Paul David Hewson, mejor conocido como Bono, es el vocalista de la que alguna vez fue la banda más grande de rock sobre la faz de la tierra: U2. En la edición de Reservoir Books, Surrender. 40 Canciones, Una Historia (2022), el rockstar se confiesa y permite un acercamiento a lo que ha sido una vida dedicada al activismo político, la música y el arte.
El lector descubrirá a lo largo de casi 700 páginas, cómo fue posible pasar de tocar en una pequeña bodega junto a The Edge, Adam Clayton y Larry Mullen Jr., hasta llenar estadios y arenas en las imponentes giras Zoo TV Tour (1992–1993) o PopMart Tour (1997–1998). Bono recuerda las legendarias sesiones de grabación al lado de los productores Steve Lillywhite, Brian Eno y Daniel Lanois, en la truculenta evolución de la banda que comenzó cercana al punk, coqueteó con el pop, hasta acomodarse en un sonido más clásico, pero siempre experimental, con la guitarra, el bajo y la batería como esencia básica de su música.
La influencia de David Bowie y Elvis Presley, la relación con su manager Paul McGuinness, el acoso del tenor Luciano Pavarotti apara que U2 participara en el proyecto Passengers, momentos con Michael Hutchence y Frank Sinatra, Bono escudriña en sus recuerdos y reflexiona sobre su vida, la familia, el amor y los lapsos de locura en el escenario.

Dividido en 3 partes y en anárquico orden por medio de 40 canciones de U2, Surrender revela al ser humano detrás de la estrella de rock, un hombre preocupado por el medio ambiente y el hambre que azota las partes menos privilegiadas del orbe; el cantante acepta cambiar de opinión respecto a la energía nuclear y profundiza en la convicción (y dice, puede que Dostoievski tenga algo que ver) de que los seres humanos influyen poco o nada en los dos momentos más importantes de la existencia: nacer y morir.
Bono, capaz de desairar una invitación del Dalai Lama para participar en un festival de música, sí toma una idea del tibetano y la extiende: “Solo se puede empezar una auténtica meditación sobre la vida, con una meditación sobre la muerte. La finitud y la infinitud, son los dos polos de la experiencia humana”.
Las pantallas como instalaciones artísticas en sus conciertos; la incisiva intensión de romper la barrera entre artista y espectador; U2 tocando en el Olympiastadion de Berlín, 70 años después de que Leni Riefenstahl filmara ahí El triunfo de la voluntad (1935), y cómo la canción One salvó en su momento a la banda del abismo. Bono no se detiene, medita y relata, llevando al lector al epicentro de la irreverencia, la esperanza y el Rock ‘n’ Roll.
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