#FICM2023: ‘Señora Influencer’ (2023), el escabroso thriller psicológico disfrazado de comedia.

@ Fati.Ferri –Fátima Ferreiro en el mundo real (Mónica Huarte en el papel de su carrera)- una aniñada mujer en sus cuarentas, una noche se encuentra recostada en su cama rodeada de la absoluta penumbra que le significa el mundo real mientras lo único que le ilumina el rostro es la luz de su teléfono celular por el cual scrollea avorazadamente. Entre consejos motivacionales y rostros embellecidos por los filtros de las redes sociales, la luz que desprende su teléfono deja de alumbrar solamente su rostro para iluminar su vida por completo con esa fantasía que significan los likes disfrazados de cariño para aquellos que, como ella, solo quieren que los quieran.

A inicios de este año, llegó a carteleras mexicanas la ovacionada Pearl del director Ti West y estelarizada por una merecidamente aplaudida Mia Goth; la historia de una chica reprimida y condenada a vivir en una granja mientras su deseo de convertirse en una estrella internacional la carcomía hasta el punto de reventar en una serie de ataques sociopáticos contra aquellos que representaban su represión o aquello en lo que ella no se podía convertir. La película se llenó de halagos ante la propuesta técnico-visual por parte de West y su equipo, pero principalmente por el desbordado trabajo de Mia Goth como una chica de apariencia inocente que poco a poco se va pudriendo en un ambiente asfixiante que no le permite convertirse en lo que ella más desea.

Cuidando las debidas proporciones y cargando a cuestas una aberrante campaña publicitaria que distorsiona por completo el tema de la película con un poster y un trailer dignos de espanto, Señora Influencer, segunda película del director Carlos Santos Campos, se estrenó a nivel nacional en el pasado Festival Internacional de Cine de Morelia causando una sorpresa casi unánime por los giros que toma la historia prácticamente desde lo que aparenta ser publicitariamente hasta resultar en el thriller psicológico con tintes de sátira, comedia negra, hasta llegar incluso al terror que en realidad es.

Desde las secuencias iniciales resalta la intersección de géneros prevaleciente en esta película: comenzamos con la escena de un crimen reportada en los noticieros para seguir con un angelical y pegadizo número musical lleno de ternura. De ahí en adelante, conocemos a Fátima Ferreiro, una mujer en sus cuarentas de apariencia y personalidad infantilizada que trabaja como voluntaria en un orfanato. Sin permiso para tener un teléfono celular e hipervigilada por su famoso padre (Leonardo Daniel), Fátima no tiene mucho que hacer en su vida reprimida, hasta que gracias a un acto de rebeldía y una cuestionable terapia, Fátima encuentra el mundo de las redes sociales que la invita a convertirse en influencer y como un pequeño pez que ha vivido enclaustrado en una pecera toda su vida, al momento de ser ‘‘liberado’’ en el mar obtiene resultados catastróficos.

Fátima es una mujer con un turbio y distorsionado pasado que involucra la muerte de su madre afectando directamente la relación con su padre al tener que mantenerse bajo sus cuidados psiquiátricos. Llena de soledad, los likes en sus lives, los comentarios amorosos, las decenas convertidas en cientos y después miles de seguidores resultaron ser el reforzamiento positivo ideal para transformar esos miles en millones, consiguiendo así la validación que siempre había buscado sin éxito y alejándose del detonador conductual de un deficiente control de impulsos: ser llamada una enferma mental. 

En una actualidad en la que celebramos la ‘‘libertad’’ de Britney Spears sin realmente reflexionar la maraña tan profunda que posiblemente hay detrás de cada video o cada post que sube a su cuenta de Instagram, esta película llega para ponernos de frente esos puentes y castillos de amistad, plenitud, fama y éxito construidos de aire e ilusión a través de la pantalla de un celular y tan bien representados en las perfectas figuras de Sofi (Macarena García -quien, nunca está de más de recordar, es nieta de la maravillosa actriz Anabel Gutiérrez) y Cami (Diana Carreiro); sonrisas falsas y discursos manufacturados, cariños a conveniencia y followers como curriculum vitae, interacciones como precio y likes como pago tapando un mundo de profunda soledad.

