Documental ‘Ley de Jaulas’ (2023): entrevista con la directora Ximena Álvarez.

Ley de Jaulas es un documental producido por alumnos de la Universidad Autónoma del Estado de México, que trata de la reubicación de felinos exóticos, en zoológicos de México. Derivado del caso Black Jaguar White Tiger, un santuario en la capital del país, el cual fue abandonado por sus dueños y que generó controversias relacionadas con el bienestar animal, el proyecto explora los esfuerzos para ofrecer una segunda oportunidad a estos animales. A pesar de su carácter universitario, el documental logra combinar investigación exhaustiva con una narrativa emotiva, que revela las complicaciones de un sistema que, en muchos casos, permite la posesión de animales exóticos como mascotas bajo condiciones legales, aunque éticamente cuestionables.

La directora Ximena Álvarez.

En esta ocasión, en Kinema Books, tuvimos la oportunidad de platicar con Ximena Álvarez, la directora del equipo detrás de este proyecto, la cual nos relata sobre las cuestiones generales no solo reflejando los desafíos logísticos y técnicos que enfrentó el equipo de producción, no solo como la remodelación de zoológicos y la obtención de permisos, sino que también se adentra en cuestiones legales y éticas sobre el comercio de animales exóticos. A lo largo del proceso, Ximena y su equipo tuvieron acceso directo a veterinarios y expertos, lo que les permitió desarrollar una perspectiva crítica sobre los dilemas entre la protección de especies y la exposición pública de los animales en zoológicos.


Ximena, encantado de conocerte. En nombre de todos en Kinema Books, te agradezco que te hayas tomado el tiempo y el espacio para hablar conmigo hoy sobre este documental. Si soy honesto, estamos muy emocionados de poder tratar con este tema. Nos entristece que tenga que existir, pero estamos de acuerdo en que el mensaje que transmite es muy poderoso. Es muy importante crear conciencia. Déjame decirte que a los colaboradores que lo vimos, nos pareció que esta visibilidad es muy importante. Y bueno, quería que nos contaras: ¿cómo surgió la idea de este documental y qué te motiva a hablar sobre este tema en particular?

  • «Este fue un proyecto universitario. Realmente, la intención de hacer un proyecto ya estaba ahí, la cuestión era elegir un tema. Entonces, en mi carrera, o más bien en mi escuela, lo que nos pidieron fue que cada uno desarrollara un tema durante todo un semestre. Se eligieron dos temas, y esos dos fueron los que se grabaron en el documental. Así que desarrollé este tema durante todo un semestre. La verdad, surgió porque vi en las noticias lo que estaba pasando con Black Jaguar, este santuario que estaba en la Ciudad de México. Me interesé no solo por el tema, sino también porque uno de los zoológicos donde distribuyeron a los felinos está muy, muy cerca de donde vivo. Vi esa facilidad de que, si escogía esta idea, podríamos tener contacto directo con los veterinarios y con los zoológicos. En primer lugar, se trataba el tema del maltrato animal, y, en segundo lugar, lo elegí por la cercanía que podíamos tener con la gente que trabajaba en el zoológico. Ya una vez que se escogieron los dos temas, se desarrolló este proyecto, con mucha investigación, obviamente. Pedimos permisos para grabar, ya que el zoológico estaba en remodelación, hablamos con los veterinarios y con gente del gobierno para obtener los permisos para grabar allí. En general, así es como surgió la idea.»
En un principio, el proyecto llevaba el nombre de ‘Bigotes Nuevos’

Es un documental de la UAEMex, y creo que justamente muchas veces este tipo de contenido no tiene una visibilidad tan grande, al ser un proyecto universitario. Pero es importante darle esa voz. Entonces, quisiera preguntarte: ¿cómo fue el apoyo por parte de la universidad para catalizar el proyecto?

