Todos tenemos placeres cinematográficos que quizá no presumimos en voz alta, películas que disfrutamos a pesar de sus excesos, sus lugares comunes o su dudosa reputación entre la crítica. En Kinema Books dejamos de lado los prejuicios para celebrar esos gustos culposos que, por alguna razón, ocupan un lugar especial en nuestra memoria cinéfila. Porque hay cintas que podemos defender con argumentos y otras que simplemente amamos sin importar lo que diga el resto del mundo.
‘Exótica’ (1994) de Atom Egoyan: cartografía de la soledad y el deseo.
Exótica (1994) del director armenio-canadiense Atom Egoyan, es un mosaico en el que cinco personajes orbitan alrededor del club nocturno Exótica, ubicado en Toronto. Christina (Mia Kirshner) es una joven stripper que baila para Francis (Bruce Greenwood), un cliente que acude todas las noches para hablar con la chica. Solo hasta el último plano de la película, quedará clara esta bizarra relación en la que Christina afirma: “Yo le necesito para ciertas cosas y el me necesita para otras cosas”.
Ben-Hur y otros eventos canónicos
Hace unos días vi en un ciclo de clásicos del cine, y en un cine, Ben-Hur, de William Wyler, la película que contribuyó decisivamente a aliviar la crisis financiera del legendario estudio Metro-Goldwyn-Mayer (MGM). El auge de la televisión y una serie de fracasos comerciales habían puesto al estudio en una situación crítica. En un movimiento desesperado MGM apostó todo a Ben-Hur. El estudio sobrevivió al golpe; el productor, no: Sam Zymbalist murió de un infarto durante el rodaje. Ese nivel de estrés había en el set de filmación.
Ausencias del tiempo en ‘La bola negra’ (2026)
El tiempo no siempre avanza en línea recta. A veces regresa, se repite, se disfraza de nuevas circunstancias y vuelve a colocar frente a nosotros aquello que creíamos enterrado. En La bola negra, Los Javis construyen un relato donde las décadas se superponen y el pasado encuentra extrañas formas de dialogar con el presente. Tres hombres, tres épocas y tres maneras de enfrentarse al deseo, al miedo y al silencio terminan formando una misma constelación: una historia que atraviesa generaciones y demuestra que aquello que una sociedad intenta ocultar no desaparece, sino que permanece suspendido, esperando el momento de volver a ser nombrado.
Ángel de fuego (1992) de Dana Rotberg: una ciudad hecha de cenizas.
En Ángel de Fuego (1992), la cineasta Dana Rotberg narra la historia de una niña ingenua que en la búsqueda de redención, se queda sin fe ni esperanza; Alma se degrada plano a plano, malgasta la poca felicidad que le llega, mientras su sonrisa se borra, existiendo en un sórdido entorno que por el día es circo, y por la noche, un burdel.
Consumir la crítica: ‘Digger’ (2026)
El capitalismo tiene una extraordinaria capacidad para convertir incluso su propia crítica en espectáculo. Quizá por eso resulta tan difícil filmarlo sin terminar atrapado en sus mismas lógicas: acumulación, exceso, consumo y exhibición. Alejandro González Iñárritu lo intenta en Digger (2026), una película que parte de una catástrofe ambiental para construir una historia sobre el poder, la culpa y las posibilidades de redención. Pero mientras su protagonista busca reparar un desastre nacido de la riqueza que él mismo ayudó a construir, la película parece quedar atrapada en una contradicción semejante: quiere cuestionar el exceso, aunque termina haciendo del exceso su principal recurso.
Festival de San Sebastián: un premio para los cuidados intensivos de Mike Leigh.
Tender Loving Care (2026), ganadora de la Concha de Oro en San Sebastián, encuentra en la compasión una celebración del cine y de la vida.
Especial: películas malditas
En la historia del cine existen cintas cuya recepción y memoria han quedado inevitablemente vinculadas con la tragedia, la controversia, la censura, los accidentes o las circunstancias adversas que rodearon su producción y a quienes participaron en ellas. Con el paso del tiempo, estos acontecimientos han contribuido a construir una particular mitología cinematográfica: la de las llamadas películas malditas. Pero, ¿qué convierte a una película en maldita? ¿Los hechos que ocurrieron detrás de cámaras, la leyenda construida posteriormente o nuestra propia necesidad de encontrar conexiones entre el cine y la realidad? En este especial de Kinema Books, se revisan distintas obras —desde clásicos del cine mexicano hasta películas de culto y grandes producciones internacionales— para explorar las historias y leyendas que han hecho de ellas piezas particularmente inquietantes dentro del séptimo arte.
‘El Gran Arco’ (L’Inconnu de la Grande Arche) (2025) de Stéphane Demoustier: cuando nuestro arte deja de pertenecernos.
¿Qué sucede cuando una obra deja de pertenecer a quien la imaginó? L’inconnu de la Grande Arche explora el lado más doloroso de la creación artística: ver cómo una visión personal se transforma, poco a poco, bajo el peso de la burocracia, la política y los intereses ajenos. Stéphane Demoustier reconstruye la historia de Otto von Spreckelsen y el nacimiento de uno de los monumentos más emblemáticos de París, en un relato sobre el arte, la obsesión y la frustración de perder el control sobre aquello que alguna vez fue un sueño propio. La película llega a México como parte del Tour de Cine Francés, en salas seleccionadas del 10 de septiembre al 14 de octubre.
El infierno en la tierra: ‘Lilja 4-ever’ (2002) de Lukas Moodysson.
Algunas películas demuestran que el verdadero monstruo es el ser humano. Lilja 4-ever (2002) es una de las representaciones más crudas y desgarradoras de ese horror cotidiano.
Eiko Ishioka: una inspirada diseñadora multidisciplinaria.
La diseñadora Eiko Ishioka (Japón, Tokio 1938 – 2012) fue una de las personalidades artísticas más atractivas del diseño para cine en el panorama internacional desde su debut en los años 80 hasta su desaparición física en 2012. Hija de un diseñador gráfico y una ama de casa, estudia en la Universidad Nacional de Bellas Artes y Música de Tokio. Eiko fue una diseñadora multifacética y por esto puede resultar difícil catalogarla, pues trabajó como diseñadora gráfica, de vestuario, de escenografías, produjo exposiciones y al parecer en todo logró un impacto visual con su obra.
La soledad compartida: ‘Forastero en el matrimonio’ (2020) de Emir Kusturica:
En uno de los seis relatos que componen Forastero en el matrimonio, Emir Kusturica describe un escenario típico de Herzegovina: una vaca, un árbol, una mujer, un perro pastor y una casa adosada a un establo. Es en medio de esa desesperanza, en donde el también cineasta serbio decide plasmar las memorias de su infancia, rozando temas tan dispares como la amistad, el sexo, la madurez y los no siempre sencillos vínculos entre padres e hijos.

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