La contraposición de lo hermoso y lo violento: ‘La Naranja Mecánica’ (1971), una gran inspiración para los punk rockers de los 70.

'La Naranja Mecánica' (1971) trata sobre las limitaciones que tiene el hombre en la elección del bien y el mal. Según el planteamiento de Kubrick, los seres humanos nacemos en nuestro estado mas puro y natural; la sociedad y autoridades, nos transforman en lo que para ellos significa ser una “persona de bien”. Pero, ¿qué tiene que ver todo esto con el movimiento del Punk Rock? Por Alexa Sefchovich.

Análisis de la estética y la representación visual histórica en el cine de Sergei Eisenstein.

El cine, como séptimo arte, se consolidó al definir los distintos parámetros que lo caracterizaban y a su vez lo distinguían de las otras bellas artes, muchos teóricos del cine han escrito sobre estas características que lo separan de las otras disciplinas, uno de ellos fue el cineasta ruso Sergei Eisenstein que planteo uno de los pilares en la construcción del cine como un arte aparte. Por Jair Ponce.

Sor Juana Inés de la Cruz, escritora y religiosa

En la obra toda, de Sor Juana Inés de la Cruz, destaca especialmente aquella que concibe con ascendencia y finalidad religiosa. No es que el resto de los textos literarios de Sor Juana, incluidos sus poemas de amor o su ensayística que deja entrever en su Carta Respuesta a Sor Filotea de la Cruz, no alcancen loable maestría e ingenio, sino que es en la obra religiosa de la autora dónde se manifiesta, a la par de la fe, una notable maestría y encanto. Por Barbarella D´Acevedo.

‘Arráncame La Vida’ (1985 y 2008) Amor y Ambición: Crónica de un México Post-Revolucionario.

La novela tomaría un legado como de vino tinto, un envejecimiento con cautela y precisión, los que demostrarían que la obra de Mastretta es un retrato histórico irónicamente atemporal, que nos enseña el mundo moderno con el que el México del siglo XX iría cambiando. Fue hasta septiembre del 2008, que la película vería los cines de la nación para demostrar ser una adaptación fiel, hecha con pasión y convirtiéndose en la producción nacional más cara de la historia hasta ese momento, el equivalente a 6.5 millones de dólares fueron invertidos entre la ambientación de vestuarios, carros, locaciones e interiores los cuales enriquecen cada plano del largometraje.

‘House: retratos desarmables’ (2011) de Sergio Loo: un gran rompecabezas.

Nunca he sido gran fan de los juegos de mesa: mi novia y mis amistades podrán afirmarlo con recelo. Entre todos los juegos de este tipo que existen, los rompecabezas tampoco me entusiasman mucho, en caso de dudarlo, preguntárselo a mi rompecabezas de Edward Hopper que no ha visto la luz en los últimos dos años. Con todo ello, House: retratos desarmables (2011), hizo posible que reconsiderara pasar mi próxima tarde armando uno. Por Gustavo Patlán.

‘Juventud’ de Mori Ōgai: un coming of age en el Japón de la postguerra.

Publicada bajo el sello editorial Satori y traducida del original publicado entre marzo de 1910 y agosto de 1911 en la revista Subaru, esto según las costumbres de publicación de la época, Juventud de Mori Ogai nos presenta a Junichi Koizumi un joven provinciano de Japón que llega a Tokio con sueños de convertirse en novelista, recomendado por su profesor de francés e inspirado por las obras de occidente a las que se acercó en sus años de educación privada. Sin embargo, rápidamente se enfrentará a la realidad de los círculos intelectuales de la gran ciudad y la vida apresurada e incesante, lo que le hará cuestionarse sus ideales al punto de dejar de reconocerse a sí mismo frente al espejo. Por Sofía López Alvarado.

Cortázar: Escritor con mañas de cirujano

Escribir sobre Cortázar no es sólo pensarlo, es sentirlo, es el jazz, son los cientos de títulos que jamás leímos, los viajes, los amigos. Es imaginarlo grande, pero no sólo de tamaño sino de alma. Cualquiera que lo hubiese visto en persona hubiese sentido esa timidez que paraliza, que enmudece. Por Vero Delgadillo.

Borges, lector de grandes ligas.

‘Borges, libros y lecturas’, catálogo de apuntes y subrayados hechos por Borges antes y después de perder la visión, es una poderosa aproximación a responder el interrogante que abre esta nota. Quien lo coteje con serenidad y paciencia, dignas del autor de ‘El Aleph’, encontrará primero, por supuesto, a un Borges exquisito al momento de elegir lo que leía (muchas veces se inclinaba, por ejemplo, hacia la belleza formal del volumen o a cierta rigurosidad en las traducciones). Por Darío Rodríguez.

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