El ambiente navideño invade las páginas de Kinema Books y una de las tradiciones más bellas para esta época es reunirse en familia y seres queridos alrededor de la televisión para disfrutar de películas que nos llenan de espíritu navideño. En esta ocasión te compartimos desde clásicos entrañables hasta producciones más recientes para hacer de tus veladas navideñas momentos inolvidables.
Noche sin paz (2022) – Tommy Wirkola
Por Enrique García «Kike Cinéfilo»
En la historia del cine hay infinidad de películas acerca de y ambientadas en la navidad, la mayoría de ellas fantásticas y otras tantas melodramáticas. El fin siempre ha sido mostrarnos esa época como de paz y armonía. Así mismo, también hay películas navideñas que rompen con tal esquema, una de ellas es Noche sin Paz.
Esta película estrenada en Estados Unidos el 2 de diciembre de 2022, protagonizada por David Harbour, John Leguizamo, Beverly D’Angelo, Alex Hassell, Alexis Louder, Edi Patterson, Cam Gigandet y André Eriksen, todos ellos dirigidos por Tommy Wirkola, nos narra la historia de una familia adinerada que se encuentra secuestrada por un hombre llamado Jimmy “Scrooge” Martinez (Leguizamo) quien planeaba robarlos el día de navidad. Momentos antes del suceso, Trudy (Leah Brady) recibe de sus padres de regalo un walkie talkie con el cual le dicen podrá contactar a Santa. Sin embargo, Aidan (Harbour), el santa actual, esta bastante deprimido y borracho, renuente continua con su “labor” de llevar felicidad a todo el mundo por lo que llega a la mansión donde vive Trudy y ayuda a ella y a su familia a combatir a los malos salvando así la navidad.
Pareciera que dicha premisa es repetitiva, y lo es, lo diferente de esta película es que vemos a un Santa que sabe dar golpes, disparar armas y maldecir a diestra y siniestra, rompiendo definitivamente con la imagen del Santa que tiene las mejillas rojas y una sonrisa amable. La cinta nos lleva a descubrir a un San Nicolas que bien pudo haber sido entrenado por Rambo o John McClane. También rompe un poco con el cliché de que a los menos favorecidos es a los que les va siempre mal, ya que la familia afectada es bastante solvente, lo que me recuerda el titulo de una telenovela “Los ricos también lloran”.
Definitivamente es una película divertida, aunque no es recomendable para los mas pequeños debido a su extrema violencia. Esta cinta esta disponible en la plataforma Prime Video.
Fanny y Alexander (1982) – Ingmar Bergman
Por Barbarella D´Acevedo
Ingmar Bergman escribió y dirigió Fanny y Alexander en 1982, de manera inicial como una película para televisión, en cinco capítulos, aunque luego la editó también para su proyección en cines en una versión de aproximadamente tres horas. Este audiovisual sueco, de tono personal y en buena medida autobiográfico, refiere la historia de los Ekdahl, vista a través de los ojos de un niño, Alexander y ha sido apreciado a lo largo de los años como el testamento cinematográfico de su creador, quien en algún momento llegó a expresar que se había preparado toda la vida para realizar el filme.
Fanny y Alexander destaca por el impacto dramático de su historia, sus interpretaciones, la construcción de un universo real, a la par que onírico, y su ejecución impecable, que la llevó a obtener cuatro premios Oscar —Mejor película extranjera, Mejor dirección de arte, Mejor diseño de vestuario, Mejor fotografía— y otras tantas nominaciones. Pero si algo la hace especial, y digna de disfrutarse durante cada diciembre, es su oda a la Navidad, que llega a abarcar una hora en la versión para cine y hora y media en la serie de televisión.
