Por Aura Metzeri Altamirano Solar.
Es necesario aclarar la necesidad de esta serie de artículos, antes de entrar de lleno en el asunto. Como todo inicio, se precede de la disipación de la bruma de la confusión, para dar a luz algo, es necesario atravesar, como yo lo llamo, “Las aguas nebulosas de Neptuno”. ¿Que quiero decir con esto?
Durante sesiones, tengo que recordar constantemente que el objetivo de la astrología, si bien consta de muchos conceptos e información abstracta, debe tener resultados tangibles dentro de la vida de las personas, y es solo bajo esta comprensión que entramos en una dimensión donde podemos observar la astrología más allá del horóscopo que intentan vender los medios masivos, y pasa a ser un cuerpo de conocimiento aplicable a toda área de interés humano, la astrología, en primera instancia, es una forma de conocer la estructura cíclica que transcurre en un año Solar (el tipo de año que utilizamos en el calendario) , el reconocer este ritmo, implica poder adelantarse a sus efectos y trascender de la imagen del mago invertido (primer arcano del tarot) que es el prestidigitador, a la imagen del mago al derecho, quien sabe y trabaja armoniosamente con todos los elementos que les han sido dados. Jung llamó al viaje del tarot, el viaje del héroe o el proceso de individuación.
Toda gestación de un proyecto, inicia en una dimensión pisciana, (signo correlacionado con Neptuno), y es desde esta agua oceánica que toda vida puede surgir, una vez que el primer ser es capaz de salir de esa agua, de autodefinirse y como tal, entrar en una dimensión ariana, donde ya hay una separación entre el medio y el ser que lo habita.
Antes de comenzar, quisiera aclarar que los arquetipos zodiacales están contenidos en todo ser humano, lo que conocemos, de manera superficial como nuestro “signo” , es tan solo una porción de la información contenida en una carta, siendo que dicho “signo” corresponde únicamente a la posición del Sol dentro de la carta, que si bien tiene su propia relevancia y dimensión, no determina toda la realidad de esa persona (Por el contrario, la sobrevaloración del signo solar corresponde a un proceso muy limitante para el ser humano). Si bien las biografías que analizaremos están basadas principalmente en la Luna, el Sol y los planetas personales (Venus, Mercurio, Marte) , se tomará desde la generalidad que presenta dicha carta.
Comenzando con la energía de Aries, no quedaba otra opción que hablar de la icónica Leonora Carrington, una de las grandes portavoces del surrealismo, quien encarnó en sí misma la imagen ariana de independencia, libertad y autodefinición con sus obras y vida .
Nacida en un pequeño pueblo de Lancashire, Inglaterra, se dice que Leonora tenía un contacto muy profundo con la naturaleza, una herencia cultural céltica que marcó desde un inicio su forma de ver e interactuar con el mundo, así, Leonora comenzó su viaje de la heroína, siendo constantemente rechazada por sus colegios debido a su particular visión del medio en el que se desempeñaba, es de esperarse que en un ambiente lleno de dogma religioso, donde los valores piscianos de la martirización, la indiferenciación y los límites extremos (temática Saturnina que exploraremos más adelante), una carta sumamente Ariana sobresaliera por su autenticidad y la búsqueda de una identidad propia.
Contamos con una carta ( y vida) donde tanto el Sol, (la identidad externa) , como Venus (el sentido de estética, el amor y apasionamiento) , Marte (la fuerza de desición, la proactividad , agresividad y/o asertividad) y Mercurio (la mente, la comunicación) , se encuentran matizada por el signo que da inicio a la rueda zodiacal, Aries. Recordando brevemente, este signo nos cuenta el mito de Jason y los argonautas, que se embarcan a través de el mar y la incertidumbre (es decir, se distingue de la dimensión pisciana), para recuperar el vellocino de oro, dando inicio al desarrollo del individuo.
