Por Alexa Sefchovich Domínguez.
“No es la apariencia de un ser lo que debe determinar cómo nos relacionamos con él.”
-Mary Shelley, (Frankenstein, 1818)–
La visión de Guillermo del Toro sobre Frankenstein (2025), nos narra una historia que entrelaza tres pilares principales que permiten transformar el tradicional relato de terror en una meditación espiritual sobre la creación y la orfandad. Donde al hacer una lectura un poco más profunda del metraje podríamos encontrar elementos de la mitología griega, partes de la novela sobre todo en la estructura gótica de la cinta y detalles que nos llevan a explorar la religión desde una perspectiva un tanto sobria haciendo del mismo una película única en su estilo. Está versión de Frankenstein, está siendo alimentada por una producción, maquillaje y diseño de vestuario extraordinaria que sin duda introducirá al espectador de una manera profunda a la historia de este filme. Pero, ¿cómo se relacionan la literatura, la mitología y la religión con la criatura y su película?
Para poder entender cómo se relacionan los tres pilares de la película de Frankenstein (2025) de Guillermo del Toro, es importante permitir al lector conocer un poco acerca de la historia y como es que estos mismos se van integrando en la narrativa de esta cinta. Ambientada en la Escocia de 1855, esta película nos narra la historia de Víctor Frankenstein (interpretado por Oscar Isaac), un cirujano brillante que marcado por la muerte de su madre y el desprecio de su padre, es expulsado de la medicina tradicional por sus prácticas extrañas con la muerte y experimentos fuera de lo común. Es así como conoce al traficante de armas llamado Henrich Harlander (Christoph Waltz), quien le propone a Víctor ayudarlo en su idea de vencer la muerte en un laboratorio secreto cuyo experimento sería totalmente financiado por él.
Es así como el protagonista de esta historia, decide ensamblar el cuerpo de lo que se convertiría en el monstruo utilizando las mejores partes de restos humanos de criminales y soldados fallecidos. Tras un experimento fallido, Harlander cae de la torre provocándole la muerte de manera instantánea, mientras la Criatura cobraba vida. Es aquí que Víctor, decide educar al monstruo pero al poco tiempo se siente frustrado por su aparente falta de intelecto y, en un ataque de celos y miedo, incendia el laboratorio dejando dentro a Frankenstein con la finalidad de aniquilarlo. Sin embargo, el personaje sobrevive y huye mientras Víctor pierde una pierna al intentar salvarlo deliberadamente tras sentir arrepentimiento por lo sucedido y es aquí donde inicia la aventura de esta película.
Primer pilar: La religión representada como “el Mesías de Carne” y la Culpa Católica
Ahora bien, una de las cosas que ha caracterizado a Guillermo del Toro a lo largo de su carrera como director de cine, es el uso constante de la religión católica en cada una de sus películas, lo que permite ver los orígenes mexicanos de este director y que en este caso en particular nos permite explorar una visualización de como los elementos de la teología del abandono se encuentran presentes a lo largo del metraje. Y es que no podemos negar que al ver a la criatura nacer tras el experimento de las manos de su creador pareciera que el protagonista está incurriendo en el pecado de “jugar a ser Dios”. Donde no solo la ciencia ha superado a lo divino, sino que al usurpar el poder de crear vida después de la muerte comete tal crimen contra la vida que termina convirtiéndose en un creador sin amor que lejos de ayudar a la Criatura, la perjudica en la forma en la que ambos se relacionan. Así mismo, en la cinta podemos encontrar algunos simbolismos relacionados con los Santos de la Iglesia, donde Frankenstein interpreta el papel de un mártir quien a través de su propio sufrimiento muestra una pureza espiritual cuyo origen y dirección es incierto en la primera parte de la película.

Otro de los elementos religiosos que podemos encontrar en la cinta, es la referencia a Adán y Eva que haría que la criatura volviese a buscar a su creador para hacerle una mujer tal cual lo sugiere en la Biblia, misma que el leyó mientras estaba aprendiendo a estructurar el habla con la ayuda de unos aldeanos que se topa en una pequeña cabaña a lo largo de su aventura. Esto, sugiere un eje temático central en el que profundiza la relación entre “el creador y su criatura”, tal como sugiere la novela de Mary Shelley. Donde se considera a Frankenstein (interpretado por Jacob Elordi) como un Adán abandonado y solitario.
Segundo Pilar: El mito de Prometeo y Medusa
Para adentrarnos un poco más en el contexto de la cinta de Guillermo del Toro, es imprescindible mencionar la relación que existe entre la mitología griega y la obra de Mary Shelley, titulada originalmente como “Frankenstein o el Prometeo Moderno”. Ya que al comprender un poco más la novela, nos podemos permitir entender temas tales como la ambición humana, la creación y el rechazo social. Mismos que podemos encontrar en el metraje que nos es presentado por Del Toro.
Ahora bien, la conexión que existe entre Prometeo y la Criatura, se explica detalladamente desde el título del libro y es considerado como el “Prometeo moderno”, por las siguientes razones:
El robo del “fuego”: Así como Prometeo robó el fuego de los Dioses para compartirlo con los hombres, en la novela Víctor Frankenstein “roba” el secreto de la vida a la naturaleza mediante el uso de la ciencia.
