En sus apenas 86 minutos de metraje, 'Once' (2007) se siente en definitiva como una verdadera carta de amor al arte de crear música. También es un manifiesto sobre la pasión al tocar junto a otros músicos, la magia que surge en la armonía; un filme que no se distrae en lo que sería un previsible romance entre la pareja protagonista. Su objetivo es mucho más profundo: una amistad sincera que nace entre dos almas rotas, que desde su soledad, conciben letras y acordes que les permitirán sanar y recibir los embates de la dura realidad a la que se enfrentan día a día. Once es una experiencia intensa, musicalmente inolvidable y emotiva hasta el hueso; al fundirse a negros la pantalla, deja esa siempre encantadora sensación de haber visto una obra maestra, única.
‘Letras Robadas’ (2026): cuando los alocados ochentas se enfrentan al pop dosmilero.
Letras Robadas es una gozada de película porque, además del momento emotivo sobre no olvidar lo que realmente importa, tenemos una comedia musical que nos hace reír y tal vez desear que el hitazo de Danny Wilson esté disponible en plataformas musicales para tenerla en repetición. Aun así, Carney entrega una película que, aunque no es de lo más memorable, si deja con una sonrisa en el rostro. Ya disponible en cines.

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