La temporada más fría del año, en tonos rojos y verdes, la calidez de las velas y la cena, la familia reunida con sus pequeños dramas humanos, la puesta en escena de reminiscencia bíblica…, la representación de Bergman me lleva a la evocación de mi propia infancia, los preparativos, la reunión con los abuelos, los tíos y los primos, el frío afuera y a la vez el calor humano, la primera vez de probar el vino, la obrita de teatro en la iglesia donde hice de San Gabriel, los villancicos, el arbolito, el nacimiento… En la Cuba de mi niñez, la Cuba de mediados de los años noventa, muchas familias retomaron la navidad como tradición y espacio de encuentro, incluso en medio de la austeridad, tras décadas de veto a la religión. Durante muchos diciembres recorrí junto a mi madre las iglesias de La Habana para ver los pesebres; ese era nuestro rito. Mi primer árbol de Navidad lo hizo ella, en cartón, luego tuve otro, a mis trece años, que preservo hasta hoy, comprado, pero también artesanal. Solo después de la visita del Papa Juan Pablo II a Cuba en 1998, el 25 de diciembre se convirtió en un día feriado, celebración autorizada. Pero los niños, no prestábamos atención a nada de eso. Los niños disfrutábamos la interrupción de la cotidianidad, durante la Noche Buena, con el mismo encantamiento de Alexander y su hermana Fanny, y los primos… Porque la magia de la Navidad, radica en el encuentro, los abrazos, el compartir, e incluso en los suspiros, el sollozo de la señora Ekdahl la matriarca de la familia, el sollozo de quien sabe que nada volverá a ser igual en lo adelante, incluso si se repiten otras navidades, cada una con su belleza singular. La Navidad preserva para mí una alegría melancólica, aunque eso no la hace menos hermosa. Quizá porque fui en el pasado una niña vieja: recuerdo mirar a mi propia familia como en una foto fija, con la conciencia del paso de los años, y la añoranza de quien sabe que los instantes sagrados acaban por desvanecerse y luego apenas queda la nostalgia por quienes ya no están, y el tiempo irrepetible.
Fanny y Alexander es una película navideña, tal vez no la típica, pero sí una muy especial, aunque también es mucho más… En la simbología mística de su creador en este filme, se percibe una hermosa metáfora sobre el encuentro de la luz; y es que la Navidad, casi coincidente con el solsticio de invierno, marca el momento del año en que los días se alargan y tienen más luz, el paso de la noche a la luz, el instante de la luz, en la figura del niño Jesús… Y la luz, tanto en la poética de Bergman, como en la vida, solo se puede conquistar, si nos atrevemos a reconocer la oscuridad, la sombra que nos habita, que habitamos.
Terrifier 3 (2024) – Damien Leone
Sí, la tercera parte de la saga es una película de terror, pero también es navideña. Después de ser decapitado, Art the Clown (David Howard Thornton) regresa locamente por más sangre y muerte. En la franquicia de Damien Leone, todo ha ido en aumento desde la primera aparición del payaso en el cortometraje The 9th Circle (2008), llegando aquí, a la época donde las luces navideñas y los obsequios inundan de alegría los corazones de los más optimistas.
El traje rojo de Santa Claus que porta Art, se mezcla con la sangre de las víctimas que van cayendo una a una en repulsivas secuencias, donde hay planos detalle de objetos afilados cortando la carne. Una fiesta gore en navidad, que supera con creces a la antecesora Terrifier 2, y no es decir poco, pues esa segunda parte probablemente contenga uno de los planos más repugnantes de la historia de cine de terror (sí, me refiero a ese momento en la recámara).
Poco importan los desvaríos del guion y los elementos fantásticos metidos con calzador, cuando se tienen escenas con slasher puro; Art the Clown despedaza a una joven pareja con una sierra eléctrica y también tortura con ratas que comen las entrañas. Lo divertido se vuelve inquietante en Terrifier 3, debido a esa presencia siniestra e inexplicable del payaso maldito, personaje de culto instantáneo que se ha metido en la cultura pop, con miles de personas alrededor del mundo portando el monocromático disfraz en Halloween.