  • «Bueno, la verdad es que, por parte de la universidad, sí tuvimos apoyo. Es decir, al final, este es un proyecto que se hace todos los años en el cuarto semestre. En cuarto semestre se hace documental, y en sexto semestre se hace ficción. Nosotros ya tenemos una ficción, así que están acostumbrados a hacer un proyecto distinto cada año. Siempre se prestan a facilitar los permisos o el transporte si es necesario. De hecho, la escuela nos dio transporte para llevar al equipo de la facultad al zoológico y de regreso. El apoyo también incluyó el equipo necesario para este proyecto. Y, en cuanto a la postproducción, teníamos revisiones semanales una vez que se finalizó el proyecto. Contamos con un maestro de cada área: fotografía, guion, producción, además de la coordinación de nuestra carrera. Tuvimos un mes de correcciones.»

Está perfecto que hayas mencionado la postproducción. Pero retrocedamos un poco. En términos de producción y aspectos artísticos, ¿cuáles fueron los desafíos cuando ya estaban en el rodaje? Es decir, ya teníamos el equipo y los permisos, ¿pero cuál fue la dinámica del equipo de grabación para concretar el trabajo?

  • «Tuvimos muchos retos. El zoológico estaba en remodelación, así que lo primero que hicimos fue hablar con los profesores y encontrar apoyo fuera de la escuela para obtener los permisos. Fuimos al zoológico y luego a una secretaría (no recuerdo a cuál), pero nos negaron el permiso. Así que seguimos buscando apoyo por parte de la escuela y, al final, logramos obtener el permiso para grabar. El segundo reto surgió cuando, después de programar nuestro rodaje para mayo, nos dijeron al dar el permiso: “Sí pueden grabar, pero la siguiente semana”. Esto cortó de golpe dos meses de preproducción, y tuvimos que reunir todo el material en una semana, arreglar la lista de preguntas, hacer scouting de la locación, conocer las zonas donde estaban los leones, donde estaba el jaguar, y prácticamente nos cortaron mucha preparación. Al final dijimos que sí, y corrimos con la escuela para pedirles: “Necesitamos el equipo para la próxima semana, el transporte para el zoológico, y que nos permitan faltar a clases”. Durante el scouting, también hubo locaciones que tenía planeadas, como grabar la preparación de los alimentos, o hacer algunas grabaciones en oficinas, pero al final no nos lo permitieron, así que tuvimos que modificar todo y llegar lo más preparados que pudimos al momento de grabar.»

Si de por sí preparar las cosas para una grabación es complicado, no me imagino con solo una semana de antelación. Ahora, en cuanto a la grabación y edición, ¿encontraron alguna dificultad? Porque, al ser un proyecto universitario, me imagino que hubo, como mencionaste, un proceso de prueba y error, y que les revisaran constantemente. Pero, ¿hubo algo en lo que dijeras: “esto me gustó tal como estaba y quiero que siga así”? ¿Se podía hacer eso o siempre había que cambiarlo?

  • «La verdad es que el documental pasó por muchos cambios y fases. Algo que olvidé mencionar es que, en ese semestre, estaba estudiando dos carreras al mismo tiempo. Tenía que dirigir y, además, ya había pasado un semestre estudiando animación en línea. Fue mi tercer cuatrimestre, así que, para ser honesta, fue un semestre muy pesado para mí. Y, además de eso, al ser un proyecto universitario, la dirección no cayó solamente en mí. Me tocó por ser quien propuso la idea, la que hizo toda la carpeta de producción, y porque eligieron mi idea. Pero, en realidad, no dirigí sola. No tenía mucho tiempo disponible. Y, como era la primera vez que dirigía, no sabía bien cómo hacerlo. Me apoyé mucho en la persona que hizo la edición y fotografía, que también se llama Jimena, Jimena Jáuregui, y en quien era sonidista. Las personas de postproducción y mi asistente de dirección también me ayudaron mucho. Fue como una dirección muy colaborativa, la verdad. Y, bueno, honestamente, nuestro documental era como el menos favorito de todos los cortos que se hicieron ese semestre. Siempre nos iba mal en las revisiones porque yo estaba muy ocupada y distraída, no enviaba lo que tenía que enviar. Mis compañeros de equipo querían matarme porque estaba estudiando dos carreras. Al principio, nos fue muy mal en las revisiones y nos enviaron muchos cambios, sobre todo en el montaje. Algo importante es que, literalmente, en plena postproducción, cuando estábamos muy cerca de la entrega final, decidimos que necesitábamos una entrevista más. Así que conseguimos a la abogada (J. Pineda), que aparece en el documental. Esa entrevista fue la última que se hizo, casi al borde de la entrega del proyecto. Dijimos: “Necesitamos explorar el lado legal”, y así logramos concretar la estructura del documental. Conseguimos hacer la entrevista en línea con Humberto (Luevano), el dueño de “Exóticos Chihuahua”, pero no lo pudimos entrevistar en persona, así que nos arriesgamos a incluir la entrevista en línea en el documental.»
El crew de ‘Ley de jaulas’.

