Hay pocos nombres en la historia del cine que hayan definido géneros y creado universos visuales con la misma audacia y ambición que Sir Ridley Scott. Desde los pasillos góticos de naves espaciales hasta los arenales de la Roma antigua, Scott no solo dirige películas, sino que construye mundos inmersivos que perduran en nuestra memoria colectiva. Ahora, mientras el aclamado cineasta se prepara para celebrar un nuevo cumpleaños, en este especial de Revista Kinema Books hacemos una pausa para rendir homenaje al hombre que nos enseñó a temer a los alienígenas, a cuestionar la inteligencia artificial y a creer en los gladiadores.
El esqueleto de la señora Morales (1960): la elegancia del horror disfrazado de comedia.
El film tiene varias escenas de taxidermia y es importante resaltar que éstas, contaron con la asesoría de Mario Aguilar Reed, un reconocido taxidermista mexicano que disecó más de 26,000 figuras. Dando así fidelidad al doctor Morales en las escenas más gráficas de la trama.
La ventana indiscreta (1954): una mirada ya no tan indiscreta hacia el mundo digital.
Podríamos decir que la obra cinematográfica La Ventana Indiscreta (1954), es más relevante hoy que en el año de su estreno. Ya que Hitchcock logró anticiparse en el tiempo a un mundo donde las personas observamos compulsivamente las redes sociales, perdemos nuestra privacidad de manera voluntaria, vivimos detrás de una pantalla todo el tiempo y creemos entender lo que sucede en las vidas de otras personas mediante la acción voyerista de mirar únicamente fragmentos de sus vidas en línea que no necesariamente son reales del todo.
El escapulario (1968): una joya visual que confirma el genio de Gabriel Figueroa.
El ambiente, filmado casi por completo en Tepotzotlán; la atmósfera totalmente sumergida en el suspenso y enmarcada en la época de la Revolución —haciendo eco con la música de la época y el lenguaje coloquial que usan sus personajes—, me recordó a los Cuentos de la Revolución por el retrato del hombre rural, hosco, curtido a los rayos del sol y las carencias. Varias de las tomas reflejan fielmente la clásica imagen de la época de conmoción social.
Manipulación y fantasía infantil: ‘Veneno para las hadas’ (1986) de Carlos Enrique Taboada.
En esta película Taboada se deshace de lo paranormal y nos deja solamente con hechos que surgen en la mente de sus protagonistas y su fantasía encadenada entre hechizos, brujas y pactos con el diablo. La ambivalencia entre la imaginación y la maldad evidente de Verónica hacen de la trama un choque que viaja entre la desaprobación y el ingenio descarado de la pequeña para salirse con la suya.
Las capas del terror: ‘Más negro que la noche’ (1975) de Carlos Enrique Taboada.
Desde las primeras escenas, Taboada vuelve a situarnos en su territorio favorito: una mansión enorme, cargada de historia, donde las reliquias, los candelabros y las maderas de caoba componen una atmósfera inquietante que parece respirar por sí sola. Antes de eso, sin embargo, nos sorprende con una secuencia de apertura inusualmente “moderna”, donde experimenta con filtros en tonos rojos que, para la época, representaban un intento por explorar los límites del lenguaje visual.
Clásicos del horror: El libro de piedra (1969)
En este viaje a los clásicos mexicanos del terror, tenía pendiente la película El libro de piedra. Nuevamente nos encontramos con Carlos Enrique Taboada, en la que muchos consideran su obra maestra. En este caso, el cineasta no solo dirigió, sino que también escribió la historia y el guion. Esta fue la primera vez que vi esta película, y eso me dio algunas ventajas: pude disfrutar este clásico de 1969 con una mirada moderna, sin el peso de la nostalgia ni de las referencias previas.
Especial: Cine de Terror 2025
El terror está más vivo que nunca. En una era saturada de remakes y nuevas franquicias, los distintos rostros del miedo siguen encontrando formas de reinventarse. Este especial reúne los subgéneros que han moldeado —y perturbado— nuestra manera de entender el terror: desde el folk horror, con sus paisajes rurales cargados de superstición y rituales arcaicos, hasta el gore, donde la violencia se vuelve espectáculo y metáfora. También revisitamos a los monstruos y vampiros que encarnan nuestros temores colectivos, los fantasmas que dan forma a la culpa y la pérdida, y el terror psicológico, ese que no necesita sangre para helarnos la piel. Finalmente, el slasher vuelve a afilar su cuchillo, recordándonos que el miedo puede ser tan físico como emocional. Las plumas de Kinema Books, analizan cómo el horror refleja nuestros tiempos: la ansiedad social, la soledad digital y la obsesión por lo oculto. Porque el terror no solo asusta, también revela.
Seminci 2025: Beatriz (1965) – Ciclo Memoria y utopía
Es posible que Beatriz (1965) , de Anna Sokolowska, que en su día ganara el Premio Especial del Jurado de la 11° Seminci, tenga ciertas influencias de lo que conocemos como La Nouvelle Vague francesa, al menos, esa es la sensación que tuve al contemplar la película. ¿ Habrá existido en algún momento una Nouvelle Vague polaca?, ahí dejo la pregunta.
Seminci 2025: ‘Notes of a true criminal’ (2025) – Ciclo Tiempo de historia.
Estremecedor documento sobre la actual guerra entre Ucrania y Rusia, pero, no sólo eso, a mi entender es un finísimo y sutil relato de la historia ucraniana en un más que logrado intento de desentrañar el crucigrama laberíntico de la historia del país eslavo, desde principios del siglo XX hasta la actualidad. Lo que otorga sentido al título, Notes of a True Criminal , se explica por la condena de ocho años y medio que un tribunal de Moscú impuso a un fugado Alexander Rodnyansky, uno de los directores de esta película documental.
Un funesto 2025: In memoriam de los queridos Sergio Huidobro e Irving Torres Yllán.
2025, eres un año aciago. Ya he aprendido a despreciarte con fervor excepcional. Aparte de llevarte figuras cinematográficas colosales en la industria más importante del orbe, no te detuviste en nuestro país y nos arrancaste sin piedad a mis maestros Carlos Bonfil y Pepe Návar el mismo día. Sigues tu malogrado y funesto curso y nos quitas a Juan García. Hace apenas unos días, te llevas sorpresivamente, a Irving; y para rematar, hoy nos arrancas a Sergio Huidobro.
Seminci2025: Barrio triste (2025) – Ciclo Punto de encuentro.
Barrio triste (2025) resulta ser una película onírica, siniestramente bella, un recorrido por las cicatrices de la actual Colombia, donde cada pocos metros aparecen altares improvisados, plagados de cirios encendidos, en recuerdo de los miles de desaparecidos.

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