Desde el principio yo estaba convencida de que Christopher Nolan era uno de los directores contemporáneos más adecuados para enfrentarse a La Odisea. Desde Memento, buena parte de su filmografía gira alrededor del tiempo, la memoria, la culpa y la identidad. ¿Qué es, en el fondo, el viaje de Odiseo sino el de un hombre que intenta encontrar el camino de regreso después de que la guerra lo ha convertido en otro? Desde esa perspectiva, la interpretación de Nolan sería el encuentro natural entre un poeta de hace casi tres mil años y un cineasta que lleva más de dos décadas haciéndose preguntas muy parecidas.
‘El ángel exterminador’ (1962): el día en que Buñuel decidió no explicar nada.
El ángel exterminador (1962) es un ejercicio surrealista que lleva al límite la tolerancia del espectador, quien permanece ante la promesa de que, en algún momento, algo hará que todo cobre sentido y el viaje haya valido la pena. La realidad no es del todo así.
Manipulación y fantasía infantil: ‘Veneno para las hadas’ (1986) de Carlos Enrique Taboada.
En esta película Taboada se deshace de lo paranormal y nos deja solamente con hechos que surgen en la mente de sus protagonistas y su fantasía encadenada entre hechizos, brujas y pactos con el diablo. La ambivalencia entre la imaginación y la maldad evidente de Verónica hacen de la trama un choque que viaja entre la desaprobación y el ingenio descarado de la pequeña para salirse con la suya.

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