Especial: Religión (Espiritualidad – Fe)

El cine siempre ha sido un espacio para explorar las grandes preguntas de la vida, y la fe y la espiritualidad, forman parte de esa búsqueda. Ya sea desde una perspectiva religiosa, filosófica o simbólica, muchas películas han intentado retratar la relación del ser humano con lo trascendente, brindando su propia interpretación de lo espiritual. En esta entrada, compartimos distintas reseñas que abordan este tema desde enfoques variados y profundamente personales.

La Cabaña (2017) – Stuart Hazeldine

Por Enrique García «Kike Cinéfilo»

La sociedad, desde que esta se ha formado, surgió la idea de que lo divino esta presente, ha ido forjando el carácter del ser humano y es cierto que también se han librado muchas guerras en nombre de la religión, pero es innegable que sin esa base el mundo no seria como el que conocemos.

La fe, no importando la religión que se profese, se encuentra presente en nuestras vidas. En esta tesitura, una película que refleja lo anteriormente dicho es LA CABAÑA – THE SHACK estrenada en 2017 protagonizada por Sam Worthington, Octavia Spencer, Aviv Alush, Radha Mitchell, Alicia Braga, Graham Greene, Tim McGraw, y Sumire Matsubara, producida por Gill Netter y Brad Cummings, todos ellos dirigidos por Stuart Hazeldine.

La historia se centra en Mack, un hombre que en su infancia fue marcada por ls abusos de su padre alcohólico, terminando con este sufrimiento de una manera no muy convencional, envenenando a su progenitor con estricnina en su whisky. Ya mayor, teniendo una familia y una estabilidad, se enfrenta a una tragedia familiar que lo orilla a perder la fe, cuando por una nota misteriosa, es invitado a una cabaña, siendo esta la oportunidad que Mack tomaría para poder obtener venganza o contemplar el suicidio, encontrándose en ella con tres personajes que a la postre se revelarían como la Santísima Trinidad, Dios (Octavia Spencer), Jesus (Avid Alush) y el espíritu santo (Sumire Matsubara), el protagonista en su convivencia con la trinidad, logra recuperar su fe y demostrarse a si mismo que muy a pesar de los contratiempos de el mundo actual es posible restaurar la confianza en si mismo y en el mundo con un poco de eso… FE.

Esta película que esta basada en el libro homónimo de William P. Young de 2007 recibió al igual que la publicación un sinfín de criticas al considerar que la teología representada en la cinta era muy heterodoxa y algunos teólogos calificaron la representación de la santísima trinidad como profundamente “antibíblica” y de promover el “universalismo” manifestación de creencia herética.

Yo me considero agnóstico, he presenciado diversas obras religiosas o que tratan la fuerza de la fe, para muchos, encontrar en algo como lo es cine un poco de fe y esperanza puede ser reconfortante e inspirador-

Esta película se encuentra en Netflix.


Angel-A (2005) – Luc Besson

Por Nancy Martínez

Angel-A es un recordatorio para los rotos, de que lo más hermoso de la fe comienza cuando dejas de huir de ti mismo. No necesitas alas para volar, pero sí un impulso… o un empujón de alguien que ve en ti lo que tú no puedes.

En un París tan blanco y negro como los dilemas existenciales que cargamos cuando el alma huele a derrota, Luc Besson nos lanza “literalmente” a los brazos de una rubia de dos metros que no solo te salva del Sena, sino también del vacío donde habita tu miseria. Angel-A no es una historia sobre ángeles, ni mucho menos sobre moral divina; es un espejo que te obliga a verte cuando ya te rendiste.

André, un perdedor profesional con más deudas que autoestima, se topa con Angela, un ser de luz, pero con sarcasmo en los labios y una minifalda que promete redención. Ella no viene a abrazarte suavemente, viene a cachetearte el alma con verdades incómodas y a recordarte que si no te salvas tú, nadie lo hará. La espiritualidad aquí no es mística, es práctica: ¿quieres amor? Empieza por no hablarte como tu peor enemigo. ¿Quieres ayudar al mundo? Limpia tu caos primero.

Besson te predica con imágenes, no con sermones. Cada plano es una oración visual sobre la fe en uno mismo, sobre ese dios interno que ignoramos mientras rogamos por señales externas. Y lo mejor: lo hace con humor negro. Porque sí, a veces necesitas que una modelo te diga que eres un imbécil para que empieces a creer que puedes ser alguien mejor.

Angela es guía, pero durante la historia nos daremos cuenta que también es espejo. Bajo su fachada celestial se esconde otra alma rota, porque el mensaje es claro: incluso quienes salvan, están intentando salvarse. Esta historia no es sobre milagros, sino sobre decisiones: darte valor, pedir ayuda, no rendirte.


Camino (2008) – Javier Fesser España

Por Sandra Cárdenas Quiroz

A partir de un drama, el director español Javier Fesser construye un cuento de hadas donde la mezcla de elementos oníricos y de escenas dramáticas le dan  a este filme un toque bizarro e incómodo. Mezcla también la inocencia de la infancia, del primer amor y al mismo tiempo enfrentarse a un tema tan sensible como lo es la muerte.

Camino, además del título de la película, y el nombre de la protagonista, es también el título del libro fundacional del Opus Dei, (la institución religiosa sobre la que trata la película, este libro fue escrito en 1934 por Jose María Escrivá de Balaguer.)

También es denominada la Obra, ya que el término latino Opus Dei significa: obra de Dios

La película Camino está inspirada en la historia real de Alexia González Barros, una niña de 14 años, que falleció en 1985 tras haber luchado contra un tumor maligno y quien se encuentra en proceso de canonización en la Iglesia perteneciente al Opus Dei, (una jurisdicción de alcance mundial perteneciente a la Iglesia católica. Fue fundada el 2 de octubre de 1928 por Josemaría Escrivá de Balaguer, sacerdote español canonizado en 2002 por el Papa Juan Pablo II). 

La película explora cómo nuestra protagonista: Camino (Nerea Camacho) afronta su enfermedad y como en la religión que profesan en su familia les enseñan a aceptar el dolor como una realidad inevitable de la vida, y a ofrecerlo a Dios como una forma de santificación y unidad con la Pasión de Cristo.

A pesar de que la película arrasó en la XXIII edición de los Premios Goya, esta estuvo marcada por la polémica. Las críticas se enfocaron en la forma en  que el director retrató a la familia y su vínculo con el Opus Dei, aunque la familia se ha negado a reconocer la inspiración de la película en su historia. 

Si bien, esta película podría verse como una sátira al extremismo religioso, en el fondo es una película que nos narra una maravillosa historia de amor vista a través de la inocencia y del dolor más profundo.

«Emprender aventuras es robarle tiempo a la muerte».


La Misión (1986) – Roland Joffé

⁠Por Jair Ponce

Dentro del subgénero de cintas religiosas o que abordan temas relacionados con la religión hay dos vertientes claras que se pueden encontrar con frecuencia, las películas que abordan la religión y la fe como un factor dentro de la trama y como catalizador de un cambio en los personajes, un ejemplo de esto es la cinta milagros del cielo (2016) y la otra vertiente, quizá la más interesante desde un punto de vista analítico son las películas de época, es decir, los dramas históricos, pueden ser en su mayoría representaciones bíblicas o adaptaciones de la vida de Jesús, pero también hay cintas que abordan el tema religioso con un trasfondo histórico importante y haciendo las preguntas pertinentes al espectador para causar más de una reflexión sencilla sobre lo bueno o lo malo de ser o no creyente. 

Este es el caso de la cinta de Roland Joffé, protagonizada por Robert De Niro y Jeremy Irons, donde Irons interpreta a un padre jesuita que busca salvar las misiones que hay en el rio de la plata en pleno siglo XVIII y a sus habitantes guaranís. La película tiene distintas capas dentro de su construcción narrativa, presenta en primera instancia, la depravación de las conquistas, tanto españolas, portuguesas o inglesas sobre el territorio americano y sus pobladores, todo desde la perspectiva de un sacerdote y de un ex mercenario ahora convertido en moje jesuita, es decir, una mirada no ajena al lugar de los conquistadores puesto que ellos imponen su religión, los hacen “modernizarse” pero a su vez les limitan y transforman sus estilos de vida, por otro lado, al ver la situación con el tráfico de esclavos la cinta coloca a los jesuitas como los únicos capaces de proteger a los indígenas de un destino peor que ser adoctrinados. 

La reflexión primera que se puede obtener de una película como esta es el pensar ¿Qué tanto se puede creer en la religión más allá de la fe? Son instituciones, cuya política no es distinta de las de los gobiernos, pero dentro de estas también hay personas con la fe intacta y la moral sólida, las reflexiones no van de si debemos volvernos o no religiosos, sino sobre los valores que como humanos se deben de mantener, luchas que son necesarias y reflexiones que la película debe de volver a poner sobre la mesa. 