Así que tomaron todo el proceso de producción de manera muy agitada, por lo que veo. Y afortunadamente lograron encajar todo en un gran producto. Lo que quería preguntarte es: ¿cuánto tiempo pasó desde el inicio de la preproducción hasta el estreno?

  • «Ese semestre empezamos en febrero, así que ha pasado un poco más de un año. Los primeros días de febrero comenzamos, y el estreno fue a finales de junio. Fueron cuatro meses de trabajo, sin contar los otros cuatro meses que dediqué a la carpeta de producción. Trabajé en la carpeta durante cuatro meses, investigando, haciendo propuestas de edición, entrevistas, locaciones, todo como un marco teórico de lo que quería mostrar en el documental. Todo ese proceso fue muy individual, ya que cada uno hacía algo diferente. Entonces, fueron cuatro meses de pura preproducción, de pura investigación, y otros cuatro meses más desde el inicio de la preproducción hasta el estreno. Así que, en total, fueron ocho meses, contando investigación, preproducción, producción y postproducción.»

En el manejo del sonido, déjame felicitarte porque tienen un trabajo muy profesional. Quiero decir, a muchas películas independientes de hoy en día les falta tener ese manejo del sonido. Cuéntame un poco sobre ese proceso.

  • «Bueno, la verdad es que fue mucho aprendizaje en todo el proceso de producción. La persona que hizo el sonido se llama Diego Schena, y la verdad es que todos acabamos muy sorprendidos y muy satisfechos con su trabajo, porque este documental fue su primer trabajo como sonidista. Entonces, literalmente, se arriesgó y dijo: «Sí, quiero estar en sonido». Me hizo muchas propuestas. Él también compuso la música, es música original. Hizo muchas propuestas y, bueno, lo que queríamos era aprovechar el estar en el zoológico, que él pudiera grabar los sonidos de los animales, los rugidos. Recuerdo que, por ejemplo, había un panal de abejas, y él intentaba grabar todos los sonidos. Aprovechamos al máximo los recursos que teníamos. Diego dejó listos los micrófonos de solapa y revisó si había sonidos que nos pudieran ayudar en la mezcla sonora. Después de eso, tuvimos que usar algunos efectos de sonido de biblioteca, pero la mayoría fueron grabados por él.»

Justamente a eso iba, porque la temática va de la mano con el ambiente que le ponen, y me pareció excelente la forma en que lo trabajaron. Fue una agradable sorpresa verlo. Bueno, junto con esto, me gustaría preguntarte sobre lo que mencionaste acerca de la gente en el zoológico. Tú, personalmente, ¿qué consideras? Porque hay dos posiciones, ¿no? La gente que dice: «los zoológicos son un lugar de maltrato», y luego está la postura de la veterinaria de Zacango, que dice: «No, es que, a ver, ¿dónde vas a poner a los animales? ¿afuera? ¿Dónde los vas a poner si ya no hay espacio natural donde puedan coexistir?» ¿Cuál es su posición como equipo, y la tuya como directora, respecto a este tema de la defensa de los animales?

