Existencia y nostalgia: ‘A ghost story’ (2017) de David Lowery.

Por Nancy Martínez

¿Qué pasa cuando todos aquellos recuerdos se quedan encerrados en una habitación, cuando todo termina y lo único que queda es un piano antiguo, el aroma de madera vieja y un espacio vacío guardando aquel recuerdo de quien ya no está? El apego a los espacios físicos va más allá de un aspecto materialista, la conexión espiritual es un lazo muy poderoso que se crea a través de la memoria, de los recuerdos. El ser humano crea afición por un sentimiento de nostalgia a través del paso del tiempo y a lo largo de su existencia.

A Ghost Story (2017), estrenada el 22 de enero del año 2017 en el Festival de Cine de Sundance, del director David Lowery, quien poco antes había trabajado en un proyecto para Disney: Peter’s Dragon (2016). También trabajó en distintas películas como Ain’t Them Bodies Saints (2013) y The Yellow Birds (2017) entre otras. Se plantea una comparación entre sus trabajos anteriores, ya que decidió tomar un giro distinto para emprender esta producción, tratándose de una historia en la que se destacaría su estilización y simpleza.

La premisa de la película nos habla sobre el hecho de crear un vínculo poderoso con un lugar y tener que despedirse. Esto inspiró al director a desarrollar una historia basada en las afi ciones humanas a través de la existencia misma y la importancia del tiempo, cómo este resulta ser tan efímero. El tiempo que perdemos pensando en el futuro y dejando de lado los momentos que se desvanecen, lo que no dijimos a tiempo, los besos que ya no podrán ser, los abrazos de la persona que amas, lo que desaparece termina de un segundo a otro.

La historia de una pareja interpretada por Casey Affleck como «C» y Rooney Mara como «M» nos conduce a lo largo de su relación y la intimidad de su hogar, en la que llega un momento en el que el destino los separa de manera imprevista. La actuación de ambos actores tiene un método poco convencional en sus rasgos faciales, ya que son poco expresivos. Sin embargo, no dejan de hacerte notar las emociones en cada una de sus escenas. A pesar de que Casey Affleck lleva una manta blanca sobre él, en cada uno de sus movimientos logra perfectamente generar un sentimiento de manera perceptiva. En una de las entrevistas, Casey menciona que esta película fue un proyecto que le cambió sin duda la visión acerca de su vida y asegura que todos los actores deberían hacer una interpretación bajo una sábana.

Llevando a la pantalla grande la idea de lo que se conoce comúnmente como un disfraz cómico de la representación de un fantasma, de una manera más simbólica y con un trasfondo refl exivo, Lowery crea un personaje alucinante con este disfraz, ya que en efecto es realmente un fantasma. Lowery se basa en una pintura de René Magritte: «La invención de la vida» de 1928. El pintor dedica esta obra maestra, entre otras, a su madre, quien se suicidó cuando él era pequeño. En esta pintura se muestran dos personas: una mujer, haciendo referencia a la madre del pintor, y otra persona a su lado con una manta blanca cubriéndola.

A lo largo del filme, nos dirigirá por un viaje introspectivo, de manera minimalista y con montajes estilizados que nos sumergirán en un vacío existencial, repleto de cuestiones acerca de la vida y lo que esta conlleva: los logros, las relaciones que creamos a lo largo de ella. Al terminar nuestras vidas, ¿quién seguirá recordándonos y de qué manera lo harán? Si cada una de las decisiones que fuimos tomando en el transcurso fueron acertadas o en qué nos habremos equivocado y las consecuencias que estas están destinadas a tener, incluso después de terminar nuestra existencia en esta pequeña extensión del universo.

La idea de realizar esta película en el formato 4:3 le da un toque de originalidad respecto a las películas que normalmente se proyectan en salas de cine. Para el ojo del espectador es algo menos común. Este formato utilizado crea un efecto más íntimo con los lugares que se muestran, ya que te conduce por un camino entre cada uno de los cuartos de la casa. El resultado es una conexión con los espacios. Sin embargo, los planos que maneja Lowery ubican al espectador detrás de los marcos de las puertas, como si fuéramos un intruso dentro. Durante el transcurso se logra un acercamiento personal y refl exivo con el protagonista principal. Con ayuda de escenas mostrando un plano fijo, en el que si no eres un buen observador, te obligará a serlo.

Las escenas pueden durar en un plano estático, contemplando una habitación que al principio podría parecer común, pero que con cada segundo que pasa se vuelve más notorio el montaje de escena bien pulido en el que cada objeto te contará una historia. Durante un plano secuencia bastante especial de la película, que mantiene una duración de aproximadamente 10 minutos, nos habla de una de las muchas formas de sobrellevar un duelo después de la muerte del amor de tu vida. Durante la escena, vemos a la protagonista llamada «M» llegar a su casa y tomar una tarta de chocolate. Se sienta en el suelo para comerla.

Durante la escena, su rapidez y frustración van evolucionando de tal manera que comienza partiendo ligeramente pequeños trozos de tarta con un tenedor y termina comiendo pedazos gigantes con las manos. Es una escena retadora de paciencia y empatía. Cualquier persona que evada estos sentimientos de inhumanidad y frialdad con respecto a la muerte terminará dejándose llevar por la melancolía de la potencialidad de la escena. Si esta escena no te hace sentir alguna rebelión de emociones melancólicas, terminará creando una sensación de incomodidad, ansiedad e intranquilidad.

