Scream VII es una desgracia por donde se le vea; los millones recaudados no borran sus recursos técnicos risibles, cameos patéticos por parte de actores que doblan las manos entre climas políticos sensibles ante pésimas premisas hechas al vapor para cumplir fantasías alimentadas por hashtags y teorías conspirativas, lamentables involuciones de personajes queridos por generaciones y la evidencia de que la ausencia que más pesa en esta tragedia no es la de Neve Campbell, sino la de Wes Craven. Ya en Paramount+.
30 años de ‘Scream’: el terror como autocrítica de la industria
El cine de terror siempre ha funcionado como un espejo: refleja los miedos, las obsesiones y las ansiedades de cada época. Pocas sagas lo demuestran tan bien como Scream, que desde su debut en 1996 ha convertido la autoconciencia en su sello y el comentario cultural en su motor.
No duermas, tendrás pesadillas… ‘A Nightmare on elm street’.
Wes Craven después de verse involucrado en dos fracasos seguidos en la taquilla, decidió tomarse un descanso para desarrollar una idea que basada en dos eventos reales que encontró. Así nació Freddy Krueger, el asesino de los sueños, personaje que se ganó su lugar en el cine Slasher. Robert Englund, quien lo interpretaría, le dio ese toque cínico, de humor negro que le dio la gran fama y lo posicionó, tal vez, sobre los clásicos Mayers y Voorhes. Por Kike Cinéfilo.

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