  • «Nosotros, de manera unánime, estamos en contra de tener animales exóticos como mascotas, y también aprendimos mucho estando en el zoológico. Porque, obviamente, mucha gente piensa que los animales están ahí solo para exhibirse. Y, al entrevistar a los veterinarios y hacerles las preguntas de la batería que preparé, entendimos que no es solo eso, es mucha investigación, cuidados y la preservación de la especie, en caso de que sea necesario. En cuestión de los zoológicos, nunca llegamos a ver el hecho de exhibirlos como algo malo, sino como una oportunidad de aprovechar que tienen esos animales para otros fines, como la educación. También ayuda a que las personas los conozcan y aprendan sobre ellos sin necesidad de ir a su hábitat natural. Creo que la gente, normalmente, piensa lo contrario, cuando la intención real es cuidarlos e investigarlos. En ese sentido, nosotros estamos a favor del cuidado y la protección ambiental, y en contra de tener animales como mascotas, que es lo que estaba haciendo Eduardo Serio. Cuando entrevistamos a Humberto, el dueño de «Exóticos Chihuahua», él nos dio mucha información sobre cómo funcionan estos negocios. Como él lo dice, el negocio es 100%, y literalmente cualquier persona puede comprar un animal. Entonces, sí, uno puede cuestionarse de dónde viene realmente el problema. ¿Es la gente que compra los animales, o es otro punto? ¿El hecho de que pueda ser legal?»

Claro, y aparte como mencionaba la licenciada: «La ley dice que se va a preservar especies y a los animales, pero luego la misma ley dice que, bajo ciertas condiciones, sí se puede comprar». Y es algo contradictorio. Aunado a eso, quisiera comentarte que, cuando me dijeron que era un documental universitario, yo me esperaba algo de 2 o 3 horas de duración, no con el afán de que eso sea negativo. Pero cuando vi que solo dura 20 minutos, me sorprendió bastante. Después, claro, me hizo sentido por ser un proyecto universitario. Pero quería preguntarte, ¿cuál era la duración original del metraje? ¿Qué tan largo era el corte inicial que tuvieron?

  • «Creo que teníamos muchísimo material, y es por eso que el documental pasó por tantas fases. A veces nos enfocábamos mucho en Humberto, otras veces en Zacango. Quiero decir, realmente hubo muchas vertientes. Y mis profesores me regañaban, me decían que el documental no tenía forma al principio, porque cada vez que hacíamos un corte, era como un corte diferente, una postura diferente, y se iba en una dirección distinta. Así que, en términos de material, nunca llegamos a entregar un corte más largo de veinte o veinticinco minutos. Creo que, si nos hubieran dado la oportunidad, lo hubiéramos extendido a una hora, probablemente, pero no porque esa fuera nuestra intención original. La verdad es que nunca planeamos hacer un proyecto muy largo, sino que fuimos recibiendo información constantemente. Y aquí el caso fue que el orden en que hicimos las cosas fue por cuestiones administrativas. Primero grabamos en el zoológico, luego conseguimos la entrevista con Humberto, y la última persona que entrevistamos fue la abogada. Recibimos información, pero fue al revés, porque ya no podíamos volver a preguntarles nada a los veterinarios. De hecho, como te decía, varios encargados del zoológico no nos permitieron hacer ciertas preguntas, especialmente sobre temas legales. Entonces, tuvimos que obtener información de otras entrevistas.»

Y, por ejemplo, hablando de eso, ¿Qué clase de preguntas dijeron «No me preguntes esto. No se puede preguntar esto.»?

  • «Ha pasado más de un año desde que grabamos el documental, pero recuerdo que había preguntas que no querían responder. Si mal no recuerdo, no nos dejaron preguntar nada relacionado con Black Jaguar. De hecho, antes de la entrevista, les enviamos la batería de preguntas, y no podíamos preguntarles nada sobre esa situación, ni pedir su opinión. A pesar de que les preguntamos mucho sobre cómo llegaron ahí los leones, realmente no pudimos preguntarles directamente sobre Black Jaguar o sobre Eduardo Serio. No podíamos.»

