Desde que Hayao Miyazaki descubrió a principios de los 70 la leyenda tibetana El príncipe que se convirtió en perro, anhelaba una posible adaptación al formato animado. Más de diez años después e impulsado por la editorial Animage Bunko, el artista nipón presentaba El viaje de Shuna en junio de 1983, el relato de un valiente joven que al ver el hambre de su pueblo, decide emprender una travesía llena de obstáculos para encontrar las semillas mágicas que un misterioso viajero le sugiere.

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