Desde su estreno en los Estados Unidos, esta cinta de Damien Leone ha recibido aplausos casi de forma unánime, arrollando en la taquilla, de paso, a otro payaso y la innecesaria Joker: Folie à Deux (2024) de Todd Phillips. Como buena película navideña, no pueden faltar escenas en centros comerciales y salas adornadas con focos multicolor, aunque Art the Clown no se detendrá solo por la presencia de niños inquietos hurgando en su bolsa de obsequios; la sorpresa llegará, pero no de la forma esperada. Terrifier 3 no es para todo público, aun los más experimentados espectadores del cine slasher, voltearán la vista en las escatológicas secuencias, donde las vísceras y la sangre salpican al compás del Jingle All the Way.
La fotografía de George Steuber, con un granulado cercano al bajo presupuesto y esa cámara violenta, permiten percibir la tensión que solo un personaje como Art puede provocar. El viaje está lejos de acabar: Leone ha dicho que una cuarta y quinta parte están en desarrollo, con esa voracidad que tienen todos los cineastas exitosos por utilizar una fórmula efectiva hasta agotarla. Terrifier 3 es una sinfonía navideña gore que emociona y aterra, igual en Halloween que en Noche buena.

Ana y el Apocalipsis (2017) – John McPhail
Anna y el Apocalipsis (2017), basada en el cortometraje nominado al BAFTA Zombie Musical de Ryan McHenry, es dirigida por John McPhail y protagonizada por Ella Hunt. Nos cuenta la historia de Anna, una adolescente que intenta encontrar su identidad en un mundo hostil y peligroso. Anna deberá enfrentar sus conflictos personales mientras al mismo se enfrenta junto a sus amigos a un apocalipsis zombie utilizando como armas elementos navideños como un bastón de caramelo.
La película fusiona el cine de zombies con el musical y se desarrolla en una pequeña ciudad decorada con luces navideñas y árboles de navidad que contrastan con la violencia y el caos que se desatan, se destaca por su tono irreverente y por tener un estilo ligero y divertido. Mientras los personajes luchan contra los zombies nos deleitan con coreografías y canciones creando escenas de acción visualmente muy atractivas y divertidas lo que le da un giro refrescante al subgénero de los muertos vivientes.
Anna y el Apocalipsis es una película entretenida que también nos ofrece una reflexión sobre la juventud, la pérdida, y la resiliencia en tiempos de crisis. Mezclando humor, música, terror y gore.
La película tuvo varias nominaciones y reconocimientos entre ellos el premio del Jurado a Mejor Película en la sección Midnight X-Treme en el Festival de Sitges 2017.
Christmas Evil (1980) – Lewis Jackson
Hoy es común encontrar películas con versiones irreverentes de Santa Claus, desde asesinos seriales, payasos malignos o alcohólicos irresponsables en la serie de Silent Night, Deadly Night (varios directores, EUA, 1984-1991), la iconoclasta Bad Santa (Zwigoff, EUA/Alemania, 2003) o más recientemente en Terrifier 3 (Leone, EUA, 2024), pero en 1980 era toda una novedad. El crítico de cine Lewis Jackson llevaba años desarrollando un guion sobre un Santa Claus que se vuelve asesino, pero no fue sino hasta inicios de los 80 que, dada la popularidad del subgénero slasher, obtuvo luz verde para dirigir él mismo su proyecto. Es así como filmó Christmas Evil, estrenada originalmente bajo el título You Better Watch Out y conocida en español como Navidad sangrienta, El demonio de la Navidad o Navidades infernales.
La película comienza en el pasado, mostrándonos un suceso en la infancia de Harry Stadling, un ferviente admirador en Santa Claus. Como seguramente muchas familias hacen, el padre porta el característico traje blanco y rojo mientras su esposa e hijos lo espían escondidos, observándolo dejar regalos y disfrutar de la leche y las galletas. Pero cuando más tarde tiene una discusión con su hermano Philip, quien le dice Santa Claus no existe, Harry vuelve a bajar las escaleras para toparse con una escena inquietante. Como dijeran las Ronettes o los Jackson 5 en la canción I Saw Mommy Kissing Santa Claus, el pequeño ve a héroe personal acariciar las piernas de su madre, quien parece disfrutar de una particular parafilia que involucra un disfraz de Papá Noel.