Y bueno, al final del día, el documental, como te decía, tiene un mensaje muy fuerte, pero es un mensaje importante. Y el mensaje, como decía, creo que es claro y golpea fuerte a cualquiera que lo vea. Pero mi duda es si hay algún tipo de proyecto para llevarlo a un público más amplio. ¿Hay planes para publicarlo comercialmente, por medio de YouTube, la página de la universidad, o algo similar?

  • «Ahorita, la única distribución que tenemos es universitaria. Mi universidad tiene la facilidad de proyectar nuestros cortos en la Cineteca Mexiquense. De hecho, el estreno fue en la Cineteca, y de vez en cuando la escuela hace proyecciones de los cortos en la universidad, y a veces está Ley de Jaulas. La única distribución real que podemos tener es en festivales. No podemos recibir nada a cambio, es decir, no podemos lucrar con el documental porque decidimos usar fragmentos de noticieros al principio. Esa idea siempre estuvo desde que comencé el proyecto, desde que empecé la carpeta un semestre antes. Siempre tuve la idea de comenzar con este montaje de noticias. Y, una vez que se hizo, vimos que era mucho trabajo, porque no es solo un noticiero, son como diez. Obviamente, no podemos sacar provecho económico de este proyecto, porque, aunque está especificado de dónde vino ese material, no tenemos los derechos para usarlo comercialmente. Entonces, solo se puede distribuir en festivales. No sé si en algún momento se publicará en alguna plataforma. No lo creo, porque los derechos de distribución los tiene la universidad.»

Por supuesto, eso se entiende. Como te decía, este tipo de historias no siempre tienen el consumo que deberían, pero tampoco hay una distribución tan amplia, ¿no? Así como hay festivales en Morelia o en la Ciudad de México, aun así no hay suficiente oferta y demanda para distribuir todos. Por eso quería preguntarte si podría haber otra manera. Pero ¡muchas felicidades! Estrenar en la Cineteca no es algo sencillo, es algo enorme. Entonces, con el público que ya lo pudo ver, ¿qué impacto esperas que tenga en la conciencia de la sociedad? Es decir, ¿qué te gustaría que pasara con quienes lo vean?

  • «Sí, bueno, la intención de tratar este tema es siempre crear conciencia sobre las cosas que estamos acostumbrados a ver. Yo creo que aquí en México, bueno, no solo aquí, sino también en otras partes del mundo, ya es común y podemos estar acostumbrados. Creo que todos conocemos a alguien que tiene un tigre bebé en su casa. De hecho, durante la grabación del documental, conocimos a varias personas que tenían leones como mascotas, pero no quisieron participar en el documental. Es un tema que está más cerca de lo que parece. No es solo sobre Eduardo Serio o un jaguar negro, sino que realmente asusta que sea tan fácil adquirir un animal exótico como mascota y que el gobierno mismo lo reconozca como tal. El hecho de que esté normalizado y legalizado, y que sea tan común, no significa que sea algo bueno o que deba promoverse. Al contrario, si hay una posibilidad de denunciarlo, siempre debemos elegir esa alternativa. Así que realmente se trata de ser conscientes de eso y mostrarle a la gente que, aunque algo sea legal, no significa que esté bien hacerlo. Hablando en términos de protección animal, no porque algo sea legal significa que sea bueno, y no porque esté permitido lo hace correcto.»

Sí, claro, estoy de acuerdo. A mí, por ejemplo, se me quedó grabado cuando la licenciada dice: “La ley no siempre tiene la razón. Si lo que quieres perseguir es la justicia, olvídate un poquito de la ley, porque la ley suele no ser muy justa.” Me pareció desgarrador cómo en una frase resumió tanto de tantos temas, pero específicamente en la cuestión felina. Ahora me gustaría preguntarte: ¿hay algo que a ti o al equipo le hubiera gustado implementar o agregar, a pesar de la versión final del corto? Si hubieras dicho «esto falta» o «tal vez podríamos haber extendido esto un poco más», ¿qué habrían hecho si hubieran podido?

