Crear una obra que logre impresionar a miles de personas, que además sea original y exprese todo lo que queremos decir es un acto difícil. Escribir, borrar, volver a intentar, es un cuento de nunca acabar. Pero hay momentos de lucidez donde el rompecabezas embona y la máquina de creatividad no para. ¿Qué pasaría si justamente las letras de toda nuestra vida terminan siendo acreditadas a otra persona? Lo que tanto nos costó decir ahora es un éxito, pero en boca de otro. ¿Qué tanto lucharías para tener tu reconocimiento? John Carney en Letras Robadas nos habla un poco de esto.
La trama nos cuenta la historia de Rick (Paul Rudd) quien es un músico frustrado que ahora se gana la vida siendo el frontman de una banda de bodas. Una noche la vida le sonríe cuando la superestrella del momento, Danny Wilson (Nick Jonas), se presenta a un evento y pasan la velada jugando a crear melodías. Sin embargo, las cosas se tornarán oscuras cuando uno de los bocetos se vuelve un hit, sin el consentimiento de Rick.

Lo que mueve a la película es justamente la música, envolviendo al espectador con la canción que crea la disputa entre los protagonistas. Puede que sea ficticia, pero Rudd y Jonas logran que el público cante “How to write a song without you…” durante los créditos. Las voces de los actores principales encajan perfectamente, siendo la viva representación de los alocados 80’s combinados con lo pegajoso del pop dosmilero.
John Carney lo hace de nuevo con un filme que transmite un abrazo al corazón. A pesar de que retrata el cómo se pierde la autenticidad cuando buscamos la fama, el final recalca lo importante de mantenernos fieles a lo que importa, especialmente si se trata de la familia. Tal vez Rick no se consagró como una estrella que llenó el MSG pero si ganó una esposa e hija que lo aman con profundidad.

Algo para destacar es como la música evoluciona con el paso de los años. Las líricas que sonaban a himnos para nuestros padres ahora pueden parecernos melosos. Aja, la hija de Rick, justamente hace este señalamiento cuando menciona que ahora las mujeres no quieren escuchar canciones sobre amor, ahora se busca el empoderamiento. Curioso darse cuenta que ya no entonamos los mismos poemas de hace unos ayeres, pero una balada nunca cae mal.
Letras Robadas es una gozada de película porque, además del momento emotivo sobre no olvidar lo que realmente importa, tenemos una comedia musical que nos hace reír y tal vez desear que el hitazo de Danny Wilson esté disponible en plataformas musicales para tenerla en repetición. Aun así, Carney entrega una película que, aunque no es de lo más memorable, si deja con una sonrisa en el rostro. Ya disponible en cines.
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