La creación de vida: En algunas versiones del mito, Prometeo moldea a los primeros hombres con arcilla y en el libro, Víctor crea una nueva Criatura uniendo partes de cadáveres con la finalidad de generar (según él), una “nueva especie” de humano que lo permita ser reconocido como su creador.
El castigo eterno: Prometeo en encadenado y torturado por el Dios Zeus, debido a que él desafía la autoridad de Zeus al robarse el fuego, lo que ocasionó que se interpretara como un acto de independencia de los humanos frente a los dioses del Olimpo. Esto, se ve reflejado en la novela mediante el castigo de Víctor —que si bien no viene de su creación—, este aparece gracias a su propia creación: la culpa y el monstruo lo van a perseguir hasta el día de su muerte. Haciendo de la vida del creador un sufrimiento perpetuo a lo largo de la novela.
Ahora algo en lo que me gustaría detenerme para desarrollar mejor la idea de cómo la novela de Shelley se involucra desde todos los ángulos con la película de Guillermo del Toro, es en el tema del “Mito de Medusa Y Prometeo», que aunque no es mencionada como tal en la novela, si se centra en Frankenstein como la Criatura de esta historia.
Una de las cosas que hay que mencionar con respecto a esto, es el tema de la “mirada que petrifica”, lo que es interpretado por Shelley como el aspecto de la Criatura que es tan horrendo que paraliza de terror a quien lo mira. Y pese a que no convierte a las personas físicamente en piedra, sí provoca un rechazo instantáneo representado por una “muerte social”. Aquí nos vamos a detener un poco para hacer hincapié en un detalle del maquillaje y la producción de esta película. Y es que Del Toro, entiende tan bien este concepto que hace que Frankenstein en la cinta tenga un ojo más pequeño que el otro y que cada vez que la Criatura va cambiando de emociones, este va cambiando a tonos de color rojo. Haciendo más evidente la importancia de la mirada en esta historia.
Otro detalle que hay que notar dentro del mismo filme, es que Del Toro enfatiza la importancia de Medusa al colocar dentro de uno de los encuadres del mismo una cabeza de Medusa. Hay que subrayar que los “monstruos” son víctimas incomprendidas de fuerzas mayores que se encuentran lejos de nuestro entendimiento y visión superficial de humanos.
Tercer Pilar: La literatura que permitió una esencia gótica en el diseño y producción de esta cinta:
En comparación con algunas versiones anteriores de las películas donde aparece el monstruo de Frankenstein, la cinta de Guillermo del Toro, tiene como principal objetivo rescatar la esencia de la obra literaria de Mary Shelley. Misma que toma inspiración de una estética que fusiona el “romanticismo oscuro” de las ilustraciones de Bernie Wrightson con un realismo que casi podemos tocar, priorizando efectos prácticos y locaciones de arquitectura gótica ubicados en Escocia. Así mismo, su visión abandona algunos estereotipos del diseño del personaje del monstruo para presentar una Criatura que más bien parece un collage humano real detallado y con cicatrices prominentes y dignas de la reconstrucción del personaje.

Otro detalle que hay que tomar en cuenta es que el estilo de la cinta nos recuerda al claroscuro barroco que es una técnica pictórica que utiliza contrastes extremos entre luces y sombras permitiendo que combinación con la técnica y manejo de luces llevado a cabo por Dan Laustsen, nos permite adentrarnos en una atmósfera oscura y de intenso dramatismo. Así mismo, es preciso mencionar que los colores de las paletas utilizadas en la cinta como por ejemplo el rojo, simbolizan la vida y el trauma del personaje de Víctor Frankenstein (Oscar Isaac) y se comparan con la pérdida y la vida. Logrando así no solo devolverle la vida a la Criatura sino que esto le permitió a su director traernos una historia clásica a la gran pantalla de manera que el espectador sumergirse en una historia que la sentiría más viva que nunca.
En conclusión, podemos decir que para Guillermo del Toro, Frankenstein no es el relato únicamente de un científico loco, sino que más bien es una manera de retratar el “evangelio de los monstruos”. Dónde la religión, la mitología y la literatura se unen para darnos el mensaje de que la verdadera monstruosidad no reside en la Criatura, sino en quien crea sin amor y abandona por miedo. Permitiéndonos comprender esta obra cinematográfica como un espejo de la condición humana donde todos los seres incompletos, son lanzados a un mundo que no podemos comprender. Lo que ocasiona que estos mismos, sigan en una búsqueda interminable por su creador mediante la necesidad de validación de nuestra propia existencia. Es así como podemos decir que la versión de Frankenstein (2025), nos dialoga que la espiritualidad no se encuentra en la perfección divina, sino en la empatía a lo que está roto, cicatrizado y solo.
Alexa Sefchovich Domínguez es redactora, analista cinematográfica, diseñadora y emprendedora con un gusto por la cultura visual, narrativa distópica y fenómenos mediáticos contemporáneos. Ha colaborado en columnas de cine y proyectos editoriales donde explora la intersección entre industria, tecnología y discurso social. Su enfoque combina análisis crítico con una mirada provocadora que cuestiona la forma en que consumimos historias en la era digital. Actualmente desarrolla proyectos de escritura creativa enfocados en cine, medios y cultura pop.
Descubre más desde
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario