‘Frankenstein’ (2025): una visión que navega por la literatura, la mitología, la religión y la criatura.

La visión de Guillermo del Toro sobre Frankenstein (2025), nos narra una historia que entrelaza tres pilares principales que permiten transformar el tradicional relato de terror en una meditación espiritual sobre la creación y la orfandad. Donde al hacer una lectura un poco más profunda del metraje podríamos encontrar elementos de la mitología griega, partes de la novela sobre todo en la estructura gótica de la cinta y detalles que nos llevan a explorar la religión desde una perspectiva un tanto sobria haciendo del mismo una película única en su estilo.

Estreno: ‘El Orfanato: La Posesión’ (2024) de Guillermo Barreira Pérez

El Orfanato: La Posesión (2024) se presenta bajo la dirección de Guillermo Barreira Pérez, con las actuaciones de Sara Jiménez, Magdalena Broto, Ángela Arellano, Lara Boedo, Oti Manzano, principalmente. La historia se desarrolla bajo la premisa de una adolescente, Sofía, que sufre la pérdida de su madre y la hospitalización de su padre que ocurre en condiciones fuera de lo común. En un intento desesperado por entender la misteriosa muerte de su progenitora, e influida por una demoníaca señal, decide encaminarse al orfanato donde solía trabajar, encontrando un lugar donde no todo es lo que parece.

‘Mátate, amor’ (2025): cuando la feminidad no es suficiente

La construcción de la maternidad como un estado idealizado de felicidad y plenitud dificulta su diagnóstico, mientras que la exigencia de ser “la madre perfecta” añade una presión sistemática, especialmente sobre las madres primerizas. Es en este contexto donde encaja el drama presentado en Die, My Love (Mátate, amor, 2025), película basada en la novela homónima de Ariana Harwicz, publicada en 2012 dirigida por Lynne Ramsay cuyo trabajo más recordado es la cinta We Need to Talk About Kevin (Tenemos que hablar de Kevin, 2011), además que cuenta con el soporte en la producción de Martin Scorsese.

Cine para dummies: la segunda pantalla que redefine las historias sacrificando la experiencia inmersiva y cambiandola por inmediatez.

El cine compite contra el uso del celular, el scroll, el meme y el video de quince segundos que exige de una atención inmediata por parte del espectador. Donde la sala oscura diseñada para crear un espacio de silencio, contemplación e incomodidad, pasa a segundo término frente a la necesidad de entenderlo todo de forma inmediata y sin esfuerzo. Así nace lo que yo llamo el Cine para Dummies: películas que explican demasiado en lugar de sugerir y proponer, que subrayan en lugar de confiar y que existen para ser comentadas en la segunda pantalla antes de ser verdaderamente experimentadas. La inmersión se sacrifica en el altar de la inmediatez, y con ella, la inteligencia del espectador.

‘Iron Man’ (2008): El Inicio de Algo Más Grande

En vísperas del estreno de Avengers: Doomsday, mirar atrás resulta casi inevitable. Iron Man (2008) no solo fue el inicio del Universo Cinematográfico de Marvel, sino también el primer recuerdo cinematográfico de toda una generación. Estrenada en 2008, la película de Jon Favreau llegó en un momento de transición para el cine de superhéroes, cuando el género comenzaba a sacudirse viejos prejuicios y a explorar nuevas posibilidades narrativas y técnicas. Hoy, con la distancia que da el tiempo y un criterio más maduro, vale la pena preguntarse si aquella historia del millonario convertido en héroe sigue siendo digna de ser recordada más allá de la nostalgia y de su importancia histórica.

‘Eternity’ (2025) y el amor perpetuo.

Dirigida por David Freyne, Eternity llegó a finales de 2025, una cinta que, a pesar de ser una comedia romántica, nos regala una reflexión valiosa sobre el amor, la vida y la felicidad, convirtiéndola en algo más que una feel-good movie. Cuenta la historia de Joan, una mujer mayor que, después de morir, debe decidir si pasará la eternidad con Luke, su primer esposo —quien murió joven—, o con Larry, con quien formó una familia.

Llega a Mubi: ‘Sirāt: trance en el desierto’ (2025), el camino invisible entre la fe y el abismo.

Sirāt: trance en el desierto, dirigida por Oliver Laxe, nos adentra en el viaje de un padre de familia, Luis (interpretado por Sergi López), quien, en compañía de su hijo de apenas 9 años, Esteban (Bruno Núñez), emprende una travesía para dar con el paradero de su hija en una fiesta rave de música electrónica. Fue la apuesta de España en los Premios Oscar 2026 como Mejor Película Internacional.

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