El terror es un género complicado de abordar: el público se ha vuelto difícil de impresionar. A base de jumpscares, body horror, cosmic horror, en fin, todos los horrores posibles, el cine se ha empeñado en seguir aterrorizando al espectador, pero en un intento de abarcarlo todo se llega a nada… y eso es justo lo que sucede con El Orfanato: La Posesión.
El filme español se presenta bajo la dirección de Guillermo Barreira Pérez, con las actuaciones de Sara Jiménez, Magdalena Broto, Ángela Arellano, Lara Boedo, Oti Manzano, principalmente. La historia se desarrolla bajo la premisa de una adolescente, Sofía, que sufre la pérdida de su madre y la hospitalización de su padre que ocurre en condiciones fuera de lo común. En un intento desesperado por entender la misteriosa muerte de su progenitora, e influida por una demoníaca señal, decide encaminarse al orfanato donde solía trabajar, encontrando un lugar donde no todo es lo que parece.
La idea en concreto es interesante; la ejecución es lo que falla. Las situaciones presentadas suceden de forma rápida y confusa: la primera escena es una apertura gore que después salta a una adolescente confundida por la pérdida de sus padres que implora a su tía hacer contacto con la ouija. De ahí pasamos al viaje hacia el internado para continuar con cortes de escenas entre personajes donde no pasa mucho hasta que vuelve a suceder una extrañeza que agrega lío a la trama. Incluso el concepto es bien conocido, similar a la película Hasta el viento tiene miedo de Carlos Enrique Taboada.

Dentro de lo malo, lo bueno. Las actuaciones logran su cometido al proyectar personajes inquietantes que en otras ocasiones serían espectaculares para los giros dramáticos. Sara Jiménez realiza su trabajo como hija preocupada por desenterrar la verdad de lo ocurrido con su madre, convenciendo cuando proyecta la imagen del miedo ante la incertidumbre y brillando en las últimas instancias cuando su personaje toma un tinte diabólico. Magdalena Broto atrapa con su papel de verduga que castiga sin piedad, hipnotizando cuando su interpretación va hacia la locura. Ángela Arellano y Lara Boedo se desempeñan de forma adecuada como acompañantes de la trama con un oscuro secreto pero su final es desastroso.
Existen momentos de lucidez donde el espectador siente miedo e interés hacia lo que está presenciando pero el final deja con más dudas que respuestas. El Orfanato: La Posesión prometía ser una nueva propuesta de terror que además indagaba en temas como el abuso de poder, la religión, el duelo, pero lamentablemente se queda en el camino. El terror necesita atmósfera y precisión, no basta con acumular elementos sino saber construirlos.
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