Viridiana (1986) – Luis Buñuel

Por Saúl Araujo

Luis Buñuel nunca fue sutil con la religión. Pero Viridiana no es un ataque directo, es una disolución. La fe, el sacrificio, la caridad cristiana… todo está ahí, intacto, como un retablo viejo al que alguien le quitó el vidrio y dejó a la intemperie. Y entonces, lo inevitable: el polvo, los insectos, el tiempo.

Viridiana es una novicia. Está por tomar los hábitos cuando recibe la orden de visitar a su tío, don Jaime, un viudo solitario que la acoge con una mezcla de veneración y deseo reprimido. El tío quiere revivir el pasado, devolver el tiempo a su lugar original, cuando su esposa vivía. Pero no puede. Intenta moldear a Viridiana como si fuera de cera. Fallido en su intento, ella regresa al mundo con una misión: dedicarse a los pobres, a los desahuciados, a los olvidados. Pero lo hace desde un pedestal, desde la pureza incorruptible que la fe promete.

Y es ahí donde Buñuel afila su mirada. Porque la caridad sin entendimiento no redime, solo ordena desde arriba. Los pobres que Viridiana recoge no se vuelven agradecidos ni humildes. Se vuelven reales. Y esa realidad, sucia y compleja, es incompatible con el idealismo religioso.

La película es incómoda. No porque ataque a la religión desde el odio, sino porque la examina desde dentro, como quien rompe una hostia consagrada y la encuentra vacía. La escena más recordada –la parodia de la Última Cena con los mendigos– no es blasfemia gratuita. Es espejo. La imagen de Cristo, compartiendo pan con los excluidos, se vuelve una mascarada grotesca cuando esos excluidos no creen en el sacrificio sino en el instante.

Viridiana fue prohibida en España durante décadas. No por su violencia, sino por su herejía más profunda: mostrar que la bondad cristiana, cuando se impone sin comprender, puede fracasar estrepitosamente. Que el sacrificio personal no basta si no hay transformación del entorno. Que la piedad, sin estructura ni justicia, es solo una fantasía burguesa.

Y sin embargo, Buñuel no ofrece cinismo, sino revelación. Viridiana no termina destruida. Termina despierta. Quizá por eso, más que una crítica a la religión, Viridiana es una crisis de fe. Una necesaria. Una que invita a repensar no lo divino, sino lo humano que se esconde tras los símbolos.

¿Creemos, o solo imitamos la forma de creer?


Menashe (2017) – Joshua Z. Weinstein

Por Jeraldyn Sierra Castro

Una decisión difícil debes tomar, dar la custodia de tu único hijo a tu cuñado o casarte nuevamente ¿qué elegirías? En esta encrucijada se encuentra Menashe, un judío jasídico de Brooklyn, quien ha quedado viudo después de perder a su esposa a causa de una enfermedad y que ahora debe enfrentarse a la posible separación de su único hijo, Rieven.

Con la muerte de la esposa de Menashe, el rabino dispuso que Rieven quede bajo la tutela y custodia del cuñado de Menashe, Eizik, con quien no se la lleva bien. No obstante, el rabino también decidió que Rieven puede regresar con su padre solo si este se casa nuevamente, algo que a Menashe no le alegra mucho, ya que el matrimonio junto a la madre de Rieven fue difícil, basado en un arreglo matrimonial y con dificultades para concebir, por lo que Menashe se ve reacio a casarse por segunda vez. Así que, sin muchas opciones de donde elegir y en una cultura que requiere la presencia de una mujer para la conformación de un “hogar adecuado”, Menashe recurre a una casamentera para encontrar una nueva esposa y de esta manera volver a tener a su hijo bajo su cuidado. Además, Menashe deberá confrontar a su cuñado Eizik para lograr estar a cargo del servicio conmemorativo de su esposa fallecida, mientras que se hace responsable de Rieven durante esos días previos a la conmemoración. 

Menashe, interpretado por Menashe Lustig quien proporciona a su vez su historia de vida para la trama de esta película, se destaca como un personaje amable, pero algo descuidado, lo que le lleva a tener algunos problemas en su trabajo como también a tener enfrentamientos con su propia cultura y religión, aunque esto no impide que como espectadores empaticemos con él y su propósito de estar con Rieven, al contrario, es ese sentido de persistencia y amor que hacen de Menashe una película conmovedora, la cual contiene una dosis perfecta de drama junto con el atractivo de poder escudriñar las diversas costumbres y prácticas religiosas de los judíos ultraortodoxos de Nueva York, una comunidad caracterizada por su hermetismo. 

