Cuando hacemos referencia al cine de horror o películas de terror, por practicidad cognitiva solemos remitirnos a universos sobrenaturales en los que los portadores de la amenaza principal son monstruos o criaturas fantásticas cuya existencia se limita a la pantalla. En el 2017, la directora mexicana Issa López, tras una carrera principalmente como guionista enfocada en los largometrajes de comedia y supervisión de libretos en telenovelas, por fin pudo realizar su película soñada: Vuelven, una historia en la que el terror principal que aqueja a un grupo de niños en la Ciudad de México no está en los entes sobrenaturales, sino en la incertidumbre provocada por el contexto violento en el que tienen que sobrevivir ellos y muchos niños más de México desde hace muchos, pero muchos años.
Estrella (Paola Lara) es una niña de 10 años que, ante un tiroteo en su escuela y gracias al poder que le da un gis, tiene la posibilidad de pedir tres deseos. Tras regresar a su casa ese mismo día, se da cuenta de que quien ya no ha regresado es su mamá, por lo que uno de sus deseos es que vuelva a casa, lo cual puede ser bueno… o no. Al intentar escapar de la violencia que la acecha estando sola, Estrella se encuentra con un grupo de niños sumergidos en las agresivas calles de la CDMX y juntos emprenden la búsqueda por su madre involucrándose en un mundo todavía más terrorífico que ese de monstruos y fantasmas: el de la delincuencia organizada y las desapariciones forzadas.

Con Vuelven, Issa López no solo acuñó una película de culto entre el público mexicano —como bien se lo dijo una mujer en el Festival Internacional de Cine de Morelia del 2019: ‘‘esta película ya no le pertenece a usted, ya le pertenece a los mexicanos’’— incluyendo a aquellos escépticos al cine nacional gracias a una historia entrañable —con esto, más que hacer referencia a lo enternecedora de la anécdota, es hablar de un cuento contado desde la entraña, de lo visceral, de los sentimientos fúricos que provoca ver a los niños luchando por vivir en un contexto del que ellos son los menos culpables, así como lo es desde la entraña de la Ciudad de México, de la urbe, desde lo más profundo de las calles que sirven como escenario de estas historias de terror a plena luz del día—.
Issa López abordó y afrontó Vuelven con agallas; esas agallas con las que la película peleó contra superhéroes y Coco en cartelera; esas agallas que le fueron aplaudidas por Stephen King y Guillermo del Toro; esas agallas que la llevaron a dirigir a Jodie Foster en True Detective.
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