En una época donde las mujeres estaban condicionadas a una vida de buena reputación social por medio del reprimir su fuerza interna masculina, preparandose únicamente para el matrimonio, podríamos hablar de Leonora Carrington en su dimensión ariana de pionera, observando como desde una edad muy tierna, prefería formar parte de otro tipo de agenda y participar de tareas que normalmente, tendrían una acepción masculina, fallando en las escuelas de modales pero en cambio, destacandose en las artes plásticas y el dibujo.
Cabe destacar que una sombra saturnina, que incluía las palabras pesadez, límites y deberes por medio del árbol familiar, se asoma dentro de su carta. Es bien sabido el papel que su padre tuvo dentro de su educación, encarnando por completo la imagen dantesca de Urano devorando a sus hijos, tratando de limitarla, infructuosamente.
Una imaginación llena de destellos de otros mundos, su parte guerrera ariana se vio activada por, primero, la búsqueda de su libertad. Relata luego de su salida de Inglaterra, donde pudo expresarse como artista e incursionar en el surrealismo, que buscaba la libertad e independencia de su familia, entablando una relación con Max Ernest, logra hasta cierto punto, empezar a autodefinirse (palabra clave para el arquetipo ariano) finalmente, es obligada a mudarse a España, reconocida como pareja de un extranjero durante la segunda guerra mundial, donde sufre, lo que podríamos llamar, una auténtica visita a los infiernos, sufre de un abuso grupal que con el tiempo, logra quebrarla y tras un ataque nervioso, es ingresada en un psiquiátrico en Santander.

Su actividad en Francia, retrató su actitud reaccionaria y defensora de la libertad al unirse al Freier Künstlerbund, movimiento antifascista, retratando también sus intereses sumamente humanistas y libertarios. Es aquí donde su energía ariana encuentra una primera expresión bajo la defensa de la sensibilidad y la individualidad de todas las personas.
Es curioso observar que los psiquiátricos constituyen una realidad pisciana, una manifestación de sombra que de alguna manera, terminó por activar la naturaleza sumamente ariana de Leonora, la cual, logra escapar de dicha instancia, y siendo una representación del balance ariano/libriano, logra salir por vías diplomáticas (por medio de su matrimonio arreglado con el artista y diplomático mexicano, Renato Leduc) y poder establecerse con el tiempo, en México.
Ya que el objetivo de este artículo, no es realizar una biografía entera, mencionaremos sobre ella que llevó una vida bastante familiar en México, continuando con su obra y ahondando en los principios esotéricos y mágicos en los que había mostrado un interés profundo desde los inicios de su vida, es aquí donde logró expresar al máximo su energía ariana desde la manifestación positiva.
Debemos recordar que en su época, la mujer estaba encasillada en roles que limitaban su acción tanto social como artística, por lo que el desarrollo de su propio estilo artístico, dentro del surrealismo, tiene un gran impacto dentro de las obras plásticas en México y en el mundo, consigue impregnar su esencia femenina y su gran imaginario dentro de sus obras, retratando su fuerza de voluntad por medio de la ya dicha autodefinición.
Leonora rescata en su obra, diversos simbolismos y recrea elementos mitológicos importantes, tanto los célticos, que conoció durante su infancia, como los prehispánicos, México fungió como un útero creativo para ella, nutriendole de nuevas ideas y criaturas para su imaginario. Es indiscutible la maestría y profundo conocimiento que denota en su mural “El mundo mágico de los Mayas”, para el cual, viajó a Chiapas para conocer en profundidad los simbolismos y la cultura maya viva, dándole forma y nombre, retratando también la fusión cultural, la llegada del cristianismo.
Podríamos hablar de un paralelismo cultural que le permitió comprender la profundidad de esta temática, pues de alguna manera, equipara la llegada de dicha institución a México como pasó también en Irlanda (recordando que gran parte del simbolismo celta con el que cargaba provenía de ahí), la fusión de estas culturas, logró que Leonora sintiera una conexión importante con México (como sucedió con muchos refugiados de la guerra), sintiendose acogida y decidiendo establecerse en México de manera permanente.