Menashe es dirigida por Joshua Z. Weinstein y fue grabada casi en su totalidad en yiddish, lo que la cataloga como una de las primeras películas que se presenta casi íntegramente en este idioma en aproximadamente 70 años.


Nattvardsgästerna (1963) – Ingmar Bergman

Por José A. Mora

Mi abuela siempre fue una mujer muy cercana a la iglesia.

Hasta el último de sus días.

¿Yo? La verdad es que no. 

Jamás.

Pero por todo el amor que tenía por ella asistía a donde requería mi compañía.

Compartí con mi abuelita misas, rosarios, peregrinaciones, vigilias y demás.

Pero mi fe no logró reclinarse en la suya.

Recuerdo verla en sus últimos días y preguntarme si en algún momento su fe había palidecido ante todo el dolor que había atravesado.

Me preguntaba si en algún momento ella había cuestionado la existencia de Dios, de su Dios.

Incluso su rezar me parecía enigmático ¿por qué lo hacía? ¿Aun creía que eso aliviaría el sufrimiento? ¿O solo era ya un movimiento mecanizado por su vida entregada a la religión?

Nunca lo sabré.

Y es, precisamente, este el dilema que presenta Bergman en Nattvardsgästerna: La fe ¿depende de quien la sostiene? Si la voluntad recae ¿la fe también?

Este filme de 1963 nos traslada a un domingo en la vida del pastor Tomas, interpretado por Gunnar Bjornstrand.

Tomas se encuentra pasmado por lo que él denomina como el silencio de Dios.

El silencio significa 

¿qué Dios escucha? 

o ¿qué Dios no está? 

¿cómo saberlo?

Durante ese domingo, Tomas encuentra diferentes obstáculos para su fe y su oficio como pastor. Todos y cada uno de ellos lo llevaran a sortear una encrucijada con un fin muy egoísta: entender el silencio de Dios.

Bergman entrega una soberbia pieza. Profunda en cada escena. Los monumentales simbolismos del catolicismo son presentados tan sutilmente que el discurso resulta demoledor.

En Nattvardsgästerna Bergman clama, íntimamente, lo abrumadora que puede llegar a ser la fe.


⁠Macario (1960) – Roberto Gavaldón

Por Paulina Lucio

El 9 de junio de 1960 en el cine Alameda, de la CDMX se proyectaba por vez primera “Macario”, esta película que se ha convirtió en todo un hito de la cinematografía mexicana y que fue la primera película mexicana en ser nominada a los premios Óscar en la categoría a Mejor Película en Lengua Extranjera. 

Macario es para mi, un reflejo de como existen dentro de cada uno distintos motivos que nos incitan a actuar de una u otra forma y de como nuestras decisiones en muchas ocasiones se ven guiadas por el temor o la necesidad de ganar tan solo 5 minutos más.

Cuando nuestro protagonista, un marginado leñador harto de la carencia y de tanta hambre decide no volver a probar bocado hasta que no pueda conseguir un guajolote para él solo, su esposa alarmada busca y logra robar un guajolote para prepararlo y que Macario pueda cumplir su deseo.

Cuando Macario por fin logra conseguir el tan ansiado manjar se adentra en el bosque para que de esa forma nadie pueda pedirle comida, sin embargo lo que podría parecer el momento más feliz de la vida del protagonista se convierte en un punto de inflexión, pues Dios, el diablo y la muerte se manifiestan frente a él con el mismo objetivo obtener aunque sea un poco de su comida, Macario renuente a compartir su tan deseado guajolote rechaza la oferta del diablo diciendo que nada de lo que le ofrece que son simples bienes materiales y eso pondría en duda hasta su honestidad.

Decide entonces que tampoco con Dios quiere compartir una pieza de su guajolote pues aunque le ofrece a cambio todo el bosque, Macario reconoce que no tiene ganas de compartirlo y duda por un momento pero Dios desaparece antes de que cambie de opinión, para cerrar las apariciones, se manifiesta frente a él la muerte y es con quién decide compartir su comida ¿Por qué? Porque sabía que de esa manera al menos ganaría un poco tiempo antes de morir y habría logrado saciar su hambre.

“¿No tienes hambre? 

– ¿Hambre?, ¿hambre?, si no he tenido otra cosa en toda mi vida.” 

Este es un poderoso dialogo que nos demuestra que Macario solo tenía hambre y que esta fue tan poderosa que decidió negarle comida hasta al mismo Dios, no por maldad sino por necesidad.


