En esta segunda entrega, continuamos con las películas de manufactura nacional que más nos apasionan. Desde grandes clásicos de la época de oro, pasando por cintas de culto y estrenos recientes, las plumas de Kinema Books celebramos el mes patrio compartiendo la mejor combinación, marca de la casa: cine y letras. ¡Viva México!

Las niñas bien (2018) – Alejandra Márquez Abella
Por Eli Morales.
Las niñas bien es una cinta atemporal: estrenada en 2018, retrata la crisis económica de 1982, pero que se puede ver en 2024 y se siente como nueva porque seguimos con los mismos problemas. Es una película basada en los textos de Guadalupe Loaeza sobre cuatro mujeres de la élite mexicana que despiertan de una realidad ficticia, o como menciona una de las niñas bien, de su “vida de princesas”.
Todo es tan fácil cuando se tiene dinero. La única preocupación de las esposas de hombres ricos (y no cualquiera, de los ricos de cuna) es ver que los invitados estén a gusto, confirmar la asistencia a la siguiente fiesta, ir de compras, jugar en el club. La simplicidad de estar casada, viviendo en la comodidad durante la crisis. No importa, que lo resuelva el marido. Pero hay un mal presagio, una horrorosa mariposa negra que arruina el paisaje de una casa inmaculada llena de perlas, campamentos extranjeros y sirvientes que hacen el papel de tutores.
Y ahí es cuando llega la verdadera catástrofe. La tarjeta de crédito no es aceptada, la expulsión del club, el arte de criticar para luego ser criticado. La facilidad con que cazas al más débil, el que cayó primero, para luego ser tú quien está abajo y solo escuchas como hasta tu empleado cuchichea sobre cómo tu matrimonio está en la ruina y eres espectador del embargo de tu casa. Tus hijos preguntan “¿ahora somos pobres?” y tu marido no hace más que evadir la realidad. La caída en picada es dura, ninguna mamá te enseñó a sobrevivir porque estabas destinada al éxito, y el premio gordo era el matrimonio con el más rico, el que más convenía, cómo ibas a saber que era la deuda mexicana, la recesión económica y la sobrevaluación del peso.
Es fascinante ver esta cinta porque es una visión nueva y totalmente femenina sobre una realidad distorsionada por el privilegio y la manera en la que se busca sobrevivir para permanecer en las grandes esferas sociales.

La sombra del caudillo (1960) – Julio Bracho
Por Kike Cinéfilo.
La sombra del caudillo, película basada en el libro homónimo de Martin Luis Guzmán, dirigida por Julio Bracho, y realizada en 1960, tiene la particularidad de ser la película más censurada de la historia moderna de nuestro país.
Julio Bracho leyó el libro en 1939, en 1959 le expreso la idea de filmarla al presidente Adolfo Lopez Mateos quien era amigo del autor del libro quien además lo acompaño en la campaña presidencial de José Vasconcelos. Lopez Mateos platico con Guzmán, quien acepto de inmediato el que se llevase a la pantalla,
Bracho obtuvo financiamiento por parte del Banco Nacional Cinematográfico, los estudios Churubusco cobraron una cuota mínima por sus instalaciones, el director recibió apoyo de diversas instituciones de gobierno para filmar en distintos lugares históricos con el fin de lograr el mayor realismo posible. El elenco fue encabezado por Antonio Aguilar, Bárbara Gil, Kitty de Hoyos, José Elías Moreno, Miguel Ángel Ferriz, Tito Junco, Carlos López Moctezuma, Ignacio López Tarso y Tomás Perrín,
La primera exhibición a los medios e invitados especiales se llevó en el extinto Teatro Versalles, en donde el público aclamo la película Dentro de los asistentes, se encontraban algunos integrantes del sistema político mexicano y algunos miembros de las fuerzas armadas, quienes expresaron preocupación al presidente de la República, debido a que la trama daba muy mala imagen a ciertos personajes de la revolución aun activos en la política. Cabe mencionar que la trama narra los hechos entre dos secretarios de estado que buscaban la presidencia, el conflicto y el asesinato de uno de ellos. Algunos historiadores, establecen que puede tratarse de la lucha por el poder entre Plutarco Elías Calles y Álvaro Obregón. Antes de su estreno, militares irrumpieron en la empresa Películas Nacionales, requisando todas las copias y material promocional de la película.
