Drácula ha sido terror, misterio y leyenda, pero ¿qué sucede cuando el mito del vampiro se transforma en una historia de amor? Luc Besson retoma al legendario Vlad Tepes para ofrecer una mirada distinta al personaje creado por Bram Stoker, donde la pasión, la pérdida y la búsqueda de un amor perdido se convierten en el verdadero motor de la historia. Drácula: Una historia de amor (2025) apuesta por una versión visualmente deslumbrante y alejada de las convenciones del cine de vampiros.
‘Drácula: A Love Tale’ (2025): El vampirismo nacido del duelo y la soledad.
'Drácula: A Love Tale' (2025) nos enseña que el verdadero miedo no surge de la oscuridad, de los mitos o de lo sobrenatural, sino que viene de la soledad y la pena. Los encantamientos, la magia, lo extraordinario, todo eso puede tener una explicación e incluso se pueden romper los hechizos, lo que verdaderamente aterroriza es no volver a sentir felicidad.
Pecar para sobrevivir: ‘Sinners’ (2025) y ‘Get Out’ (2017)
Ambas películas saben que el cuerpo negro ha sido deseado y castigado con la misma intensidad. Que se lo ha querido esclavizar, curar, santificar, redimir. Que se le ha dicho qué hacer, cómo amar, cuándo callar. En Get Out, el cuerpo de Chris es subastado en una escena escalofriante, apenas disimulada por la estética de coctel. En Sinners, el cuerpo se reprime a través del sermón, del juicio moral que condena el placer, el gozo, el blues. El pecado, nos dice la película, no es más que la vida que se resiste a ser domada. Por Saúl Araujo.

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