  • «Realmente, sí cambió un poco de cómo lo tenía originalmente, porque nunca pensé que el documental se iba a inclinar hacia un tema legal. Inicialmente, cuando estaba comenzando el guion, la idea era simplemente abordar el proceso de rehabilitación de los felinos, y ya. Hacerlo, por ejemplo, como un documental motivacional y orientado hacia la labor que hacen los zoológicos en cuanto a la rehabilitación animal. Pero, ya que hicimos las entrevistas y aprendimos tanto sobre temas legales y de protección animal, creo que el proyecto se volvió mucho más completo y con más peso. Porque, al principio, yo estaba muy, muy renuente a meterme en temas legales, pero al final mis compañeros me convencieron. Había muchas partes de la entrevista con Humberto que no quería incluir, sobre todo porque no sabía qué tipo de difusión nos iban a permitir. Al final decidimos utilizar todo el material que teníamos. Si hubiéramos podido, sí habríamos investigado más sobre esos huecos que existen en la ley, que al final resultan perjudiciales para los animales, e investigar al 100% de dónde provienen esos problemas, como decía en el primer ejemplo: ¿realmente es la persona que compra los animales?, ¿es la ley que lo permite?, ¿es la gente que los vende? Realmente, es un círculo vicioso, y todo está permitido legalmente.»

Entiendo. Me gustaría preguntarte si tienes un proyecto, en puerta o a futuro, que sea una especie de secuela espiritual. No tanto sobre Black Jaguar, sino más bien sobre la conservación animal, ya sea en México o en otro lugar. ¿Tienes algo en mente?

  • «Actualmente, no estoy trabajando en ningún proyecto, para ser honesta. Me gusta y me interesa mucho el tema de la protección animal, pero ahorita no estoy trabajando en nada relacionado con eso. Sin embargo, la verdad es que quedé muy contenta con el proyecto, porque me di cuenta de que impactó a mucha gente que lo vio. A mí me gustó, y si fuera posible, retomaría el tema y lo ampliaría. Quiero decir, en este momento no estoy trabajando en un proyecto similar, porque después de eso decidí especializarme en el área de guion. Entonces, si llegara a hacerlo, probablemente no sería en la dirección, sino en guion. Además, teníamos más proyectos, algunos cortometrajes, pero no documentales. Era el único semestre de documental, así que sí, me interesa mucho el tema, pero para abordarlo lo haría de manera diferente, desde el guion, no desde la dirección.»

Está perfecto. Al final, dicen que un cineasta tiene que saber de todo, ¿no? Saber editar, saber por qué se monta de tal manera, por qué se dirige de esa manera. Es genial saber que, de una forma u otra, sigues en el camino de la conservación animal. En consecuencia, me gustaría preguntarte, como creadora y cineasta, ¿tienes algún consejo, aprendizaje o recomendación que dirías «esto no se enseña en la escuela, pero hay que aprenderlo para poder hacer y difundir historias»? Me gustaría que lo compartieras con los lectores de la revista.

  • «Bueno, hay muchas cosas que dicen que en la carrera de cine se aprende más en el campo. En la escuela nos dan todos los conocimientos teóricos, pero es en la práctica donde aplicas todo eso y realmente aprendes y te das cuenta si ya sabes lo suficiente o no. Y si necesitas aprender algo, terminas aprendiéndolo en la práctica, no de manera teórica. Hablando del documental, creo que el mayor aprendizaje y consejo que puedo dar es: nunca dejes de investigar. Porque para nosotros, y para nuestros maestros (hasta donde yo sé, siguen utilizando el documental como ejemplo), este es un claro ejemplo de lo que puede pasar cuando haces un documental. Tienes una idea, estás 100% comprometido con ella, pero cuando te dedicas al documental, te vas a encontrar con muchísima información, muchos caminos distintos. Mi consejo sería no cerrarse a esas posibilidades, porque yo al principio lo estaba, no lograba cerrar la idea. Fue hasta que me abrí a la posibilidad de que el documental cambiara de rumbo, de implementar la mayor cantidad de opiniones posibles, que logramos completar el producto que tenemos ahora. Así que, el mejor consejo que puedo dar, después de hacer este documental, es no cerrarse a lo que te vas a encontrar en el camino, y aprovecharlo.»