Fue en 1990 cuando Carlos Salinas de Gortari dio luz verde para la exhibición de la historia, aunque hubo problemas ya que había muy pocas copias de muy baja calidad y la tecnología de aquel momento no podía mejorar la presentación.
Esta película se puede apreciar en las plataformas YouTube, Tubi, Prime Video en renta y en televisión tradicional en el canal MX Nuestro Cine.
¡Viva México, Cabrones!

Nosotros los pobres (1948) – Ismael Rodríguez
Por Nancy Martínez.
Nosotros los pobres (1948), dirigida por Ismael Rodríguez y protagonizada por Pedro Infante como Pepe el Toro, es un icono del cine de oro mexicano, que retrata las duras realidades de la vida en los barrios populares de la Ciudad de México.
La película sigue la vida de un hombre viudo que se desvive por su hija, Chachita, mientras lucha por mantener a su familia a flote, con una madre enferma. Al mismo tiempo, Pepe se enfrenta a las críticas de su hija por su comportamiento mujeriego, y don Juan, que se la pasa conquistando a las mujeres, sin honrar la muerte de su esposa.
El desarrollo de la trama adquiere una intensidad trágica cuando Pepe es acusado injustamente de asesinato, lo que lo lleva a la cárcel, donde enfrentará no solo la dureza del sistema, sino también el fallecimiento de su madre.
Uno de los temas centrales de la película es acerca de la lucha de clases, un espejo de las desigualdades en la sociedad mexicana de la época, donde los pobres son frecuentemente marginados y castigados por un sistema injusto. Pepe, no solo lucha por su inocencia, sino por el reconocimiento de la humanidad de los pobres, quienes son constantemente aplastados el prejuicio.
La actuación de Pedro Infante es profundamente conmovedora, logrando equilibrar el dolor personal de Pepe con su inquebrantable sentido de justicia.
Aunque la película se sitúa en 1948, sus temas siguen siendo dolorosamente relevantes hoy en día, reflejando una sociedad en la que la pobreza sigue siendo criminalizada y las oportunidades son desiguales. A través de Pepe el Toro, el filme muestra la fortaleza de quienes, a pesar de ser oprimidos, se niegan a ser derrotados.

En este pueblo no hay ladrones (1965) – Alberto Isaac
Antes de filmar 𝐸𝑙 𝑅𝑖𝑛𝑐𝑜𝑛 𝑑𝑒 𝑙𝑎𝑠 𝑉𝑖𝑟𝑔𝑒𝑛𝑒𝑠 (1972, adaptación del libro de cuentos: Anacleto Caminos de Juan Rulfo) 𝑜 𝑀𝑎𝑟𝑖𝑎𝑛𝑎, 𝑀𝑎𝑟𝑖𝑎𝑛𝑎 (1987, basada en la novela: Las batallas en el desierto de José Emilio Pacheco), Alberto Isaac dirigió en 1964 𝐸𝑛 𝑒𝑠𝑡𝑒 𝑝𝑢𝑒𝑏𝑙𝑜 𝑛𝑜 ℎ𝑎𝑦 𝐿𝑎𝑑𝑟𝑜𝑛𝑒𝑠, una película basada en el relato homónimo de Gabriel García Márquez. Con una narrativa increíblemente fiel al cuento, la película nos cuenta el día a día en el pequeño pueblo, cada martes se comunican con el exterior, cada dia escuchando beisbol y jugando billar.
Dámaso, un joven gandul que vive mantenido por su mujer y que, una noche, se cuela en el salón de billar del pueblo y roba tres bolas, lo único que encuentra. Este acto genera una tremenda crisis, especialmente entre los hombres, ya que el billar es su único entretenimiento. En un pueblo fragil, un pequeño robo afecta a todos, se acusa al extranjero, cuando el error esta adentro.