En el presente, Harry (interpretado por Brandon Maggart) es un hombre bonachón para quien es Navidad los 365 días del año: vive rodeado de adornos navideños, espía a los niños del vecindario, lleva un registro de quién se porta bien y quién mal, y trabaja en una fábrica de juguetes, decepcionado de cómo la mayoría de la gente no le da importancia a la Navidad. Una serie de sucesos desafortunados llevan su frágil psique al colapso total, similar al de Travis Bickle en Taxi Driver (Scorsese, EUA, 1976) incluso con diálogos frente al espejo, pero con barba blanca y traje rojiblanco en lugar de mohicana y lentes oscuros, en este complejo estudio de personaje que explora temas de salud mental, la pérdida de la inocencia, el idealismo y buenas intenciones acompañadas de pésimas (y letales) decisiones.
Duró de Matar (1988) – John McTiernand
John McClane (Bruce Willis) es un policía que viaja de Nueva York a Los Ángeles para pasar Navidad con su familia, la cual tiene unos meses viviendo en esa ciudad por el ascenso laboral de la esposa Holly Gennaro (Bonnie Bedelia) y que ha traído como consecuencia la separación de la pareja, ¿qué mejor época como Navidad para reconciliarse con el ser amado?
Pero la reconciliación no será sencilla, porque el mismo día de la víspera de Navidad y en plena fiesta Godín un grupo de ladrones liderados por Hans Gruber (Alan Rickman) llegarán a las oficinas para realizar un atraco.
Esta adaptación libre de la novela Nothing Lasts Forever de Roderick Thorp, tiene todos los toques de esta época decembrina, desde la tonada de silba McClane al entrar al edificio donde trabaja su esposa hasta la referencia de Holly que le comenta a su asistente que es una Scrooge (de Cuento de Navidad) por seguir trabajando en una fecha festiva.
Ahí, cómo buen policía heroico, que inspiraría a otro personaje (Jake Peralta) en la serie Brooklyn 99, John McClane sorteará a este grupo extranjero y al mismo cuerpo de policías gringo para unir a su propia familia, lo cual es el verdadero milagro navideño con un toque de acción.
Tokyo Godfathers (2003) – Satoshi Kon
Si hablamos de películas navideñas, aquí tenemos a TokyoGodfathers,una película de animación, desgarradora y conmovedora.
La película trata de tres personas sin hogar; Gin, Hana y Miyuki, (un alcohólico, una drag queen y una adolescente) que encuentran a una bebé abandonada en en un contenedor de basura durante la noche buena. El título hace un guiño a Los tres Padrinos de John Ford (1948).
Durante 92 minutos, acompañaremos a estos tres personajes a embarcarse en la búsqueda de la madre de la niña a quien llamarán: Kiyoko(que en japonés significa, Luz brillante o niña pura).
En Japón, la animación no se considera un género exclusivo de las películas infantiles y familiares, sino que suele utilizarse para historias de ciencia ficción y acción para adultos, donde se permite una libertad que en la vida real sería imposible. Y a veces, como en esta y en la estupenda LaTumbadelasLuciérnagas(1988), los temas son tan desgarradores que sólo la animación los hace posibles.
La película fue coescrita y dirigida por el gran SatoshiKon(1963-2010)cuyos títulos como PerfectBlue(1997),MilleniumActress(2001),yPaprika(2006),han estado entre los títulos de anime más populares, los cuales también sirvieron como influencia para algunos cineastas como: Darren Aronofsky quien adquirió los derechos de Perfect Blue y replicó varios planos en Réquiem por un Sueño (2000) y en El Cisne Negro (2010). Y Christopher Nolan quien usó Paprika, como base para el mundo de los sueños de Inception (2010).
Como era natural en el cine de Satoshi, nos mostrará la personalidad de los protagonistas y veremos que eligen la vida de vagabundos como una penitencia y como el camino necesario para expiar sus pecados. La aparición de Kiyoko, es un catalizador que inspira a cada uno de ellos a encontrar lo bueno y resistente dentro de sí mismos.
Con esta película, el director demostró su libertad y capacidad de adaptación a la hora de desempeñar su arte y se liberó de la etiqueta de creador de películas surrealistas donde nada de lo que ocurre está claro.