Es un excelente consejo. Me gustaría que nos contaras, ¿qué podemos esperar de Ximena en el futuro, ahora que dices que te estás enfocando en el guion? ¿En qué quieres enfocarlo? Quiero decir, ¿a dónde quieres ir?

  • «Creo que, como todo el mundo cuando entra a la carrera de cine, yo quería ser directora. Al dirigir el documental, me di cuenta de que era mucho más difícil de lo que pensaba. Pero no estoy cerrada a la posibilidad de volver a dirigir. No se me ha presentado la oportunidad, pero no me cierro a esa opción. Decidí enfocarme en el guion porque me gusta mucho escribir, siempre me ha gustado, así que probablemente mis proyectos sean literarios o guiones. En los proyectos de la escuela he estado en la dirección de arte. No creo que me dedicaría a la dirección de arte, pero me gusta mucho porque, como decía, también estudié diseño y animación. Entre eso y otras cosas que he aprendido, me siento cómoda en la dirección de arte, pero lo que realmente quiero es escribir. Y probablemente, en algún momento, espero volver a dirigir, pero seguramente sería ficción.»

Está bien, perfecto. Y más allá de eso, me gustaría que compartieras algunas de tus inspiraciones. Quiero decir, ¿qué te motivó a estudiar cine?

  • «Por supuesto. Bueno, cuando decidí que quería estudiar cine, estaba viendo un detrás de cámaras de Coraline, y recuerdo que lo que me llamó la atención fue que se veía como algo muy divertido y nunca me imaginé que era algo que se podía estudiar. Me gusta mucho el trabajo de Guillermo del Toro. Lo admiro no solo por sus películas, sino también como persona. Para mí, Guillermo del Toro demuestra que no se puede ser un buen artista si no eres una buena persona. También he estado viendo mucho cine mexicano, especialmente el trabajo de Ernesto Contreras. Me gusta mucho porque creo que su cine es muy, muy mexicano, tiene un estilo propio y me gusta mucho su trabajo de guion. Fuera de México, me gusta mucho Tim Burton por su estilo visual. Es el cine que más sigo actualmente.»

Ximena, me ha dado muchísimo gusto poder platicar contigo. Te agradezco muchísimo el tiempo que le concediste a la revista y a mí. Déjame felicitarte de nuevo, porque Ley de Jaulas es desgarrador, pero impactante de ver. Es un gran trabajo, muy profesional. Mis felicitaciones y los mejores deseos para ti y para todo el equipo detrás del documental.


Ley de Jaulas es más que un simple documental sobre la reubicación de animales; es una denuncia contra la normalización del comercio de animales exóticos. El equipo de producción lidió con varios obstáculos, tanto logísticos como emocionales, pero a través de cada fase del proyecto, se mantuvo el objetivo de visibilizar las contradicciones en la ley. Uno de los mensajes más potentes que deja este documental es que la legalidad no siempre implica justicia. La directora y su equipo destacan cómo las leyes que permiten la compra de estos animales con fines de exhibición o como mascotas no necesariamente buscan el bienestar animal, sino que a menudo responden a intereses comerciales.

Además de esto, el documental ofrece una reflexión sobre el rol que desempeñan los zoológicos. Mientras algunas personas consideran que los zoológicos perpetúan el maltrato animal, otros, como los veterinarios entrevistados, argumentan que son espacios necesarios para la investigación, conservación y educación del público sobre especies en peligro. En última instancia, Ley de Jaulas plantea una pregunta crítica: ¿cuál es el verdadero propósito de tener un animal salvaje en un lugar que no pertenece bajos cuidados que no son adecuados, y hasta qué punto tiene que llegar para que sea algo verdaderamente defendido? El documental invita al espectador a reflexionar sobre el papel de las instituciones, las leyes y la sociedad en el bienestar animal, dejando claro que ser legal no siempre significa ser correcto.


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