Esta es una película que se cuenta con una estructura narrativa con una fuerza para interiorizar ya que se maneja con pocos diálogos. Recorremos un relato manejado con intensidad por medio de una banda sonora que se introducirá por tus oídos hacia tu alma para tocar hasta el fondo cada uno de los sentidos. Los sonidos con los que cuenta esa producción son originalmente realizados para la película. Una de ellas es una interpretación especial de la banda «Dark Rooms» llamada «I Get Overwhelmed», utilizada dentro de la historia entre esta pareja. Es una canción dedicada para «M» de parte de su esposo, ya que este es un compositor. En una de esas escenas presentando la canción, nos muestra una parte importante de la relación entre ellos, escenas de contraste entre la vida juntos y la vida después de que él ya no está.

Los colores refl ejados en cada una de las escenas nos transmiten nostalgia. Las sombras bien utilizadas con rayos de luces en colores azules que contrastan con las paredes grises y los pisos de madera. La localidad en la que se ubica resalta la parte natural muy importante dentro del contenido narrativo, con pastizales verdes, planos generales de una puesta de sol que deleita las pupilas de los protagonistas así como la de los espectadores. Dentro de la casa, los colores realzan la tristeza y el vacío, como el de los personajes, y fuera de esta, la paz que ellos ansían.

La significación de los objetos como tales y el hecho de crear vínculos afectivos hacia ellos es lo que la película presenta como una de sus premisas. Tanto «M» como «C» no pueden dejar esa casa que les recuerda a todos y cada uno de los momentos que pasaron. Más allá de una casa que cumple con su función de convertir muros en una protección, el espacio físico como tal encuentra la manera de ir siendo acogido por sus habitantes. Aquí es cuando se construye realmente un hogar en el que cada uno de los rincones de ese lugar se convierte en parte importante de la vida y con un sentido de signifi cado más inmenso. Los acontecimientos sucedidos se van acumulando en la memoria de cada uno de los integrantes del hogar, volviéndose así una afición hacia el lugar y cada una de las cosas contenidas dentro, desde un sillón antiguo hasta una pared con un tapiz viejo.

Uno de los estudios realizados por Jean Baudrillard, filósofo y sociólogo, nos habla acerca del sistema de objetos ejemplificando este método de la fragilidad de lo efímero, el requerimiento cada vez más reducido de repetición. Cito uno de los fragmentos de este sistema: «La conjuración problemática de los verdaderos conflictos que amenazan las relaciones individuales y sociales.» Esto abre la pregunta: ¿el apego a los objetos es malo?

Realmente es de debatir que en cada contexto aplica de manera diferente, mientras no se encuentre una aprehensión, es decir, una obsesión irracional, en la que afecte una relación interpersonal o emocional, impactando un resultado negativo en la convivencia diaria entre las personas que te rodean, rompiendo con ese lazo personal para apegarse a los recuerdos de cosas que ya no están y se quedaron atrapados en un lugar o en un objeto. ¿Es necesario soltar para poder seguir? Sí, realmente es importante, y no significa que dejar ir implique olvidar. Para cuando menos te das cuenta, la historia ya te lleva por este camino de preguntas y respuestas, cuestionándose si realmente se puede seguir después de la pérdida de un ser querido, un amigo, el amor de tu vida.

Es imposible, impidiendo que el ente que está habitando este plano terrenal pase hacia el portal del más allá. Es una de las creencias humanas en las que al impedir repentinamente una vida, esta se queda sin concluir una misión en la tierra Las almas que se quedan y no sueltan, y las personas que se aferran, crean una energía de pesadez y tristeza en la que se cree que es incapaz de seguir. Importa soltar y analizar las cuestiones de la vida. Para el fantasma, el apego a este mundo terrenal es una nota que «M» deja dentro de las paredes de la casa, y el contenido de esta es lo que el alma desea obtener.

Esta ligadura que se crea entre el fantasma y el espacio físico nos muestra una manera de ver una de las premisas metafísicas de la muerte, creando un bucle de tiempo. Los saltos de tiempo se desarrollan por distintas transiciones cada vez más marcadas, en las que, junto con el fantasma, recorremos estas fases de tiempo que se sienten como un minuto, aunque realmente transcurren distintas épocas en un mismo lugar. El fantasma se aferra a ese sitio, mostrándonos cómo es que a lo largo de la trascendencia humana, todo va dejando de importar. Mientras algo empieza, otra cosa se termina. Es una de las reglas vitales: la vida sigue, no se termina.

Unas personas nacen, otras mueren. Lo que importa hoy, importa hoy. Lo que la humanidad hace para trascender aun después de morir realmente no importa al final de todo. Las generaciones llegarán a un punto en el que ni siquiera recordarán a sus antepasados. Las historias se repiten en un ciclo: uno termina, otro inicia. Las historias siempre encontrarán la manera de repetirse: «lo que hoy sucede, ayer también y mañana volverá a suceder.»

Esta película nos trae una visión de la vida y la muerte desde un estado de ánimo profundo, el instinto humano que nos lleva a dejar huella en este planeta. Finalmente, el significado real de la vida son las relaciones que mantienes en un momento específico. La vida es un ciclo: aprendes y vuelves a empezar. Asegúrate en cada vuelta de dejar lo que pesa, llevarte lo que necesitas para el viaje y disfrutar lo que toca, disfrutar de las personas, de las puestas de sol, del murmullo de la noche. Siente a la persona que amas y observa sus pupilas dilatadas.

Dulce Nancy Martínez González escribe desde Saltillo, Coahuila. Es comunicadora social, artista gráfica y cinéfila de corazón. Hace crítica y divulgación de cine a través de redes sociales. Puedes seguirla aquí.


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