‘La Joven y El Mar’ (2024): un filme biográfico sobre el deporte y empoderamiento femenino.

Por Rocío López.

Las historias sobre deportistas son una inspiración y por ello, con mayor frecuencia logran plasmarse en la gran pantalla. Así mismo, en los últimos años, estas producciones son protagonizadas por mujeres, tal es el caso de La Joven y el Mar (Young Woman And The Sea, 2024), dirigida por Joachim Rønning y protagonizada por Daisy Ridley, un filme que va más allá de lo deportivo para destacar el tema del empoderamiento femenino.  

Basada en hechos reales, nos narra la vida de Gertrude Ederle, mejor conocida como Trudy (Ridley), neoyorquina cuyos padres son emigrantes, quien en 1926 se dispuso a nadar el Canal de la Mancha, el cual se sitúa entre el norte de Francia y el sur de la Isla de Gran Bretaña, convirtiéndola en la primera mujer en lograr este cruce. Sin embargo, antes de enfrentarse a los peligros del Océano Atlántico, deberá de lidiar con el patriarcado de aquella época.

Desde el inicio, La Joven y El Mar nos muestra que Trudy (Olive Abercrombie, en la etapa de su niñez)  es una sobreviviente pese a su corta edad, ya que tras enfermarse de gravedad durante su infancia, logra salvarse milagrosamente, no obstante, como secuela sufre la pérdida parcial de la audición, condición que pone un obstáculo más en su vida, pero con la ayuda de su madre (Jeanette Hain) y su hermana mayor (Tilda Cobham-Hervey) reforzarán sus lazos y nuestra joven protagonista entenderá que su mejor aliada será la perseverancia.

Photo: © 2024 Disney Enterprises Inc.

El guion a cargo de Jeff Nathanson, quien anteriormente ya había experimentado en contar historias que saltan de la vida real a la ficción con Atrápame si puedes, (Catch Me If You Can, 2004) no busca mayores pretensiones, si bien cae en los clichés de una película biográfica con su respectivo dramatismo e incluso presenta similitudes con Nyad (2023), ya que sus protagonistas se encuentran en la misma circunstancia, el largometraje del cineasta noruego acierta en no limitarse en los desafíos físicos o económicos para lograr el cometido de Trudy, por lo que enfatiza el machismo impuesto por una sociedad en la que en ese entonces, consideraba que las mujeres son débiles y por lo tanto, era inimaginable que se les reconocieran en el ámbito deportivo.

Otro aspecto a destacar es la calidad de producción en cuanto a fotografía, vestuario y el impecable diseño de arte que nos trasporta hasta un Nueva York de la década de 1920, así como el detalle en las escenas durante la travesía de la joven, las cuales realmente logran trasmitir los peligros en la inmensidad del mar. Aunque el mayor acierto es la actuación de Ridley, conocida por aparecer en la trilogía que inicio con Star Wars: El despertar de la Fuerza (Star Wars: Episode VII – The Force Awakens, 2015), con una interpretación verosímil, la actriz británica logra que la audiencia empatice con el personaje.

En una opinión a título personal, y al conocer el otro lado por ser nadadora de aguas abiertas, me alegra que La Joven y El Mar exponga esta actividad acuática, incluso si no eres gran admirador de la natación, ya que en diversos países como lo es México, no es un deporte de espectáculo que logre alcanza el nivel de popularidad que el soccer, fútbol americano o el box.

En conclusión, es una película que es entretenida, cumple con el objetivo de inspirar, pero, sobre todo, nos trasporta hacia un hecho histórico que lo cambió todo y que Trudy Ederle es sinónimo de resiliencia y de lucha para las mujeres en lo deportivo. 

Rocío López es comunicóloga, cinéfila y a veces poeta. Escribe para encontrarse. Fan de las historias melancólicas.


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