Si bien esta obra nos muestra un lado oscuro de la sociedad japonesa, hay escenas de una calidez sorprendente, que conducen a un final sensacional, después de todo, esta no deja de ser una película navideña la cuál nos invita a reflexionar sobre la importancia de la familia, ser solidarios, la compañía de las personas a las que amamos y principalmente; a que huir de nuestros conflictos o problemas, nunca será la solución.
Elf (2003) – Jon Fravreau
Nuestro héroe se ha embarcado en una travesía que cambiará su vida. Majestuosas tomas aéreas nos muestran la senda recorrida por nuestro valiente, aunque ingenuo, protagonista.
Gélidas y largas jornadas, enormes cúspides heladas y un sinuoso, y blanquecino camino es lo que él tendrá que recorrer durante el inicio de su viaje.
¿Acaso estamos hablando de Frodo en el pasaje de Caradhras?
No para nada.
Nuestro héroe en cuestión se llama Buddy, quien se dirige a New York para conocer a su padre, y así sacarlo de la lista negra de Santa Claus.
Aunque Buddy y Frodo tienen muchas cualidades en común, eso no es lo que une a estos personajes y las respectivas obras fílmicas que protagonizan.
Lo que une a Elf y a la saga de El Señor de los Anillos es la perspectiva forzada.
Pero ¿qué es la perspectiva forzada?
La perspectiva forzada es una técnica que manipula la percepción humana al emplear una ilusión óptica que hace que objetos luzcan más grandes, pequeños o incluso más lejanos o cercanos de lo que reamente son o están.
En su afán de no utilizar CGI, Jon Favreau, director de Elf, hizo uso la perspectiva forzada de la misma manera que Peter Jackson lo hizo en The Lord of the Rings.
En el caso de la adaptación del clásico de Tolkien, Peter Jackson, utilizó esta herramienta para mostrar el tamaño de los Hobbits tal y como estaba descrito en las novelas de la Tierra Media.
En Elf, este truco se hizo presente para marcar las diferencias entre Buddy, un humano de tamaño normal, y los pequeños elfos que trabajaban para Santa Claus.
La primera parte de este clásico navideño es en donde somos testigos de un festival de efectos especiales. Desde el uso de la perspectiva forzada hasta animación stop motion, la cual fue realizada por los grandiosos hermanos Chiodo (¡sí! los responsables de Killer Klowns from Outer Space).
Elf se convirtió en un hit en taquilla y hoy en día es una de las favoritas de la época navideña.
Sin duda alguna, Elf es una película tierna, ingenua, hilarante y brillante como pocas.
It’s a Wonderful Life (1946) – Frank Capra
Qué bello es vivir es el título en español de la cinta de Frank Capra estrenada en 1946 y que adapta el cuento de Philip Van Doren Stern The Greatest Gift (el mayor regalo) que a su vez es una reinterpretación de cuento de Navidad de Charles Dickens, del que salen historias que ya son clásicos de la literatura universal y que han sido adaptados en muchas y variadas ocasiones a la pantalla grande.
La película de Capra también es un clásico navideño, imprescindible en las televisiones durante las fechas decembrinas y que son del gusto del público en general. En forma de breve sinopsis, conocemos la vida de George Bailey, interpretado de forma espectacular por Jimmy Stewart, el cual desde niño comienza a sufrir diversas situaciones que lo llevan a perder las oportunidades de cumplir sus sueños para dar prioridad al bienestar de los demás.
Al estilo de Hollywood clásico, It’s a wonderful life, expone una narrativa casi teatral, con los escenarios bien reconocidos, las actuaciones más exageradas y algunos momentos que podrían pecar de cursis viéndolos con los ojos de los espectadores de la segunda década del siglo XXI, pero es más que solo un “cuento de Navidad”. El filme se volvió un referente para contar historias con personajes entrañables y momentos que nos hacen conectar con ellos aún más, ¿quién de nosotros no hemos sacrificado un gusto personal por ayudar? Quizá es una pregunta tramposa y eso es lo que pregunta Capra a los espectadores, nos pregunta constantemente ¿ustedes lo harían? Porque de esa forma y sabiendo de antemano la respuesta de todos es como logra hacernos conectar aún más con el “pobre” George.