𝐸𝑛 𝑒𝑠𝑡𝑒 𝑝𝑢𝑒𝑏𝑙𝑜 𝑛𝑜 ℎ𝑎𝑦 𝑙𝑎𝑑𝑟𝑜𝑛𝑒𝑠 resulta un relato casi tan humilde como el pueblo en el que se desarrolla, y sin embargo, analiza de forma magistral la violencia, el desprecio y el adormecimiento de una sociedad que no está muy distante de lo que aún se sigue viviendo.
Sorprende ver los cameos de un elenco que reúne a casi toda una generación de personalidades del mundo de las artes: el director, Luis Buñuel (¡haciendo de cura y dando un gran sermón!), Carlos Fuentes, Arturo Ripstein, Juan Rulfo, Leonora Carrington y García Márquez como taquillero del cine.
En 1964 obtuvo en México el segundo lugar en el Primer Concurso de Cine Experimental convocado por el Sindicato de Trabajadores de la Producción cinematográfica (STPC).
Sin duda alguna una interesante propuesta de cine mexicano del que muy poco se habla.

La mujer murciélago (1968) – René Cardona
Por Concepción Patiño.
Según algunos, afirman que en la antigüedad el murciélago era símbolo de vigilancia y alerta . Bajo ese simbolismo , surgió el icónico personaje de Batman de la editorial D.C.
Uno va encontrando cosas extrañas en el mundo. Entre ellas esta el Mexplotation .En términos más populares El cabrito western o vídeo home mexicano. Y se refiere a un género de cine de bajo presupuesto. Que sino me equivoco, combina elementos de algo extranjero y lo combina con elementos de la cultura mexicana.
Es así que surge La mujer murciélago. Una especie de trasposición del Batman de ciudad gótica a una batwoman acapulqueña. Un grito de alarma por los derechos del copyright Pero que hoy en día ya nadie se acuerda .
Aún así ; La mujer murciélago es una propuesta interesante para el contexto social de aquellos años. En qué estaba en boca la segunda ola del feminismo. El personaje de Gloria es una mujer determinada, justiciera, fuerte , independiente.
La historia va de lo siguiente: Estamos en el caliente clima de Acapulco guerrero; y en las playas van apareciendo cadáveres de luchadores atléticos. La policía se ve superada en el misterio de encontrar al responsable. Es aquí cuando alguien exclamaría.
– Y ahora , quien podrá ayudarnos .
– yooo… La mujer murciélago .
La cuál es una mujer adinerada que destina sus fondos económicos para la lucha contra el crimen. Hábil con las armas, la pelea cuerpo a cuerpo, y por supuesto; hábil en el deporte de la lucha libre.
Quien se enfrentará contra un villano tan genérico como cualquier comic; cuyo único objetivo es crear genéticamente un ejército de seres humanoides mitad humano y pez. Extrayendo liquido de la médula de aquellos luchadores asesinados. Con un asistente de nombre Igor y un séquito de guardias que La mujer murciélago es capaz de hacerles frente en las secuencias de peleas . Y también enfrentarse al producto final de ese experimento de monstruo llamado Picis
La mujer murciélago es un filme dirigido por René Cardona ; en el año de 1968, en contraparte con el Batman de Adam west.. Protagonizada por la actriz Maura Monti, como La mujer murciélago y Roberto Cañedo como nuestro villano el Dr. Eric Williams. Y tiene una duración poco mas de 1:19. Con una trama sencilla sin complicaciones; pero que aún así es entretenida . Puedo asegurar que no aburre.
Para un tiempo en que no había muchas heroínas y menos una mexicana; es una interesante propuesta que ojalá en un futuro alguien volteara la mirada para continuar las aventuras de esta heroína.

La Mujer del Puerto (1934) – Arcady Boytler
Por Orlando Betancourt.