La energía ariana de esta artista, se puso al servicio de su gran sensibilidad y logró dar materia a lo intangible, hoy en día, podemos apreciar las maravillosas obras que dejó como testimonio de su rico mundo interno, dando vistazos a la fusión de cultura y la transformación alquímica de sus experiencias más difíciles. Aquí, podríamos equipararla al arquetipo de Perséfone, quien bajó a los infiernos para ser iniciada, ella misma se reconoce como una especie de bruja que ha viajado por diferentes dimensiones, logrando retratar sus criaturas tanto en su obra literaria como en su obra plástica.
Cabría mencionar que su energía ariana estaba muy bien balanceada con una dimensión libriana, que busca la conciliación con otras voluntades, prueba de esto, se ha mencionado ya con su matrimonio arreglado con Renato, el artículo estaría incompleto si no mencionamos el trabajo que guardó con la pintora surrealista española Remedios Varo, compartiendo mucho tiempo, podríamos decir que su mundo onírico llegó a estar entremezclado, compartiendo visiones, opiniones y elementos para obras teatrales, la obra de estas artistas, así como su amistad profunda, retratan una manifestación del balance de la carta astral de Leonora Carrington, siendo capaz de compartir su visión individual y alimentarse de la de otros, creando una reciprocidad importante en su vida.
La feminidad ariana, se caracteriza en ella por la capacidad de ejercer una magia que incluía cuestiones venusianas como la sensibilidad, el disfrute sensorial y la contemplación, no está demás mencionar el interés que tenía por la cocina, como ejemplo excelso de esto, mencionaremos la creación literaria de “La invención del mole” , una obra teatral que expresa ambas naturalezas de Leonora, la céltica y la adoptada, prehispánica/colonial, donde pone de manifiesto la condición de la cocinera como una bruja/alquimista, se recoge el legado y la actitud contestataria contra de la opresión tradicionalista, expresada en esta obra, por la figura del arzobispo.
Es sabido que, en materia esotérica, todo conocimiento está intrínsecamente relacionado, como tejido de Ariadna, un hilo rojo invisible para los no iniciados, se vuelve visible para aquél que es capaz de ver a través de la ilusión y cuenta con el ojo psíquico desarrollado, es así que Leonora, en su faceta alquimista, desarrolla un tarot completo, que es un imaginario propio, un oráculo donde se imprimen los arquetipos, transformando una imagen individual en colectiva. Como buena ariana, fue capaz de emular la imagen del mago (de la faceta individual del ser, el arcano primero) y crear su propio universo para compartirlo con el resto.
Visitar el imaginario de Leonora, es entrar en el limbo del mundo real y el onírico, sin duda imprimió una huella profunda que fue bien acogida en el surrealista México, a este respecto, recomendaré visitar su museo en Xilitla, un pueblo mágico donde, además de encontrar el jardín surrealista de Edward James, está el museo de esta excelsa artista.
Adentrarnos en su realidad, es el equivalente a entrar con lucidez a un sueño, donde las figuras célticas y prehispánicas cobran vida. Ineludiblemente, su vida se enmarcó por el dolor y la transformación, la defensión marcial de sus derechos, visiones y sueños, se convirtió en la alquimia de su vida, consiguiendo encarnar la imagen de la heroína en su ser. Sin duda, el primer paso para comprender por medio de esta serie, los impulsos arquetípicos zodiacales debía pertenecer a tan icónica mujer, hija de Artemisa y encarnacion de los principios arianos.
Aura Metzeri Altamirano Solar es estudiante eterna del arte de la vida. Se especializa en astrología y filosofía hermética. Nacida en México, hija de dos patrias y ciudadana del mundo. Amante de los libros, la astrología, el arte y los animales, disfruta mucho de estudiar y pasar un buen tiempo en la naturaleza. Puedes seguirla en: @aura_metzeriana
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