Desde el inicio, el diseño de producción plantea un escenario perfecto para desenvolver a una persona frágil que está al borde del quiebre todo el tiempo. Desde las puestas en cámara y en escena que van de mostrar un mundo estructurado y rígido que le ha sido ordenado a una persona través de medicamentos, a escenas oníricas de una mente lúgubre a punto de la liberación que están acertadamente acompañadas de la experimentada musicalización de Tomás Barreiro y que da forma a los pensamientos distorsionados de Fátima a través del sonido.

Mónica Huarte, el papel de una vida.

Actriz y cantante comprobadísima en los muchos años que lleva ya oscilando entre la comedia, el musical y el drama en cine, teatro y televisión. Desde comerciales hasta reality shows, no hay espacio para la duda del talento y callo de Mónica Huarte al mostrarse como una actriz que no le tiene miedo a nada. Es difícil imaginar a esta película saliendo tan airosa sin una protagonista cuyo talento y nivel de compromiso con la complejidad de su personaje se equilibrara de una forma tan exacta con la gracia de Mónica sin temor a hacer el ridículo cuando le es requerido. 

Huarte se corona en el reino de las caretas sociales dejando helados a los espectadores en sus butacas -por experiencia propia- como una mujer naive que se va descomponiendo gradualmente mientras ella cree lo contrario y Mónica recorre ese proceso volviéndolo absolutamente verosímil, despertando total compasión en su versión más frágil y vulnerable, así como un terror que pondría orgulloso al mismo James Wan con sus Saw cuando dota a su personaje de dimensiones siniestras.

A pesar de los momentos en los que tiene que convertirse en un bufón de las redes a través de bailes y twerkings, Mónica no necesita más que su rostro y su característica voz para transformar su personalidad de acuerdo a la progresión de su película.

Sin embargo, tenemos que ser responsables al momento de ‘‘vender’’ una película, y así como su campaña publicitaria oficial ha sido desastrosa, el hype que ha creado en redes también ha comenzado a cualificarla desmesuradamente 

Cuando la película toma el camino de la comedia tiende a caer en los vicios tan condenados y poco sofisticados de la típica película de comedia mexicana. Si estos momentos que pueden causar más cringe que risa pueden obviarse, es por el trabajo de Mónica Huarte y lo que ya ha construido en la película hasta llegar a ellos.

De igual forma, el tono de los trabajos actorales tanto de Memo Dorantes como de Mau Nieto están encasillados justamente en ese tipo de comedia y contra el que esta película busca luchar en su 1h 40m de duración, pero que en conjunto con lo previamente mencionado terminan demeritando el resultado final.

Por último, la película está al borde de culminar en un panfleto pedagógico anti-bullying sobreexplicando un mensaje que ya había quedado más que claro a través de la historia y desarrollo de los personajes.

En resumen, el punto más débil de Señora Influencer es el carecer de sutileza. Quizás si hubiera confiado más en la imagen y menos en el discurso aleccionador, en estos momentos estaríamos hablando de un hito en el cine mexicano de los últimos tiempos; mientras, y encumbrando por fin el nombre de Mónica Huarte como actriz que seguramente llegará a los próximos Premios Ariel, la película queda como una muy valiosa propuesta digna de pulir y continuar.  

Anahí Vargas Carbajal es psicóloga de formación, cinéfila por vocación. Editora en Kinema Books. Autora de “The Shape of Water: Commentary on The Shape of Water” (2022) para Academic Medicine.


Descubre más desde

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Los comentarios están cerrados.

Crea una web o blog en WordPress.com

Subir ↑