Del videoclip a la ficción, Stillz da un nuevo giro a su mirada visual con Barrio Triste, una ópera prima que convierte el found footage en una herramienta para explorar el horror más cercano y doloroso: aquel que surge de la violencia, la marginación y las historias que permanecen fuera de cámara. Ambientada en la Medellín de finales de los años ochenta, la película propone un inquietante recorrido por las voces y experiencias de un grupo de jóvenes que encuentran en una cámara la posibilidad de contar su propia historia.

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