Más allá de los sueños (1998) – Vincent Ward

Por Marisela Sánchez

Dirigida por Vincent Ward y protagonizada por Robin Williams, Annabella Sciorra, Cuba Gooding Jr. y Max von Sydow, Más allá de los sueños es una película visualmente impresionante, pero más allá de lo estético, lo que más impacta es el fondo del mensaje. Con una mezcla de drama y fantasía explora la vida después de la muerte desde una perspectiva poco convencional, alejándose de las ideas tradicionales sobre el más allá. Está basada en la novela del mismo nombre escrita por Richard Matheson.

La historia gira en torno a Chris Nielsen, un médico que muere trágicamente en un accidente automovilístico. Su alma despierta en una especie de paraíso, una realidad moldeada por sus recuerdos y emociones, que se ve literalmente como las pinturas de su esposa Annie quien se encuentra destrozada por la muerte de sus hijos y posteriormente su esposo, abrumada por el dolor decide terminar con su vida y su alma llega a un lugar completamente distinto, un infierno que más que castigo, es una manifestación del sufrimiento en el que quedó atrapada. Cuando Chris se entera de esto decide ir a buscarla para rescatarla de ese lugar, en su viaje lo acompañan un par de guías que representan sabiduría y espiritualidad.

Uno de los aspecto más interesantes de esta película es la forma en la que plantea temas como el cielo y el infierno ya que lo hace desde un lugar muy distinto al típico enfoque religioso o moralista y propone una mirada mucho más emocional y subjetiva sobre qué pasa después de la muerte, no hay castigos ni juicios divinos, el más allá es una proyección del alma humana y lo que llevamos dentro, nuestros pensamientos, emociones y creencias.

Y en el centro de todo esto se adentra a la idea del amor, pero no como algo romántico o idealizado sino como una fuerza complicada y profunda que se extiende más allá del tiempo y espacio y es capaz de atravesar cualquier frontera, incluso el dolor más profundo.


La Mala Educación (2004) – Pedro Almodóvar

Por Silvia Ordaz

La quinceava película del director español Pedro Almodóvar, lanzada en 2004, “La mala educación” aborda el tema del abuso clerical a partir de  la historia de dos pequeños colegiales que se inician  a la vida de una dolorosa manera. La historia transcurre durante y después del franquismo español y está escrita a manera de capas múltiples, una historia dentro de otra historia marco, con el sello del director que inventó el color rojo. 

Ignacio es un niño aún, estudiante de una colegio religioso que sufre abuso sexual por su profesor de literatura, el padre Manolo. La incipiente esperanza del joven Ignacio se desmorona en un instante a partir de este acontecimiento:  “Pienso que acabo de perder la fe en este momento, ya no tener fe, ya no creo en dios ni en el infierno, si no creo en el infierno, ya no tengo miedo y sin miedo, soy capaz de cualquier cosa”. Simultáneamente, en el colegio conoce a Enrique, un buen amigo con el que experimentará el cariño, la complicidad y el amor pero de quien posteriormente será separado. 

La separación, el fin de la amistad, la pérdida de la iniocencia y el rompimiento del sistema de creencias, son destruidos en un momento. La impunidad de sujetos de alta religiosidad, que actúan bajo un sistema mediante el cual se protegen unos a otros y se solapan atrocidades.

Pasado el tiempo, siendo ya adulto, la vida de Ignacio se ha tornado un caos: adicciones, sueños sin cumplir y las secuelas del haber sido violentado perduran en su vida. Ignacio es un joven transexual que quiere terminar una transición de género que ha dejado iniciada, además, la pasión por la escritura que sembró en él su agresor sigue latente. 

Parte de su pasado lo plasma en un guión que luego su antiguo amigo, Enrique, llevará a la pantalla, además, tiene una deuda que saldar con el padre Manolo. 

El régimen franquista había llegado a su fin dejado profundas huellas culturales en la sociedad española, la dolorosa herencia de una sociedad dividida y resentida, son reflejadas en el personaje de Ignacio quien, de adulto, presa de las adicciones y los deseos de venganza, decide hacerle una visita al viejo padre Manolo.


Qu’est-ce qu’on a fait au Bon Dieu? (2014) – Philippe de Chauveron

Por Pok Manero

La premisa parece un chiste: una familia francesa y conservadora, extremadamente blanca y con cuatro hijas extremadamente hermosas, las ve casarse una a una con “el enemigo”: una con un árabe, otra con un judío y la tercera con un chino. Cuando las esperanzas caen en la última hija, Laure (interpretada por Élodie Fontan) da a sus padres dos noticias. La buena es que va a casarse con un católico. La mala es que Charles (Noom Diawara) es un hombre negro de Costa de Marfil. Así es como esta divertida comedia francesa explora los límites de la tolerancia.

