Rumbo al #Oscar2026: F1 (2025) de Joseph Kosinski, entre el rugido de los motores y el drama humano.

Desde hace algunos años acudir al cine ya no es una experiencia rentable debido a que las plataformas de streaming acapararon las pantallas de nuestro hogar. Sin embargo, aún existen filmes que merecen ser vistos en grande como fue el caso de Top Gun: Maverick en 2022, que después del encierro total por la pandemia atrajo de nuevo al público a las calles para no perderse esas increíbles escenas de acción.

Siguiendo los pasos de dicha película, su mismo director Joseph Kosinski se embarca en una nueva aventura que tiene lugar ya no en el cielo sino en un lugar terrenal, lujoso y actualmente atrayente: la Fórmula Uno. En compañía del siete veces campeón de la categoría Lewis Hamilton que fungió como productor y asesor creativo, además del galardonado actor Brad Pitt y la aparición especial de Javier Bardem, este año estrenaron una película vertiginosa y veloz, con su soundtrack ya nominado al GRAMMY y cuyos efectos especiales fueron tomados en cuenta para los próximos Critics’ Choice Awards.

F1 nos adentra en el típico “viaje del héroe” con Sonny Hayes, ex piloto de f1 ya retirado debido a un accidente que le cambió la vida, que se encuentra navegando de categoría en categoría hasta su último triunfo en Daytona. Ante una crisis que pone en juego a su equipo, Rubén Cervantes, ex compañero de Sonny y propietario de APXGP, decide buscarlo para traerlo a mitad de temporada y así evitar la catástrofe de tener que vender a la escudería. Sonny se encuentra ante un choque de realidad con lo que representa el automovilismo actual, como es el tener que competir contra la joven promesa Joshua Pearce o entender cómo funcionan los nuevos monoplazas completamente diferentes a las máquinas de los noventas mientras persigue la meta de por fin levantar un trofeo.

La película es una carta de amor al automovilismo. Gracias a la implementación de cámaras similares a las utilizadas en Top Gun: Maverick tener una visión completa de lo que sucede a bordo de un coche de carreras: vueltas vertiginosas, rebases veloces, sentir que estamos volando sobre el pavimento. F1 traspasa la pantalla por el hecho de haberse grabado durante las carreras reales, por lo que vemos a los pilotos de la parrilla actual conviviendo con el equipo ficticio, compitiendo en circuitos que forman parte del calendario habitual (algunas locaciones fueron el Gran Premio de Silverstone, el de la Ciudad de México, incluso el gran final se da en Abu Dhabi).

Kosinski entrega una película que se disfruta aunque sea predecible. Todos conocemos la receta del principal lanzándose a una última aventura para terminar un capítulo en su vida, pero lo que atrae son esas escenas que nos hacen apreciar el cine, el poder ver y escuchar los rugidos de un motor, sentir emoción por ver cómo el protagonista logra lo que tanto había querido. Cada montaje, cada canción creada especialmente, cada clímax hace que ver una pantalla enorme por dos horas tenga mucho sentido.


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