Exactamente veinte años después, en un mundo consumido por la nostalgia, cuando los trailers que anteceden la proyección de la película son la secuela, la tercera parte, la cuarta entrega, el reinicio de un universo cinematográfico, The Devil Wears Prada 2 tuvo que llegar a adaptarse a ese mercado en lo externo y a temas como el maltrato al oficio periodístico o el desuso del recurso humano ante la revolución tecnológica en lo interno.

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