Se cumplen noventa años de La Mujer del Puerto, obra arquetípica que influyó de manera determinante en la naciente industria cinematográfica nacional. El juicio de la historia le ha reservado un lugar en la categoría de cine de culto. Se trata de una obra pionera. Su irrupción detonó la producción de filmes tanto por su propuesta temática como por otras variables posteriormente sobre explotadas. Demostró que el melodrama era rentable. ¿Cuántas películas se rodaron años después recurriendo al tópico de la mujer mancillada por un novio canalla y terminó vendiendo su amor como una aventurera? ¿Cuántas otras incorporaron canciones como desahogo de las emociones e hicieron que la música marcara el ritmo de la historia? Elevó a la vecindad y al burdel a la categoría de actores insustituibles y utilizó la comicidad como factor atenuante de los avatares de los personajes.
En referencia al teatro griego, se valió de las arpías chismosas para acentuar la desviación moral de la protagonista. El largometraje del director ruso Arcady Boytler resultó premonitorio de una época irrepetible del cine nacional: bonanza venidera. Paradójicamente el aura de misticismo que envuelve a la película no abrió camino. El principal giro argumentativo de la historia resultó un tema tabú. El cambio radical en la cadena de acontecimientos sorprende al espectador con la relación incestuosa entre Rosario y Alberto, la cual derivaría en tragedia. Boytler, un trotamundos que llegó al país a principios del siglo XX, capturó la sensibilidad social mexicana, sus prejuicios y contradicciones. En los protagónicos emergen las cabezas de futuras dinastías cinematográficas: la de los Bracho, a través de Andrea Palma, y la de los Soler, con Domingo como estandarte.
Precursor de los Mantequillas, Chaflanes y Chicotes, deslumbra la actuación del cómico Arturo Manrique (Panseco). Veintidós años tenía Manuel Esperón cuando compuso el tema de la película: “Vendo placer a los hombres que vienen del mar. Si se marchan al amanecer, para qué yo he de amar”. El Cine de Oro no se entendería sin la armónica presencia de Esperón. La fotografía estuvo a cargo de un canadiense que hizo larga carrera aquí, Alex Phillips. No sé si la palabra clave deba ser agradecimiento, pero es justo reconocer la inventiva de aquellos pioneros, la atrevida temática propuesta, la solvencia profesional en medio de la precariedad de recursos técnicos y argumentativos. Nueve décadas. Un festejo ideal para que las generaciones actuales la revisen con mirada nueva.

Los insólitos peces gato (2013) – Claudia Sainte-Luce
Por Gustavo Patlán.
En su libro Clavícula (Anagrama, 2017), la escritora española, Marta Sanz, apunta: “Me desvío de la cuestión central porque, en el fondo, no puedo olvidarme de que el dolor persiste. Y si se ha ido, puede volver a aparecer en cualquier momento”.
Así es lidiar con la enfermedad, en todo momento está presente, bajo amenaza de llegar a cambiarlo todo. Así llega la enfermedad a Claudia que, por azares de la vida, se incrusta en la rutina de una familia cuya madre, Martha, es VIH positivo. A través de los ojos de Claudia, quien pasa a ser la nueva miembro de la familia, vamos descubriendo quiénes son las hijas e hijo de Martha, cómo es su dinámica y cuál es su historia.
Conforme vamos adentrándonos en ello, también se nos revela cómo es la misma Claudia, la cual parece encontrar en este grupo un espacio de comprensión que la hace sentir segura. Dentro de Los insólitos peces gato (2013), la enfermedad cumple una doble función dicotómica: la de unir y la de separar. La enfermedad separa a la familia de sus tareas cotidianas: Alejandra y Wendy, las hermanas mayores, abandonan sus pendientes para acompañar a su madre al hospital, mientras que Armando y Mariana, los menores, dejan de ir a la escuela para quedarse en casa, a la expectativa de cualquier cosa. Sin embargo, en el separar también une a la familia, y es a raíz de la llegada de Claudia que la unión se hace más latente.
