Irreversible (2002) es un viaje que merece hacerse por lo menos una vez. Un ejercicio necesario para entender la forma en que el tiempo destruye implacable y la naturaleza del ser humano es regida por un azar aterrador. La estructura del filme del director Gaspar Noé es desafiante y es una razón más para aceptar la odisea: doce planos secuencia presentados de forma narrativamente inversa, comenzando con los créditos finales y terminando en el arranque de la trama.

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