Por José Miguel Gándara Carretero.
«Mucha pena, mucho dolor, pensar que una industria de la que soy pionera, con la que colaboré con mucho amor, fue tomada no como un medio de expresión, sino como un negocio, como burdel, porque las películas tienen más que ver con la prostitución que con la cultura Se les ha olvidado que el cine es un arte y una industria, pero sobre todo arte, y que el que lo hace está obligado a darse cuenta de que desde ahí se hace la cultura de un pueblo”.
Matilde Landeta
El cine mexicano, como en toda nación, nace como una necesidad de expresar la idiosincrasia social, política y cultural del país.
Desde sus inicios, los diferentes directores se han consagrado en plasmar en cada una de sus películas las tradiciones mexicanas y han compartido a través de diferentes visiones y perspectivas la cultura y las distintas travesías socio-políticas e intrahistóricas de México.

Esta película, La negra Angustias, se enmarca dentro de la edad dorada del cine mexicano y se basa en la novela de Francisco Rojas González, que toma la Revolución Mexicana como escenario para caracterizar a su heroína, la coronela Angustias Farrera.
La negra Angustias, obra que en 1944 le valió a su autor el Premio Nacional de Literatura , ofrece al lector un testimonio de la humanidad de la protagonista, que es permanentemente socavada por las circunstancias que la rodean por doquier.
Matilde Landeta
Guionista y directora mexicana nacida en 1913 y fallecida en 1999. Reconocida como una de las pioneras del cine latinoamericano hecho por mujeres, recibió un premio Ariel por toda su trayectoria en 1992. Con apenas veinte años inició su carrera como script y en 1945 empezó a trabajar como ayudante de dirección de Julio Bracho, Emilio ‘El Indio’ Fernández o Agustín Delgado. Pese a los múltiples intentos de boicot en su contra, consiguió abrirse paso en el intrincado mundo de la cinematografía nacional y logró consolidarse como directora. En 1948 hipotecó su casa para fundar la productora Tacma. Con ella produjo ‘Lola Casanova’ (1948), su debut como directora, al que siguieron películas como ‘La negra Angustias’ (1949), ‘Trotacalles’ (1951) y ‘Nocturno a Rosario’ (1992).
La Negra Angustias es una pobre campesina de la que todos los hombres de su entorno intentan abusar, esto le crea una tensión interna tal, que en cuanto se intuyen las polvaredas revolucionarias zapatistas en el horizonte, Angustias decide echarse al monte y armarse, convirtiéndose en una coronela de la Revolución Mexicana.

Fondo argumental aparte, la película es todo un alarde en cuanto a maquillaje, escenografía, campos visuales y planificación se refiere. En concreto, hay dos planos cenitales que nos muestran el revoltijo de sombreros charros que se produce en medio de una celebración revolucionaria, tal vez como expresión de que lo colectivo es siempre más fuerte que la individualidad.
La película tiene también un marcado acento feminista, convirtiendo a su protagonista en una heroína que pretende acabar con los seculares abusos del varón. Entre otras acciones protofeministas está la de compadecerse de la esposa embarazada de un enemigo derogando su pena capital.
Así mismo, Landeta le proporciona a la película un toque de conciencia de clase que en estos tiempos de desclasamiento artificioso llama poderosamente la atención y es que todas las revoluciones fueron necesarias e inevitables.

José Miguel Gándara Carretero es poeta y redactor. Autor de los libros Transido de un abismo, La poliantea de los sentidos, Crónicas claudinas y Los senderos de la Trapa. Colaborador habitual en aldescubierto.org, Nueva Revolución y Kinemabooks.
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