Desde la mirada como exterior al grupo, es ella quien logra percibir las carencias de cada hermana e intenta acercarse a ellas con el fin de evitar otra fisura. En cada momento donde parece que esta extraña regresará a su vida normal, cuando percibe que estorba en la casa más que ayudar, a cada cuestionamiento por parte de las hermanas mayores del por qué sigue ahí, es la enfermedad la que irrumpe de súbito para reforzar el vínculo surgido a raíz de unas ruffles verdes.
Claudia Sainte-Luce escribe y dirige una de las películas mexicanas más relevantes de los últimos años, tocando un tema sensible, pero sin caer en ningún tipo de sentimentalismo barato. Con un final capaz de romper hasta el corazón más rocoso, la directora mexicana nos entrega una historia conmovedora, que nos hace reflexionar sobre cómo la enfermedad nos une a pesar de los estragos de la misma.

La sangre iluminada (2007) – Iván Ávila Dueñas
Por Adrián «Pok» Manero.
¿Cómo experimentamos la vida? Llegamos al mundo sin planearlo, crecemos, aprendemos cosas, vivimos alegrías y desgracias, conocemos gente, nos encariñamos, perdemos a seres queridos, cambiamos y, cuando menos lo esperamos, morimos. La sangre iluminada, película mexicana dirigida por Iván Ávila Dueñas y estrenada en 2008, parece explorar esto de forma metafórica.
Primero conocemos a Mateo quien, en la enigmática secuencia inicial, pierde en el conocimiento tras una hemorragia nasal y se desploma en la fuente de Cibeles, en medio de la colonia Roma. Luego conocemos a Hugo, niño de unos diez años oriundo de Zacatecas, quien misteriosamente posee un relicario con las fotos de Mateo y su esposa Amelia. El pequeño está convencido de que es Mateo, aunque también es Hugo, y desea viajar a Ciudad de México para reencontrarse con Amelia. Sobra decir que el destino tiene otros planes.
A lo largo de la película, esa conciencia que se percibe a sí misma como Mateo va cambiando de cuerpo constantemente. La transformación ocurre cuando el anfitrión se encuentra en un cruce de caminos, le sangra la nariz y se desmaya, desplazándose a un nuevo cuerpo, a una nueva vida. Lo único que conserva son los recuerdos de sus vidas anteriores y el relicario que lo ata a la primera. Es como si se tratara de reencarnaciones, pero éstas ocurren dentro de vidas ya comenzadas, como tomando posesión de ellas, hasta que llega el momento de un nuevo salto.
La cinta explora a través de este fantástico mecanismo la experiencia de vivir. El cambio es inevitable, a veces nos transformamos de maneras radicales y no nos reconocemos, en ocasiones no nos gusta aquello en lo que nos convertimos, mas no podemos impedirlo. Queremos aferrarnos a lo que amamos, buscamos permanecer el tiempo que nos sea posible e incluso revisitamos constantemente aquellos lugares donde fuimos felices, pero es inútil: el pasado no puede volver.
Tampoco podemos adelantar el cambio. Eventualmente, aprendemos a aceptar las pérdidas y, con suerte, conocemos almas afines que comparten experiencias similares a las nuestras y nos hacen sentir que no estamos solos en este mundo extraño y confuso. Puede que haya momentos en que nada tenga sentido y queramos rendirnos, pero también nos esforzamos en tratar de entender la vida y dejar un legado tras nosotros, con la esperanza de que le sea útil a otros.
Disponible en Prime Video.

Heroico (2023) – David Zonana
Era octubre y llovía, esperaba la función de las 6:00 p.m. en la Sala de Arte Miguel N. Lira en el corazón de Tlaxcala, aproveché los minutos previos a la película y entré al baño. Al interior escuché a dos mujeres que mientras lavaban sus manos una le preguntó a la otra: “¿Qué te pareció la película?”, su acompañante respondió: “Muy fuerte, pero así es la vida real…que valor de quién la hizo, mira que atreverse a hablar de estas cosas…”.
Hablaban de Heroico (2023) la más reciente película del director mexicano David Zonana. Él nos presenta a Luis, un joven cuya máxima aspiración es convertirse en subteniente egresado del Heroico Colegio Militar y así lograr un mejor futuro.
