Spider-Man: Un nuevo día (2026) – Yo ya no entendí…

Spider-Man: Brand New Day (2026), dirigida en esta ocasión por Destin Daniel Cretton (Shang-Chi y la leyenda de los diez anillos), rompe con la inercia de la trilogía previa de Jon Watts. La trama nos sitúa cinco años después de los eventos de No Way Home. Encontramos a un Peter Parker más maduro, colaborando con la policía de Nueva York para atrapar criminales. Si bien la ciudad le reconoce el esfuerzo, en lo personal carga con el dolor de que MJ (Zendaya) y Ned (Jacob Batalon) no tengan el más mínimo recuerdo de él. Este arco argumental, sin duda, nos entrega una personalidad mucho más cercana a las viñetas clásicas del héroe.

La Odisea según Christopher Nolan

Desde el principio yo estaba convencida de que Christopher Nolan era uno de los directores contemporáneos más adecuados para enfrentarse a La Odisea. Desde Memento, buena parte de su filmografía gira alrededor del tiempo, la memoria, la culpa y la identidad. ¿Qué es, en el fondo, el viaje de Odiseo sino el de un hombre que intenta encontrar el camino de regreso después de que la guerra lo ha convertido en otro? Desde esa perspectiva, la interpretación de Nolan sería el encuentro natural entre un poeta de hace casi tres mil años y un cineasta que lleva más de dos décadas haciéndose preguntas muy parecidas.

Ya en Prime Video: ‘The Drama’ (2026), del amor a la moral.

El afamado escritor Augusto Monterroso decía que los tres grandes temas de la literatura son el amor, las moscas y la muerte. Según él, al simplificar todo lo que nos rodea, no importa de qué hablemos, siempre terminaremos habitando uno de estos tres territorios. The Drama (2026), el más reciente largometraje estadounidense producido por A24 y dirigido por Kristoffer Borgli, se apropia de las tres partes que menciona Monterroso para edificar una de las comedias negras más intersantes del año. Ya en Prime Video.

Tres caras de una moneda: Challengers (2023) & Materialists (2025)

A primera vista, parecería que Celine Song y Luca Guadagnino trabajan en extremos opuestos del espectro cinematográfico. Materialist se anuncia como una comedia romántica mínima sobre vínculos y objetos; Challengers, como un torbellino melodramático donde el tenis, el deseo y el cuerpo colisionan. Pero ambas películas dialogan, aunque desde lenguajes distintos, en un mismo territorio: el de los vínculos humanos bajo presión, donde la pertenencia, el poder y el deseo son moldeados por fuerzas externas —sociales, económicas, culturales— que definen cómo se ama y cómo se elige.

‘Dune’ (2021) – Nuestros Tiempos 

Dune de Denis Villenueve le llega al mundo, le llega a una generación que se sabe en peligro, con el tiempo contado, con un peso de un planeta acabado; como llega Paul Atreides al pueblo Fremen, como una premonición enviada desde lejos, llega retratando con su cámara un desierto vacío al que le tememos, y una guerra encarnizada entre los viejos. Por Romina Hernández.

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