se conciben; porque seamos sinceros y preguntémonos si el final del tercera parte no nos dejó con la idea del «¿Todo para esto?» o una Emma Stone bailando una vez más al estilo del Joker después de echarse a un cristiano, sólo nos parece risible y no parte de un momento cumbre en la historia. Y más aún, que dejarle con el título de una «cinta incómoda» ya no alcanza para justificar malas decisiones en ella. 

Una vez más, como pasó en Poor Things (2023), pecó lo simple y lo predecible, y todo el equipo (porque bueno, el cine no lo hace nunca una sola persona) traicionó hasta su propio timming no alcanzando a aterrizar audazmente sus propias premisas. Sin embargo, se agradece el intento de buscarse nuevamente entre un estilo que antaño él se forjó. 

Fernanda Rojas estudió la licenciatura en Etnología por la Escuela Nacional de Antropología e Historia. Sus líneas de investigación son la Antropología del trabajo, Estudios laborales y de Desigualdad económica. Se ha desarrollado como profesora adjunta en cursos como «Cultura y Trabajo: una perspectiva antropológica» en dicha institución. A la par otro de sus intereses es el cine y ha laborado como asistente de Sonido Directo para la producción audiovisual; así como organizadora y Coordinadora de comunicación en Sala Gámez, un espacio alternativo para la proyección, difusión y reflexión del cine latinoamericano en toda su complejidad, con sede en Ciudad de México.


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