Pensar que en el mismo momento del estreno de Qué bello es vivir, John Ford estrenaba My Darling Clementine, pareciera que el choque de géneros es irreconciliable y que las audiencias optarían por buscar relatos menos “cursis” pero resultó ser un referente, no en el momento de su estreno ni en la temporada de premios, sino en la percepción de que un relato desalentador en su mayoría y con un acto final realmente potente, no tiene por qué estar divorciado de las formas románticas e hilarantes de las mejores comedias. Capra construyó un cuento de navidad que aún resuena en las navidades futuras como ese fantasma que nos visita y nos hace decir, no lo hagas buen George.
Black christmas (2006) – Glen Morgan.
Las películas slasher regularmente son halloweenescas, incluso se han explorado nuevos escenarios como es Thanksgiving, pero ¿quién dice que no podemos verlas en las festividades más cozy y family friendly como es la Navidad? “Black Christmas” nos demuestra que no podemos estar tranquilos ni en un día de esferas, luces y paz.
La película se centra en un grupo de jóvenes pertenecientes a una hermandad que pasan la nochebuena encerradas en su universidad cuando, justamente antes de abrir los regalos e iniciar con la celebración, reciben extrañas llamadas de una voz terrorífica mencionando que ahora “son su familia”. Como en todas las historias de miedo, deciden ignorar lo sucedido para finalmente ser perseguidas por una pareja de atemorizantes hermanos que se han escapado del psiquiátrico, llevando a los personajes a una noche de gritos en la oscuridad.
Siendo un remake de la original que data del año 1974, dirigida por Glen Morgan y protagonizada por un elenco muy dosmilero como es Katie Cassidy, Mary-Elizabeth Winstead, Michelle Trachtenberg y Lacey Chabert, “Black Christmas” es una película que brilla por la simplicidad de tener los elementos básicos del slasher (una final girl que también puede cumplir elementos de scream queen, killers con un pasado trágico que logra shockear al espectador), además de que mantiene al público al tanto de quien será la siguiente víctima y cómo será su desastroso final en una atmósfera navideña pero también desolada y desesperante.
A Muppet Christmas Carol (1992) – Brian Henson
The Muppet Christmas Carol (1992), es un largometraje dirigido por Brian Henson, siendo esta la cuarta película protagonizada por los The Muppets que nos presenta el clásico “Cuento de Navidad” de Charles Dickens.
Esta adaptación es admirable al lograr equilibrar la fidelidad del material y poder incluir los elementos más distintivos de los Muppets. El eje central de la redención de Scrooge se mantiene intacto, y en muchas ocasiones líneas y escenas son citadas palabra por palabra por el narrador Gonzo.
Como se espera de los Muppets se tiene un más ligero y cómico, que diluye un poco el aspecto lúgubre y oscuro que tiene algunas partes del cuento original. Esto no contrarresta el valor de la historia, sino más bien genera que sea más accesible para un público familiar.
La actuación de Michael Caine como Scrooge ayuda a generar un contraste con el humor que nos aportan los Muppets. Siendo esta dualidad uno de sus mayores fortalezas, ya que permite que los temas de redención y humanidad resaltan.
Este metraje no busca tener una producción realista, pero logra tener una atmósfera sencilla y efectiva del contexto victoriano, teniendo un balance entre lo teatral y lo cinematográfico. La mezcla de miniaturas y decorados a escala real es efectiva para crear profundidad en el mundo que viven los Muppets.
Las canciones no son solo interludios, sino que tiene un elemento de desarrollo emocional de la historia. Desde el tono sombrío de “Scrooge” hasta el optimismo de “Thankful Heart”, cada canción está estratégicamente ubicada para amplificar el impacto narrativo.
En conclusión The Muppet Christmas Carol resulta ser una adaptación que respeta el material original, con el toque representativo de The Muppets, creando una obra que logra transmitir sus mensajes de manera memorable y accesible.
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