En uno de los seis relatos que componen Forastero en el matrimonio, Emir Kusturica describe un escenario típico de Herzegovina: una vaca, un árbol, una mujer, un perro pastor y una casa adosada a un establo. Es en medio de esa desesperanza, en donde el también cineasta serbio decide plasmar las memorias de su infancia, rozando temas tan dispares como la amistad, el sexo, la madurez y los no siempre sencillos vínculos entre padres e hijos.