Lo que podría postularse como una historia de esfuerzo y superación juvenil resulta sombrío al percatarnos que Luis y sus compañeros siendo novatos son víctimas de tortura, violencia física, sexual, económica y psicológica durante su estadía en dicha institución.
El trabajo de Salvador Sandoval Carbajal es notable, protagonista al que pocos creen que no es actor profesional. Por su parte, el papel del actor poblano Fernando Cuautle es magistral, le da vida al siniestro sargento Eugenio Sierra, mismo que el pasado 7 de septiembre logró irse a casa como ganador del premio Ariel a Mejor Coactuación Masculina.
Las reacciones incómodas dentro del Ejército Mexicano no tardaron en aparecer, al igual que los defensores que justifican dichas formas de violencia como medida “necesaria” para ser un “buen elemento”.
Zonana, exhibe el grave problema de la violencia institucional-militar y el riesgo de educar y formar a base de “tablazos” a aquellos que tienen nuestra seguridad en sus manos.
Entonces, ¿por qué un ciudadano debería sentirse más seguro ante alguien que en la teoría se educó para servir, pero que en la práctica fue entrenado para ser asesino profesional?
Heroico aborda un tema poco debatido en México: la militarización como única vía para resolver los problemas de seguridad nacional y el peligro de un Ejército violento desde el interior.
No puede haber militares patrullando en las calles cuando fueron preparados de la misma forma en que se prepara un sicario del crimen organizado.
Hombres acostumbrados a la deshumanización no ganarán ninguna guerra, así la pinten de verde olivo.

Vacaciones de terror (1989) – René Cardona
Por Carlos Priego.
René Cardona III entrelaza siniestros vuelos de la imaginación oculta a través de las duras realidades de la historia en esta obra maestra del terror. Fernando recibe como herencia una casa en Valle de Bravo (¿acaso es Avándaro?) y decide pasar ahí un fin de semana con su esposa, sus tres hijos, además de su sobrina y el novio de la última. La historia se vuelve más tensa cuando comienzan a manifestarse una serie de eventos sobrenaturales y cada uno de los integrantes de la familia debe poner a salvo su vida. Puesto de este modo saltan a la vista los dos componentes esenciales de la historia: un monstruo y la casa en la que se mete a un grupo de personas desesperadas por escapar de ahí, lo que resulta es un tipo de película tan primario que la entiende cualquiera, sea de donde sea. Todo mundo entiende el enunciado imperativo de la historia: no te dejes comer.
Las reglas con las que se construyó esta historia son sencillas, pero el ingrediente principal del filme es el pecado del que se deriva la aparición de un monstruo sobrenatural llegado como una especie de vengador listo para matar a los pecadores y perdonar la vida a los que comprendan cuál fue el pecado. Y el resto se reduce a jugar al escondite. La aportación de René Cardona III a esta ilustre rama del árbol genealógico del cine deriva en darle una forma original al pecado o lo que yo llamo la justificación de ser de la bestia. La razón de ser de esta película es lo que hace que sea aterradora y, más importante, lo que la hace resonar entre los espectadores mucho después de que pasan los créditos y el monstruo es destruido (¡o no!).
En Vacaciones de terror el pecado apunta hacia ser joven. El día en que la película vio la luz en 1989, en el país una campaña contra los jóvenes había trabajado arduamente: en 1968 el movimiento estudiantil fue reprimido con el ejército; más tarde, en 1971, sucedió la matanza del jueves de corpus; y el festival de rock mexicano llevado a cabo el 11 y 12 de septiembre de ese año también fue censurado lo que desencadenó que la música se volviera periférica, terminada sumergida en la semiclandestinidad y se persiguiera por igual a músicos y escuchas o en otras palabras: a los jóvenes.
En Revista Kinema Books, nos apasiona acercar la cultura cinematográfica a todos los interesados en las conexiones que unen al cine con todas las demás artes. Queremos cambiar al mundo, por medio de la divulgación de libros, películas y arte.
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