En estos tiempos de lo políticamente correcto, en que por un lado hemos desarrollado una mayor sensibilidad ante los errores del pasado pero por el otro nos hemos vuelto demasiado sensibles ante ciertas cosas, esta película se atreve a recurrir a estereotipos racistas con el fin de ridiculizarlos y hacernos reír. Dado que ser intolerante se ha vuelto inaceptable, muchos racistas han tenido que aceptar el cambio a regañadientes en aras de pasar por gente progresiva. Pero esta cinta nos muestra que, sin importar qué tan abiertos seamos, siempre habrá algo que no podremos tolerar, al menos inicialmente. Después de todo, nadie dijo que la tolerancia fuera fácil y el cambio siempre se topará con resistencia. Es necesario enfrentarnos a la otredad, que en principio puede generarnos aversión o rechazo, para eventualmente poder aceptarla y, con suerte, entenderla.

Sí, el filme tiene sus fallas. Es completamente heteronormativa, todos los personajes son heterosexuales más allá de cualquier duda, aunque esto va de acuerdo con el contexto en que están planteados. También hay un cierto sesgo social: la perspectiva mostrada es decididamente de una clase acomodada. Pero creo que la película no busca representar a todos los grupos sociales del mundo, sino que al reflejar la realidad burguesa de Francia nos permite extrapolar la situación a otros contextos. Y en estos tiempos en que un nuevo Papa ha sido nombrado en el Vaticano, con la incertidumbre que genera respecto al curso en que llevará a la iglesia Católica del mundo entero, mientras que otra nación comente un exterminio sistemático en aras del Sionismo, se vale disfrutar de una comedia ligera que nos propone enfocarnos en lo que tenemos en común en lugar de en nuestras diferencias.


¿Estás ahí Dios? Soy Yo, Margaret. (2023) – Kelly Fremon Craig

Por Rocío López

La adolescencia es una de las etapas más complicadas debido a los cambios hormonales y la búsqueda de identidad, pero ¿qué pasa cuando en esta etapa también surge una crisis de fe y espiritualidad? Justo este es el planteamiento que aborda el filme ¿Estás ahí Dios?, Soy yo, Margaret (Are You There God? It’s Me, Margaret, 2003), dirigida por Kelly Fremon Craig y basada en la novela homónima de Judy Blume, es un coming of age honesto, encantador y cómico.  

Ambientada en los años 70, la historia se centra en Margaret Simon (Abby Ryder Fortson), una niña de 11 años que vive en Nueva York donde su mejor compañía es su abuela paterna (Kathy Bates), pero debido al trabajo de su padre (Benny Safdie), debe mudarse de ciudad, por lo que la preadolescente no sólo se enfrentará a los cambios propios de su edad, sino también debe adaptarse a un nuevo entorno y hacer nuevos amigos, al mismo tiempo que está en la búsqueda de su fe, ya que su madre (Rachel McAdams) es cristiana, mientras que su papá es judío.  

¿Estás ahí Dios?, Soy yo, Margaret cuenta con un guion, escrito por la misma Fremon Craig, sin mayores pretensiones, pero ingenioso al exponer situaciones que pueden desbordar drama, sin embargo, opta por no caer en el sentimentalismo y crea una atmosfera realista ante las dificultades usuales al dejar la niñez, pero con una buena dosis de comedia. Así mismo, el diseño de arte y vestuario son espectaculares, ya que nos trasportan directo a la época. 

Otro gran acierto de la película es el elenco, McAdams (Diario de una Pasión, 2004) con una actuación conmovedora, la cual también enfrenta una crisis existencial y conectará con el público adulto y sobre todo con los padres de familia. Por otro lado, la gran Bates (Miseria, 1990) brillan por si sola, pero juntas son la mancuerna perfecta. Mientras que Fortson no se queda atrás y pese a su corta edad está a la altura, mostrando su capacidad actoral al entregar una gama de emociones que van desde la frustración, enojo o confusión. 

¿Estás ahí Dios?, Soy yo, Margaret es el segundo largometraje de la cineasta estadounidense que no sólo retrata la etapa de la adolescencia, sino también nos invita a reflexionar sobre la importancia del desarrollo emocional y espiritual. 


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