La soledad compartida: ‘Forastero en el matrimonio’ (2020) de Emir Kusturica:

En uno de los seis relatos que componen Forastero en el matrimonio, Emir Kusturica describe un escenario típico de Herzegovina: una vaca, un árbol, una mujer, un perro pastor y una casa adosada a un establo. Es en medio de esa desesperanza, en donde el también cineasta serbio decide plasmar las memorias de su infancia, rozando temas tan dispares como la amistad, el sexo, la madurez y los no siempre sencillos vínculos entre padres e hijos.

Llenos de símbolos y metáforas, los cuentos de Kusturica se pasean entre el realismo mágico y la surreal poesía, sin dejar de bañarse en el absurdo, como en los celebrados filmes Underground (1995) y Tiempo de gitanos (1988). Cercano a la literatura de Alejandro Jodorowsky, el serbio se vale de letras emocionantes para revelar sus recuerdos; así le es fácil describir escenas de niños que hablan con peces, víboras y burros, odian leer y soportan 30 grados bajo cero; padres que, desde la mirada infantil, son seres vulnerables con defectos y virtudes, secuaces de la madurez y el duro camino de crecer.

Pero, sobre todo, Forastero en el matrimonio es un libro atravesado por la pérdida: el pequeño Aleksa pierde dinero, inocencia, su hogar y hasta la identidad; se trata de analogías en las andanzas infantiles de Kusturica, artista que nació en lo que hoy es Bosnia, sintiéndose irremediablemente yugoslavo. Exiliado en Francia, el director probaría las mieles del éxito siendo uno de los pocos en conseguir dos Palmas de Oro en el Festival de Cannes.

Escrito desde la nostalgia de una época que se fue para siempre, el libro de cuentos (ubicados a finales de los 70 y principios de los 80) se aprecia como un universo expandido de las películas, dejando en claro su capacidad como preciso narrador de universos únicos. 

Solo desgracia, Bueno…como gustes, El campeón olímpico, El ombligo, puerta del alma, En el abrazo de la serpiente Forastero en el matrimonio, son los seis relatos cortos que componen el ejemplar, editado por Acantilado; multifacético (música, arquitectura, documentalista y actor), Emir Kusturica ahonda en las relaciones paternofiliales con entrañable ternura, a pesar del entorno opresivo de miseria y violencia.

Con solidez, uno de los personajes del libro afirma que se madura cuando se entiende que una mentira puede resultar más benéfica que la propia verdad, ante el caos que se aproxima: “Mientras mi padre mentía, yo no articulaba palabra, convirtiéndome así en su cómplice”.


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