A comparación del glamour de Los Ángeles o San Francisco, Inland Empire es una región marginal del sureste del estado de California, una zona menos afortunada, el traspatio del sueño americano. Siguiendo la estela de la pesadilla onírica que significó su Mullholand Drive (2001), David Lynch ahonda en Inland Empire (2006) hacia la parte más obscura del subconsciente, tomando el cine digital cual lienzo para plasmar la abstracción de sus ideas más retorcidas, como el horror de perderse dentro de uno mismo.

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